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29 diciembre 2014

Las políticas neoliberales que se aplican desde los años ochenta son las responsables de las desigualdades económicas crecientes. Los datos lo demuestran sin duda alguna. Aun así se siguen aplicando por parte de la gentuza al servicio de la élite

Este artículo analiza las causas políticas del crecimiento de las desigualdades.

Hay muchísimas teorías que intentan explicar por qué desde los años ochenta las desigualdades en la mayoría de países a los dos lados del Atlántico Norte han ido creciendo, alcanzando su máxima expresión durante los años de la Gran Recesión, es decir, a partir de 2007. Es importante señalar que, aun cuando las desigualdades de renta han alcanzado unos niveles sin precedentes durante estos años, dicho crecimiento se fue acentuando desde los años ochenta.

Por desgracia, gran parte de los analistas del crecimiento de las desigualdades se han centrado en causas económicas – tales como la globalización de la actividad económica o la introducción de nuevas tecnologías – sin dar suficiente importancia a las causas políticas, que han sido las determinantes. Y entre ellas, el conflicto entre las instituciones que promueven y defienden los intereses del capital, y aquellas que defienden los intereses del mundo del trabajo, es central. No se puede entender la distribución de las rentas de un país sin entender el conflicto entre el primero y el segundo.

Y el hecho de que ello sea así se debe precisamente a que las mayores fuentes de rentas en cualquier país proceden o de la propiedad del capital o de las que derivan del trabajo. De ahí que cuando analizamos la distribución de las rentas sea importante conocer sus fuentes.

El grupo de personas, en cualquier sociedad, que deriva la mayoría de sus rentas de la propiedad del capital (lo que antes se llamaba la clase capitalista, término que ahora no se utiliza por considerarse “anticuado”) es muy pequeño. No más de un 1% de la sociedad. De ahí que el movimiento Occupy Wall Street de EEUU (que se inspiró en el movimiento del 15-M de España) se refiriera a este grupo como el 1%, expresión que ha venido a sustituir al término anterior. En realidad, este 1% incluye no solo a los grandes propietarios del capital, sino a los gestores de ese capital (como por ejemplo, los banqueros).

¿Por qué el crecimiento de las desigualdades se inicia a partir de los años ochenta?

Si miramos los datos de EEUU, podemos ver que el 1% con mayores rentas del país pasó de tener el 8% de todas las rentas en el año 1979, a un 17% en el año 2007. ¿Por qué tuvo lugar este crecimiento tan notable? ¿Por qué no pasó antes? La respuesta a estas preguntas son respuestas políticas centradas en el conflicto entre el mundo del capital y el del trabajo. En EEUU, como en la mayoría de países de la Europa Occidental, el mundo del trabajo fue adquiriendo mayor fuerza y poder después de la II Guerra Mundial y, como consecuencia, las rentas derivadas del trabajo aumentaron hasta llegar a representar casi el 75% de todas las rentas. Ello determinó una respuesta del mundo del capital para intentar revertir esta situación. La elección del Presidente Reagan en EEUU y de la Sra. Thatcher en el Reino Unido fue el inicio de esta respuesta, aplicándose políticas públicas – conocidas como neoliberales – que tenían como objetivo aumentar las rentas del capital a costa de las rentas del trabajo. ¡Y lo consiguieron! En el año 2012, las rentas del capital habían aumentado hasta representar el 48% de las rentas totales, mientras que las del trabajo bajaron a un 52%. Lo que ahora se presentan como causas del crecimiento de las desigualdades – tales como la globalización y los cambios tecnológicos – son, en realidad, síntomas y no causas de este enorme cambio en las relaciones de fuerza entre capital y trabajo. El hecho de que haya países muy globalizados – como los países escandinavos – que continúan teniendo salarios elevados y un extenso Estado del Bienestar, muestra que el punto clave no es la globalización per se, sino cómo se hace, lo cual depende de la relación de fuerzas en cada país en la relación entre capital y trabajo. Tanto la movilidad del capital como el movimiento de trabajadores y/o de puestos de trabajo son variables políticas que pueden (si hay voluntad política) influenciarse. Creer que nada se puede hacer frente a factores exógenos como la globalización es caer en un determinismo económico que, llevado a sus extremos, conlleva a la eliminación de la democracia, hecho que es más que sorprendente que haya sido aceptado por fuerzas que históricamente se consideraron como los instrumentos del mundo del trabajo. El cambio de la Constitución española, en su artículo 135, es un ejemplo de ese determinismo económico.

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17 marzo 2014

Análisis de la concentración de la riqueza


Este artículo analiza la relación que existe entre la concentración de la propiedad, por un lado, y el tamaño e intensidad de la pobreza, por el otro.


La revista de negocios estadounidense Forbes publica información periódicamente sobre los super-ricos del mundo, considerando como tales a aquellas personas que ingresan más de 50.000 millones de dólares al año. El Institute for Policy Studies de Washington D.C., EEUU, y la revista económica Dollars and Sense han publicado una reseña basada en los datos de Forbes que da una imagen certera de la distribución de los super-ricos (Robin Broad y John Cavanagh, “The Rise of the Global Billionaires”, Enero/Febrero 2014). Y lo que se observa de una manera muy clara es el cambio desde los años noventa en la distribución de los super-ricos. Desde después de la II Guerra Mundial, los super-ricos se concentraban en EEUU, Europa Occidental y Japón. La situación actual, sin embargo, es muy diferente. EEUU continúa siendo el país con un mayor número de super-ricos (442), un número que en proporción sobre el total de super-ricos del mundo no ha variado a lo largo de los últimos años. Estos 442 representan alrededor del 31% de todos los super-ricos del mundo. Ahora bien, donde ha habido un cambio enorme ha sido en la República de China (122) y Rusia (110), que pasaron de no tener ninguno a ser el segundo y tercero en tener super-ricos. Alemania es el cuarto país (58), seguido de India (55), Brasil (46), Turquía (43), Hong Kong (39) y el Reino Unido (38). Estos datos muestran el número de super-ricos, pero no señalan el nivel de riqueza que alcanza cada super-rico. Si miramos estos datos, podremos ver que el individuo más rico del mundo, el Sr. Carlos Slim (73.000 millones), vive en México (un país donde la pobreza es muy extensa), seguido de Bill Gates en EEUU y Amancio Ortega en España (57.000 millones), uno de los países con una mayor tasa de desempleo y una mayor tasa de pobreza en la OCDE.

El significado de estas cifras va más allá de los números señalados, pues que existan super-ricos quiere decir que hay una enorme concentración de la riqueza, ya que cuando hay super-ricos –la cúspide de la pirámide– quiere decir que hay también ricos y casi ricos. En otras palabras, es un indicador de que aquel país tiene una enorme concentración de la riqueza y, por lo tanto, grandes desigualdades.

El segundo significado de la existencia de super-ricos es que también hay muchos superpobres.

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17 enero 2014

Excelente resumen del profesor Navarro: el poder absoluto de la Banca es el causante de la crisis y la infinita deuda que pagamos los ciudadanos


Este artículo denuncia el comportamiento de la banca y de los gobiernos e instituciones que controla, responsables de la falta de crédito existente hoy en España.

Si usted, lector, no está indignado es que no sabe qué está pasando en su país. Seguro que es consciente de que la situación económica y social del país no está yendo bien. En realidad, está yendo muy mal. El desempleo ha alcanzado niveles récord en la Unión Europea y en España. Y las agencias internacionales más fiables dicen que la economía española no alcanzará los niveles de desempleo que tenía antes de que se iniciara la crisis hasta veinte años (sí, ha leído bien, veinte años a partir de ahora). Y puesto que el desempleo juvenil es el doble del general, estos pronósticos quieren decir que estamos quemando nuestro futuro, pues muchas generaciones jóvenes estarán en una situación desesperada, habiendo sido convertidas en inservibles. Esta situación de los jóvenes está también afectando negativamente al futuro de la Seguridad Social, contradiciendo, por cierto, el famoso argumento de que el problema de las pensiones es que hay demasiados ancianos y muy pocos jóvenes. La falacia de este argumento queda claramente al descubierto en la crisis actual. El problema de las pensiones no es que no haya jóvenes sino que no hay trabajo para ellos. Este es el problema que el famoso argumento catastrofista basado en la transición demográfica oculta.

Esta crisis ha sido consecuencia de unas políticas públicas llevadas a cabo por gobiernos bajo el mandato de instituciones altamente influenciadas por la banca, tales como el Banco Central Europeo, la Comisión Europea y el Fondo Monetario Internacional. Se lo digo yo, que soy Catedrático de Políticas Públicas y he visto muchos casos antes, en otros continentes, que experimentaron crisis muy semejantes. En realidad, a finales del siglo XX, Latinoamérica sufrió una situación muy parecida.

 

Estos bancos que tienen una enorme influencia política (muy, pero que muy marcada en España, donde el gobierno Rajoy es un mero instrumento de la banca), están forzando e imponiendo políticas que son la causa de la crisis. Cito solo un detalle. El gobierno Rajoy está recortando y desmantelando el Estado del Bienestar de España (lo mismo ocurre en Catalunya con el gobierno de Artur Mas), recortando y recortando gasto y empleo público a fin de reducir el déficit y la deuda pública. Estos recortes están contribuyendo a destruir empleo y bajar la demanda que debería estimular la economía.

 

Ahora bien, a pesar de los recortes, la deuda pública española continúa subiendo y subiendo, ascendiendo ya a 664.000 millones de euros (lo cual es mucho dinero). Usted y yo pagamos los intereses de esta deuda, que representa ya el segundo capítulo del presupuesto del Estado después de la Seguridad Social. Este dinero suyo y mío va a los bancos que han comprado esta deuda. Hoy los bancos españoles tienen casi la mitad de esta deuda, 299.000 millones. La pregunta que debe hacerse es: ¿Y de dónde saca el banco el dinero para comprar la deuda? Pues, mire usted, por mucho que le sorprenda, procede de préstamos públicos. Cada año los bancos españoles piden prestado dinero al Banco Central Europeo, BCE, una institución pública (que no funciona en realidad como un banco central, sino como un lobby de la banca), a unos intereses bajísimos, menos del 1%. El BCE se lo presta para que los bancos se lo presten a usted y a mí, y a las pequeñas y medianas empresas, y así se resuelva el enorme problema de falta de crédito que ha paralizado la economía. No sé si usted ha intentado conseguir un préstamo de la banca. Si lo intenta, verá que no es fácil. ¿Y, por qué no es fácil, si reciben tanto dinero del BCE?

La respuesta no es difícil de ver. Los bancos ganan mucho más dinero comprando deuda pública a unos intereses muy altos (que el discurso oficial indica que el Estado necesita ofrecer para que los Estados puedan conseguir prestado dinero de los bancos), de un 4%, 6%, o incluso 13%. Imagínese el chollo que significa que reciban dinero a menos del 1% y con ello compren bonos que les generan una cantidad de dinero muchas veces mayor que la que pidieron prestada del BCE. ¿Se da cuenta? Y, sepa usted, que los banqueros en España están entre los mejor pagados de la Unión Europea. Y los bancos más importantes de España han estado entre las empresas con mayores beneficios. Si después de leer todo esto no se ha indignado, es que no me he explicado bien.

Pero si me ha entendido bien, entonces prepárese para incrementar su nivel de indignación, pues todo esto es totalmente innecesario. Todo este enorme sufrimiento, incluido el elevado desempleo, es totalmente evitable. Es, repito, innecesario y dañino y existe única y exclusivamente para el beneficio primordialmente de la banca. La solución a esta situación es extremadamente fácil. El BCE debería prestar el mismo dinero, no a la banca privada, sino a los Estados, y dejar que estos lo ofreciesen a usted, a mí y a las pequeñas y medianas empresas, al mismo tipo de interés que el Estado lo recibe del BCE. Mire que fácil.

Y usted preguntará ¿Y por qué no se hace así? Pues porque la banca tiene un enorme poder sobre el BCE, sobre las instituciones que gobiernan la Eurozona, sobre el gobierno español y, no lo olvide, sobre los medios de información y persuasión. Y un ejemplo de ello es que este artículo que ha estado leyendo no se publicará en ninguno de los cinco rotativos más importantes del país. De ahí que le sugiera que lo distribuya ampliamente entre amigos y familiares, porque la escasísima democracia que tenemos tiene que cambiarse y ello empezará por tener una ciudadanía informada, que es lo que no tenemos.

Fuente:  http://www.vnavarro.org/?p=10307#more-10307




17 diciembre 2013

Las personas mayores son discriminadas y hay que denunciarlo como el profesor Navarro. Una pensión digna para las personas que han creado riqueza


La ignorada y ocultada discriminación contra los ancianos

 
Este artículo critica la acentuada discriminación que existe contra los ancianos en las sociedades latinas, incluida la española, y cómo tal discriminación aparece en la discusión actual sobre la supuesta insostenibilidad de las pensiones.

España es el país, de los muchos en los que he vivido en mi vida –Suecia, Gran Bretaña, EEUU y España-, donde hay más discriminación en contra de los ancianos, y donde hay menos conciencia generalizada de la existencia de dicha discriminación. Está ocurriendo con los ancianos una situación semejante a la que ha venido ocurriendo con la discriminación de las mujeres, discriminación que continúa existiendo pero que, por fin, se admite que existe. Con los ancianos existe, pero todavía no se percibe o reconoce como discriminación.
Como ocurre en el caso de la mujer, tal discriminación permanecía oculta bajo el caparazón de la caballerosidad, en que  siempre se prestaba especial atención en la cultura latina a las mujeres. Se las dejaba pasar abriéndoles la puerta, y los caballeros se quitaban el sombrero para saludarlas. Las buenas maneras caballerescas eran siempre indicador del supuesto trato diferencial y deferencial hacia la mujer, en teoría, el centro de atención, atención caballeresca detrás de la cual existía y continúa existiendo una brutal discriminación.
 
Algo semejante ocurre con los ancianos, a los que se trata, en teoría, con gran amabilidad. En realidad, el término ampliamente utilizado para definir a los ancianos es el de abuelos, que da la impresión de estima y cordialidad. Llamar a una persona anciana desconocida con el nombre de abuelo es, sin embargo, un término ofensivo y condescendiente en extremo cuando es utilizado por personas que no tienen ningún parentesco con el anciano. Cuando mi nieto me llama abuelo me gusta. Cuando una persona desconocida en la calle me llama abuelo, me molesta. Siempre recordaré a mi padre, una persona muy representativa de la generación de republicanos que perdieron la guerra, que siempre mantuvo su gran dignidad y el orgullo de su pasado, que cuando alguien desconocido le llamaba abuelo, le contestaba “Mire usted, yo no soy su abuelo ni deseo serlo. Llámeme Sr. o Don Vicente”. Esto es lo que me pasa a mí y a millones de ancianos en este país. Y ya no digamos cuando se refieren a los ancianos como viejos, lo cual todavía se utiliza ampliamente como insulto, como puede el lector atestiguar leyendo algunos comentarios hostiles a mis artículos que aparecen en los diarios digitales en los que publico.
 
Es fácil ver la discriminación hacia los ancianos diariamente. Pequeños detalles saltan aquí y allá. Y como ocurre con todas las discriminaciones, los que discriminan, en su gran mayoría, ni se dan cuenta de ello, pues reproducen una cultura que es altamente discriminatoria. En realidad, los ancianos raramente aparecen en los medios de mayor difusión en los países latinos. Siempre recordaré que una de las cosas que me impresionó más favorablemente cuando viví en Suecia (siendo yo joven) fue ver que la periodista que daba las noticias en la televisión pública de mayor difusión era una mujer de avanzada edad. Nunca lo había visto ni lo he visto en España. En los países latinos, en general, los presentadores son jóvenes, y si son mujeres (reflejando el machismo de la sociedad) tienen que llevar un escote muy amplio. Y raramente se ven películas o programas de televisión que se centren en personajes ancianos. Los ancianos están ya marginados, esperando que se vayan, y algunos incluso les empujarían para que lo hicieran lo antes posible. Como dijo un ministro de Economía y Finanzas del gobierno japonés, “el deber patriótico de los viejos es que se mueran cuando les corresponda” (es decir, lo más pronto posible). Muchos economistas neoliberales lo piensan, pero no lo dicen.
 
 
 
 

14 junio 2013

Desmontando los argumentos a favor del recorte de las pensiones. Nuevo informe del profesor Navarro


Los recortes de las pensiones no son inevitables

Este artículo critica los supuestos que sostienen la tesis de que el sistema de pensiones público necesita unas reducciones de sus beneficios a fin de garantizar su viabilidad. El artículo señala que no es la transición demográfica la que está cuestionando tal viabilidad, sino la distribución de las rentas a favor del capital y a costa de las rentas del trabajo que explica que aquellas actividades, como las pensiones, que derivan primordialmente de las rentas del trabajo estén experimentando una disminución de sus ingresos.

El mensaje que se está transmitiendo con gran intensidad en los medios de mayor difusión en Catalunya y otras partes de España es que los recortes de las pensiones son inevitables, mensaje que recuerda mucho al que se ha estado transmitiendo estos años sobre la inevitabilidad de los recortes. En la cultura económica dominante, los recortes de gasto público, incluyendo el gasto público social (sea este en forma de transferencias o de servicios públicos del Estado del Bienestar), son inevitables y necesarios para salir de la crisis y para “salvar” al Estado del Bienestar. El abanico de esta sabiduría convencional abarca desde los economistas ultraliberales (que todos sabemos quiénes son por su gran prominencia en los medios televisivos) a los socioliberales o socialdemócratas afines a la Tercera Vía, muy influyentes en el socialismo español y catalán.

Incluso Josep Oliver, Catedrático de Economía de la Universidad de Barcelona, economista al cual tengo gran respeto y estima y que fue influyente en el diseño de las políticas económicas del Tripartito, ha estado escribiendo artículos de apoyo a las políticas de austeridad (negando incluso que existieran, refiriéndose al crecimiento de la deuda pública como muestra de su inexistencia) y de apoyo a los recortes de las pensiones en un artículo titulado significativamente “Los inevitables recortes en pensiones” en El Periódico. 08.06.13, el rotativo que publica el mismo día y en el mismo número un editorial, “La revisión de las pensiones del futuro”, de apoyo a la reducción de las pensiones. Este rotativo no ha publicado artículos que cuestionen las tesis catastrofistas que están detrás de la supuesta necesidad de recortar las pensiones.

Veamos primero los datos que se aportan para sostener la tesis de que las pensiones tienen que recortarse inevitablemente, tomando los que utiliza el Profesor Josep Oliver en su artículo. De una manera representativa de aquellos (la mayoría) que consideran que la raíz de la supuesta insostenibilidad es la transición demográfica, Josep Oliver (a partir de ahora J.O.) indica que el punto débil de la sostenibilidad es que el número de personas en edad de trabajar (16 a 64 años) bajará de los 30.7 millones actuales a 20.8 millones a mediados de siglo, es decir en 2052, mientas que la población anciana (más de 65 años) habrá aumentado de 8 a 15 millones en el mismo periodo. Y ello dentro de un contexto de disminución total de la población que caerá de 46 a 41,5 millones, con lo cual, el porcentaje de gente anciana (de más de 65 años) pasará a representar del 17,4% en el año 2012 a un 36,6% en el 2052, situando a España entre los países más envejecidos del mundo, sino el más envejecido. Creo haber resumido bien las tesis de J.O. y de los catastrofistas basadas en la transición demográfica, que todos ellos concluyen que hacen inevitables las reducciones de las pensiones, subrayando que los gobiernos –incluido el español y el catalán- puedan hacer muy poco, al menos a corto plazo, para evitarlas. Se llega así a un determinismo demográfico que anula la voluntad política.

Estas tesis, sin embargo, son altamente cuestionables. Todas ellas se caracterizan por intentar resolver los problemas a base de recortes y no a base de aumentar los ingresos (para ver alternativas a los recortes de gasto público, ver el libro Hay alternativas. Propuestas para crear empleo y bienestar social en España de Vicenç Navarro, Juan López y Alberto Garzón). Pero vayamos por pasos. En primer lugar, es altamente cuestionable que dentro de cuarenta años a partir de ahora España vaya a ser más pequeña y a tener una población menor. Si fuera así, dudo que fuera por causas demográficas. Si miramos el récord histórico demográfico de los pueblos y naciones de España, y muy en particular los últimos treinta años, podemos ver que, excepto en casos de recesión profunda, la población ha crecido. Es más, el diferencial entre el nivel de vida de España y el de sus vecinos del sur continuará creciendo, con lo cual es más que probable que la inmigración no se interrumpa. Los porcentajes que J.O. utiliza, sumamente alarmistas, son más que cuestionables. Si asumimos que las tasas de crecimiento demográfico serán las mismas o semejantes a las de los periodos expansivos de la economía (que son los periodos más largos, a no ser que asumamos que estaremos siempre, o casi siempre, en recesión), entonces estos porcentajes utilizados por J.O. son excesivamente alarmistas. Es más, España está entre las zonas menos desarrolladas de la Eurozona y de la UE y, por lo tanto, es de esperar que (como ocurre en países menos desarrollados) su crecimiento económico será mayor que el promedio de la Eurozona. Esta ha sido la experiencia de España en los últimos cincuenta años. Y a mayor crecimiento económico puede asumirse que habrá mayores ingresos al Estado. Creo que sería un error asumir que España será más pobre en el 2052 que hoy.






29 abril 2013

Nuevo informe del profesor Navarro desmontando las "verdades" que nos inculcan a diario


El desastre económico actual era predecible
 
Este artículo señala que la crisis tan profunda de la economía española (incluyendo la catalana), con el des empleo mayor que haya existido hasta ahora, era fácilmente predecible, como alertamos algunos autores ya desde el inicio de la crisis. Las políticas neoliberales con recortes del gasto público, incluyendo el social, y disminución de los salarios, están creando un problema enorme de falta de demanda doméstica, que no puede resolverse a base de mayor endeudamiento, resultado de la carencia de crédito, este último consecuencia, a su vez, de la enorme concentración de las rentas de capital y su excesivo crecimiento a base de inversiones especulativas.
Unos pocos hemos estado diciendo desde que se inició la crisis que las políticas públicas que se están aplicando durante estos años de recesión son profundamente erróneas y están llevando a los países de la Unión Europea (y muy en especial a los países de la periferia de la Eurozona) al desastre. Como era predecible, los hechos que están ocurriendo, con el mayor incremento del desempleo conocido hasta ahora, están mostrando que, por desgracia, llevábamos razón.
En realidad, el problema con el que nos enfrentamos es fácil de entender y de resolver. Hoy el sector privado de la economía está paralizado o en declive debido a la falta de demanda y a la escasez de crédito para que las empresas y las familias puedan invertir y/o consumir. La evidencia de ello es clara, robusta y abrumadora. Ante esta situación, el único sector que puede estimular y hacer crecer de nuevo a la economía es el sector público. Así se salió de la Gran Depresión a principios del siglo XX en EEUU y en Europa. En EEUU, la Administración Roosevelt aumentó la inversión y el gasto público de una manera muy notable, acentuándose incluso más con el inicio y posterior desarrollo de la II Guerra Mundial. En Europa fue este mismo conflicto el que creó un gran aumento del gasto e inversión públicos, que resolvió el problema de la Gran Depresión.
Algo parecido ocurrió después de la II Guerra Mundial cuando se creó una Gran Recesión que fue resuelta mediante una gran inversión y crecimiento del gasto público, estimulados por el Plan Marshall. Y ahora, cuando estamos ya en Recesión, camino de la Depresión, en lugar de aumentar la inversión y el gasto público, los gobiernos de los países de la Unión Europea, y muy en particular los periféricos de la Eurozona (incluyendo España), que tienen mayores dificultades, están recortando el gasto público, lo cual es una enorme estupidez (y no hay otra manera de definirlo).
Esta estupidez se está justificando con el argumento de que la crisis la ha generado el excesivo gasto público, particularmente el gasto público social (que ha proveído una supuestamente excesiva protección social), y unos salarios demasiado altos que han hecho a los trabajadores poco competitivos. De ahí que las soluciones que se derivan de esta explicación consistan en recortar el gasto público, y muy en particular el gasto público social, y bajar los salarios a fin de hacer a la economía más competitiva. Es esta mayor competitividad, con aumento de las exportaciones, la que –se nos dice- nos sacará de la recesión. Y como muestra del éxito de estas políticas públicas se señala la disminución, cuando no eliminación, del sesgo negativo de nuestro comercio exterior. En todos los países que se están aplicando estas políticas, los datos que se utilizan muestran que la balanza comercial se está equilibrando: es decir, las importaciones y las exportaciones están igualándose.
Pero tal argumento está apoyado en un supuesto falso. El equilibrio entre importaciones y exportaciones se debe primordialmente al descenso espectacular de las importaciones, en lugar de un gran aumento de las exportaciones, y ello como consecuencia del colapso de la demanda interior.
 
 
 
 
 

18 diciembre 2012

No hay que pagar la deuda odiosa e inmoral. Es la primera medida que cualquier opción política honesta ha de prometer y, llegado el caso, cumplir. No debes pagar a tu ladrón


 
Vicenç Navarro
Catedrático de Políticas Públicas. Universidad Pompeu Fabra, y Profesor de Public Policy. The Johns Hopkins University
 
La deuda pública acumulada por los países de la Eurozona es impagable. Ha alcanzado un nivel que los Estados no podrán pagar. Esto aplica prácticamente a todos los países, pero muy en especial a los países antes llamados PIGS (Portugal, Irlanda, Grecia y Spain), y ahora GIPSI (con el añadido de Italia). En todos ellos la deuda pública está por encima de los niveles permitidos en el Tratado de Maastrich, que estableció las condiciones que los países debían seguir para entrar y permanecer en el euro.


Frente a esta situación deberían hacerse dos preguntas. Una es ¿cuál es la consecuencia de que los Estados no paguen la deuda? Y la otra, ¿debería pagarse tal deuda? En realidad, los Estados no deberían pagar la deuda, incluso en el caso de que pudieran hacerlo, pues esta deuda es exagerada y la cantidad de intereses que se ha forzado a los Estados a pagar para poder conseguir dinero, es decir, para que la banca comprara bonos públicos del Estado, es artificialmente alta e inmoral. Y digo inmoral porque esta exigencia de que los Estados paguen intereses altos se basa en que ha sido la propia banca, a través de su lobby, el Banco Central Europeo, la que ha creado la situación intolerable en la que los Estados no tenían otro remedio para conseguir dinero que pagar tales intereses exageradamente altos, pues el Estado no podía pedir prestado dinero del BCE (mientras que los bancos sí que podían).


Es como si una persona robara dinero a otra y luego tuviera la osadía de prestarle el dinero robado (porque no había dinero disponible de ninguna otra fuente) a la persona robada, a unos intereses elevadísimos. El ladrón robaría dos veces a la persona robada. Esto es lo que la banca ha hecho. Ha eliminado el instrumento que los Estados tenían para protegerse de la especulación de sus bancos, y así han conseguido intereses de los bonos altísimos (ver mi artículo “La estafa de la deuda pública” en El Plural, 29.11.12).


Por otra parte, es importante que se informe a la ciudadanía que los Estados pueden conseguir recursos y que pueden conseguirlo sin necesidad de endeudarse. La negación de esta posibilidad justifica las políticas de austeridad y los recortes de gasto público, incluyendo el gasto público social. Ahora bien, los Estados tienen enormes recursos que no se están tocando. Por ejemplo, si analizamos la propiedad pública que cada uno de estos Estados tiene, la cantidad total representa muchas veces el valor de la deuda pública. Y éste es el filón de oro donde los acreedores, es decir, los bancos, quieren meter mano. Tales Estados deberían resistirse a ceder a esta demanda, pues una vez vendida tal propiedad, ya no tienen donde apoyarse en el futuro.

Existe, sin embargo, una enorme propiedad privada que se ha ido incrementando y concentrando durante estos hechos de recesión, cuando las desigualdades de renta y propiedad han crecido exponencialmente, es decir, muy rápidamente. Así, en Italia, el país de los GIPSI que tiene mayor deuda pública (la OCDE calcula que en 2013 será un 122% del PIB) tiene nada menos que en propiedad privada en inversiones y tierra el 377% del PIB, en inversiones financieras el 237% de PIB, y así un largo etcétera. Stefan Bach, en un interesante artículo, “Capital Levies – A Step Towards Improving Public Finances in Europe”, en Social Policy Journal calcula que un incremento de un 5% de los impuestos sobre tal propiedad privada podría conseguir el equivalente al 15% del PIB, medida que, a la vez que contribuir a reducir las desigualdades, disminuiría su enorme deuda pública. No se conocen estudios semejantes en España pero es probable que las cantidades fueran muy semejantes.

Otra área de ingresos son las rentas originadas del capital, invertidas en actividades especulativas a través de la banca. Incluyo en esta categoría la huída de capitales a paraísos fiscales u otros países, distinta a los de los depositarios. Incluso el Banco Mundial, un organismo de clara orientación conservadora, ha documentado en todos los países de elevada deuda los fondos depositados en el extranjero, que en cada uno de estos países representa una cantidad mucho mayor que el tamaño de la deuda pública (ver el libro Debt, the IMF and the World Bank. Monthly Review Press 2010, escrito por Eric Toussaint y Damien Millet).

España, uno de los países con mayores desigualdades de la OCDE puede y debe conseguir fondos de aquellos que se beneficiaron más de los años de bonanza. Dinero lo hay con gran abundancia entre las grandes fortunas, las grandes empresas y la banca (que ha recibido fondos públicos por una cantidad equivalente nada menos que al 10% del PIB). El problema es que el Estado no los recoge. Influenciado por las grandes fortunas, por las grandes empresas y por la banca, el Estado prefiere endeudarse, beneficiando a la banca, a la cual se le paga más adelante los intereses elevadísimos, con dinero público. Un escándalo.

Fuente: http://blogs.publico.es/vicenc-navarro/2012/12/18/por-que-la-deuda-publica-no-debe-pagarse/

30 noviembre 2012

Profundo análisis de las elecciones en Cataluña


¿Qué pasó en las elecciones catalanas?

Artículo publicado por Vicenç Navarro en la columna “Dominio Público” en el diario PÚBLICO, 29 de noviembre de 2012
 
Este artículo hace un análisis de las recientes elecciones autonómicas en Catalunya explicando las causas y consecuencias de tales elecciones. El artículo detalla también el contexto de las distintas fuerzas políticas existentes en el arco parlamentario de Catalunya.
 
Un comentarista bien conocido en los medios de mayor difusión de las cadenas públicas de la Generalitat y del diario ARA, el independentista Toni Soler, alentaba a las personas de izquierda en Catalunya a que votaran partidos a favor de la independencia de Catalunya, argumentando que ésta y sus instituciones representativas (incluida la oferta electoral) estaban más a la izquierda que el resto de España. Concluía con ello que, si Catalunya fuera independiente, podría realizar su potencial reformador, ofreciendo mayor capacidad de influencia a las izquierdas catalanas que sí continuaban siendo parte de España.
 
Tal observación, sin embargo, no se corresponde a la realidad mostrada por los datos. El arco ideológico parlamentario –es decir, la diversidad ideológica dentro de espectro político representado en el Parlament— es más limitado que el existente en las Cortes Españolas. Y las izquierdas están menos representadas hasta ahora en el Parlament que en las Cortes Españolas.
 
Y Catalunya no es una excepción. Divididas entre el PP (de ideología españolista) y CiU (de ideología catalanista), las derechas han llevado a cabo, en las áreas económicas y sociales, políticas basadas en priorizar los intereses económicos de aquellos establishments económicos y financieros. En realidad, los equipos económicos del gobierno CiU hoy están incluso más comprometidos en sus políticas de reformas laborales regresivas y recortes sociales que el PP. La ocupación de la Consejería de Sanidad por el que fue jefe de la patronal hospitalaria privada, es un claro indicador de ello. No es sorpresa, pues, que esta formación política gobernante esté claramente entrelazada con intereses financieros y empresariales que financian tal partido gobernante. Los supuestos casos de corrupción que se están investigando son claro indicador de ello.
 
 
 
 

07 noviembre 2012

¿Es EEUU una democracia?


Artículo publicado por Vicenç Navarro en el diario digital EL PLURAL, 17 de septiembre de 2012
 
Este artículo señala las enormes deficiencias del sistema democrático estadounidense basado en un sistema electoral mayoritario, y no proporcional, y en la privatización de la financiación de tal proceso democrático. El artículo cuestiona también las tesis aparecidas en el diario El País sobre la necesidad de eliminar todavía más el sistema proporcional español, criticando a la vez la falta de actitud crítica hacia tal sistema democrático estadounidense por parte de la mayoría de los medios de información españoles.
 
Esta pregunta parece, a primera vista, una provocación, pero no lo es. En un momento como el actual con una extensa cobertura mediática de las elecciones a la Presidencia y al Congreso de EEUU, en la que aparece un debate vivo e intenso entre dos posturas distintas representadas por dos opciones claramente diferenciadas, el Partido Republicano y el Partido Demócrata, cuyos candidatos a la Presidencia del país han sido resultado de unas primarias, especialmente intensas en el caso del Partido Republicano, tal pregunta será interpretada por la sabiduría convencional que tales medios reproducen, como una “frivolidad” en el mejor de los casos, o como un indicador más del supuesto “antiamericanismo” que supuestamente caracteriza a las izquierdas europeas. Puesto que tal acusación ya se ha hecho en más de una ocasión, me siento en la necesidad de aclarar que he vivido durante muchos años en EEUU y que me siento comprometido emotiva y políticamente con el bienestar de las clases populares de aquel país a las que he intentado servir durante mis años de trabajo en EEUU (desde las aulas de la academia hasta los despachos de la Casa Blanca), siendo mis críticas a las instituciones representativas de aquel país fruto de tal compromiso, pues comparto la percepción generalizada que tiene la mayoría de la población estadounidense de que tales instituciones representativas no representan en realidad sus intereses. El 85% (repito, el 85%) de la población estadounidense, por ejemplo, no considera que el Congreso de los EEUU represente sus intereses. Y cuando se les pide a quién creen que representa, la respuesta mayoritaría (el 82%) es la Corporate Class (los componentes de las élites empresariales de las grandes compañías o empresas del país).
 
La mayoría de la población lleva razón. Los debates de la vida política se hacen dentro de unos márgenes muy limitados definidos precisamente por tal Corporate Class, que es la que financia el proceso electoral y las campañas electorales de la gran mayoría de los políticos. Ni que decir tiene que existe diversidad en el abanico de propuestas hechas por los dos partidos mayoritarios –el Partido Republicano y el Partido Demócrata-, diversidad que es la que alimenta el debate político y mediático en el país. Pero tal diversidad está muy limitada debido a las fronteras ideológicas definidas por la Corporate Class. Existen miles de ejemplos de esta falta de diversidad. Por ejemplo, todas las ofertas de cambio en el sistema de sanidad, eminentemente privado (aunque financiado públicamente en un 48% de todo el gasto sanitario) no cuestionan el protagonismo de las compañías de seguro privadas en la gestión del sistema, y ello a pesar de que según las encuestas de opinión popular, una mayoría de ciudadanos en aquel país preferiría un sistema (como existe en Canadá) en que el papel de tales compañías sería muy inferior. En realidad, la aplicación del sistema canadiense en EEUU permitiría la extensión de la cobertura sanitaria a toda la población (medida deseada por la mayoría de la población) a un coste mucho menor que el actual de EEUU (que alcanza a ser un 16% del PIB). Tal posibilidad, sin embargo, ha sido descartada, incluso por el Presidente Obama. Las compañías de seguros privadas han financiado extensamente las campañas de todos los candidatos (tanto de los demócratas como de los republicanos) a la Presidencia de EEUU, impidiendo que tal alternativa sea incluso discutida. Y ello, repito, a pesar de su popularidad.
 
 
 

30 agosto 2012

¿Por qué los salarios son tan bajos en España?


Vicenç NavarroCatedrático de Políticas Públicas en la Universidad Pompeu Fabra, y Profesor de Public Policy en The Johns Hopkins University 

Una de las características del mercado de trabajo español, acentuada durante la crisis actual, es el bajo nivel de los salarios de la gran mayoría de las personas que están trabajando. Y otra característica que complementa la anterior, es la gran dispersión salarial existente entre la población asalariada, es decir, la elevada distancia que hay entre los salarios de los mejor pagados y los peor pagados. Veamos los datos.

Según el Instituto Nacional de Estadística (en su sección “asalariados y percepciones salariales por tramos”), alrededor de 7,8 millones de personas recibieron menos de 1.000 euros al mes en el año 2010. Son los llamados mileuristas. Representan el 43% de todos los asalariados y reciben el 13% de todo el dinero que el país se gasta en salarios (lo que se llama masa salarial). En el otro polo, nos encontramos con los mejor pagados, que ingresan más de 4.000 euros al mes y que representan el 7% de todos los asalariados y reciben el 25% de la masa salarial. En otras palabras, este grupo minoritario recibe un cuarto de todos los salarios. Dentro de los asalariados hay pues unas enormes diferencias. El 43% recibe sólo el 13% de todo el dinero que se gasta en salarios y el 7% percibe el 25% ¡Una gran diferencia!

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16 agosto 2012

Sí se pueden hacer otras políticas alternativas al dogma neoliberal que nos imponen como inevitable


Las sucesivas reformas fiscales bajando impuestos a las empresas, el agujero fiscal de los que no pagan o pagan muy poco (rentas de capital por ejemplo), el descenso de la actividad económica y la ayuda al sector bancario explican el déficit público. El profesor Navarro demuestra lo evidente: si cambias estas dinámicas puedes ver la luz al final del túnel.
JMRSalinas

"La congelación de las pensiones, por ejemplo, con la que se intenta un ahorro de 1.500 millones de euros, se podría haber ahorrado si no se hubiera reducido el impuesto de sucesiones que mermó en 2.552 millones a las arcas del Estado".


Sí que había y hay alternativas

Vicenç Navarro
Catedrático de Políticas Públicas. Universidad Pompeu Fabra, y Profesor de Public Policy. The Johns Hopkins University
El Estado español (tanto a nivel central como autonómico) se ha caracterizado por su pobreza, pobreza que también ha caracterizado a los otros Estados intervenidos (Grecia, Portugal e Irlanda). Los ingresos al Estado en España, al final del periodo de expansión económica, en el año 2007, representaban el 41% del PIB, un porcentaje menor que el promedio de la UE-15 (45% del PIB), el grupo de países más desarrollados económicamente de la UE.

Es importante contrastar este bajo porcentaje con los porcentajes en los países escandinavos: Noruega 58%, Dinamarca 56%, Suecia 55% y Finlandia 53%, porcentajes mucho más elevados que los de España y los otros países intervenidos, hecho que se debe al contexto político que ha determinado históricamente la evolución de tales Estados. En aquellos países escandinavos los partidos progresistas han gobernado la mayoría de años desde el fin de la II Guerra Mundial. En los países intervenidos, sin embargo, han sido las fuerzas conservadoras las que han gobernado la mayoría de años durante tal periodo, reflejando un gran poder e influencia sobre sus Estados. Los escasos ingresos al Estado es un indicador de ello. Estos países, con la excepción de Irlanda, estuvieron gobernados durante muchos años por dictaduras de ultraderecha caracterizadas por su escasa sensibilidad social, junto con un gran desarrollo de su aparato represivo. Irlanda no tuvo una dictadura pero sí que estuvo gobernada durante la mayoría del citado periodo por gobiernos profundamente conservadores. Y aunque en todo ellos, los periodos democráticos que siguieron sus regímenes dictatoriales o autoritarios consiguieron corregir parte de sus déficits de ingresos al Estado, su heredado retraso todavía lastra y explica sus escasos recursos públicos.

Esta realidad es raramente citada en los análisis económicos de tales Estados, poco conscientes de la importancia del contexto político para explicar el fenómeno económico.

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01 agosto 2012

CÓMO SE COMPORTAN Y CÓMO SON LOS SÚPER RICOS


Uno de los argumentos más utilizados para no aumentar los impuestos de las personas con mayores rentas es que tales impuestos desincentivan el ahorro y la inversión productiva de tal ahorro, una inversión productiva que crea empleo. Este argumento se reproduce constantemente, una y otra vez, en la mayoría de medios de información y persuasión del país, subrayando que no hay que penalizar a los productores de riqueza y puestos de trabajo.

El problema con este argumento es que, por mucho que se repita, no tiene evidencia que lo avale. Un estudio reciente de una empresa de análisis de mercados (Market Watch) analizó recientemente qué hacen los súper ricos con su dinero (“Where the Rich are Keeping their Money”). Y aunque no es fácil encontrar esta información, algo sí que se pudo ver.

Pues bien, la enorme cantidad de dinero que tienen los súper ricos no se invierte en lo que se llama economía productiva, es decir, donde se producen puestos de trabajo. El 90% estaba en compra y venta de propiedad inmobiliaria, en bonos del Estado, en cuentas personales y en otras actividades de uso personal o actividad especulativa. Sólo un 1% se invertía en el establecimiento de nuevas empresas que produjeran empleo. Otros estudios han llegado a conclusiones semejantes. En la encuesta Mendelsohn Affluent Survey alcanza un porcentaje sólo ligeramente superior, un 2%.

En realidad, en un sorprendente momento de franqueza del medio más cercano al mundo financiero, el Wall Street Journal, indicó que el gran impacto positivo para las rentas superiores que supuso el gran recorte de impuestos para los súper ricos que aprovó la administración Bush “condujo al peor periodo de creación de empleo en la reciente historia del país” (citado en “Three Big Lies of the Super-Rich”, de Paul Buchheit).

De estos datos debería deducirse que una mejor manera de crear empleo hubiera sido gravar a los súper ricos y con este dinero el Estado debería crear puestos de trabajo, propuesta que, a pesar de ser razonable y justa, nunca se verá en los medios de mayor información y persuasión del país que transmiten la imagen de que hay que mimar a los súper ricos para que no se vayan a otros lugares.

¿Hay que estimular la aparición de grandes empresarios?

Otro argumento que también se reproduce constantemente en la cultura neoliberal, ampliamente dominante en los medios de información y persuasión de mayor difusión, es la necesidad de estimular la creatividad individual empresarial, enfatizando la gran importancia que tal esfuerzo individual ha tenido en el progreso de un país. Constantemente se cita a grandes emprendedores, como Bill Gates, para señalar la importancia de tal creatividad empresarial individual.

Paul Buchheit señala, sin embargo, que la historia real difiere considerablemente de la imagen idealizada de tal emprendedor. Bill Gates adaptó con gran oportunismo el conocimiento generado por muchos ingenieros que le precedieron, copiando a otros expertos, sin que estos otros nombres aparecieran en su biografía. Lo que se considera un acto individual fue una producción de conocimiento colectivo, que en otro tipo de sociedad se hubiera reconocido y presentado como un esfuerzo de equipo y no cómo personal.

La historia del mundo empresarial está llena casos como éste. Lo que se presenta como una iniciativa individual empresarial está basado en un esfuerzo colectivo, utilizado, manipulado (y a veces explotado) sólo por un individuo cuyo conocimiento deriva y/o está expropiado de otros. Buchheit también se refiere al caso del supuesto inventor del teléfono, Alexander Graham Bell, quien recibe todos los honores, cuando muchas otras personas habían contribuido y sabían como establecer el teléfono, pero no tenían el dinero para poder patentarlo antes que Bell.

La falsedad del concepto de capitalismo popular

Otro argumento que se ha estado promoviendo en defensa del sistema económico actual es que hoy estamos viviendo en la época del capitalismo popular, como consecuencia de que la mayoría de la ciudadanía tiene acciones en la Bolsa. En este argumento se asume que todo el mundo sigue con gran interés los vaivenes de la Bolsa, porque les afecta personalmente. Cuando la Bolsa se dispara se nos dice que todos nos beneficiamos.

De nuevo, la evidencia cuestiona tal argumento.

La propiedad de las acciones está enormemente concentrada. Así, por ejemplo, en EEUU, sólo el 10% de propietarios de acciones tiene más del 80% de todas ellas. La gran mayoría de accionistas tiene un número muy menor de acciones. Es más, los grandes cambios de la Bolsa afectan primordialmente al 5% de los accionistas que ganan más de 500.000 euros al año. Al resto, tales variaciones les afectan mucho menos. Y últimamente, los cambios fiscales han beneficiado enormemente a estos grupos minoritarios.

En general, pagan en impuestos sólo el 15% de su renta derivada de la propiedad de las acciones, lo cual ha facilitado que en sólo seis años (2001-2007) doblaran sus ingresos. Mientras, el trabajador promedio (que cobra 34.500 dólares al año) paga en impuestos un 32%. Una consecuencia de este hecho es que las desigualdades de renta se han disparado.

¿Son los súper ricos los mejores?

Todo ello lleva a otro argumento que los neoliberales sostienen: que aquellos que están en las cúspides superiores de poder –los súper ricos- están ahí porque son mejores que los demás. El mérito es lo que les ha llevado a donde están (ver mi artículo “El fin de la mal llamada meritocracia”, publicado en El Plural, 28.07.12, y colgado en mi blog www.vnavarro.org). Pues bien, la evidencia no avala tal postura.

En realidad, la evidencia científica muestra que los súper ricos son gente menos ética, menos solidaria y menos considerada hacia otras personas, y más inclinada a sostener comportamientos incívicos que la mayoría de la ciudadanía. En lugar de la imagen que se promueve, de que las élites tienen mayor calidad y valor humano, la evidencia muestra claramente lo contrario.

En un artículo en Scientific American, Daisy Grewal cita los trabajos de dos psicólogos, Paul Piff y Dacher Keltner, que muestran que los súper ricos muestran comportamientos menos solidarios, menos compasivos, más egoístas y más propensos a saltarse las normas y reglas que las clases populares. Las clases populares han desarrollado unas culturas de solidaridad que se encuentran ausentes entre las élites ricas y súper ricas (Daisy Grewal, “How Wealth Reduces Compassion”, Scientific American, 10.04.12).
Una conclusión semejante se ha publicado por la Asociación para la Psicología Científica (Press Release, 08.02.12) en la que señala la cultura egocéntrica existente entre las personas de rentas superiores y su menor capacidad emotiva hacia otras personas con necesidad de apoyo o solidaridad. La famosa frase de “nobleza obliga”, simplificando que los de arriba sienten la necesidad de cuidar de los otros no existe ya (en caso de que hubiera existido). Es cierto que personas muy ricas dan mecenazgo, pero son siempre las excepciones.
A resultados parecidos han llegado estudiosos de la cultura empresarial, como la famosa Bloomberg Newsletter. Así, tal revista publica los hallazgos del citado Paul Piff, de la Universidad de California, publicados también en la Academia de Ciencias de EEUU, que muestra como los ricos y súper ricos obedecen menos las leyes de tráfico y las normas de conducta aprobadas por la sociedad, son más egoístas y piensan menos en otras personas, son menos capaces de expresar solidaridad o compasión y se saltan otros tipos de leyes con mayor frecuencia.

Por cierto, tales comportamientos poco solidarios aparecen también con mayor frecuencia entre estudiantes de Economía y Empresariales en EEUU, los cuales indican que el egoísmo y egocentrismo son atributos favorables para la eficiencia económica, observación que ha motivado una demanda de cursos de ética y comportamiento cívico en las facultades de Economía. Sería interesante que estudios y análisis de esta naturaleza se hicieran también en España, pero hasta ahora no se han hecho.

Teniendo en cuenta el enorme fraude fiscal de los súper ricos y su continua oposición a reformas que facilitaran el bienestar social de la ciudadanía y muy en especial de las clases populares, es casi seguro que los súper ricos españoles están entre los menos solidarios y más incívicos entre los súper ricos de los países semejantes por el nivel de desarrollo económico a España.

Fuente: http://blogs.publico.es/vicenc-navarro/2012/07/31/como-se-comportan-y-como-son-los-super-ricos/

Vicenç Navarro ha sido Catedrático de Economía Aplicada en la Universidad de Barcelona. Actualmente es Catedrático de Ciencias Políticas y Sociales, Universidad Pompeu Fabra (Barcelona, España).
Es también profesor de Políticas Públicas en The Johns Hopkins University (Baltimore, EEUU) donde ha impartido docencia durante 35 años. Dirige el Programa en Políticas Públicas y Sociales patrocinado conjuntamente por la Universidad Pompeu Fabra y The Johns Hopkins University. Dirige también el Observatorio Social de España
http://www.vnavarro.org/

20 julio 2012

La crisis, origen, consecuencias y soluciones. Entrevista a Vicenç Navarro.





POR QUÉ LA SOCIALDEMOCRACIA Y LOS VERDES EN LA UE ESTÁN EQUIVOCADOS


Vicenç Navarro
Catedrático de Políticas Públicas. Universidad Pompeu Fabra, y Profesor de Public Policy. The Johns Hopkins University


Alemania ocupa el centro de la economía de la Eurozona, y de ahí la importancia de lo que ocurre en aquel país. En varios artículos he mostrado como las políticas neoliberales promovidas en la Eurozona y en la Unión Europea por el gobierno de la canciller Angela Merkel están dañando considerablemente el bienestar y calidad de vida de las clases populares de la Eurozona (y muy en particular de sus países periféricos), incluyendo, por cierto, las clases populares de Alemania.

La reducción de los déficits y de la deuda pública (para respetar el Pacto de Estabilidad que obliga a los Estados a tener un déficit público inferior a un 3% del PIB y una deuda pública por debajo del 60% del PIB) en momentos de recesión asume que ésta, la recesión, viene causada por no haber respetado tal Pacto de Estabilidad. Se asume en esta postura que los países en dificultades tienen un gasto público excesivo, cuando en realidad, los países que hoy se encuentran en una situación económica más vulnerable, como son los países periféricos de la Eurozona tienen un gasto público por habitante muy inferior al promedio de los países de la Eurozona.

Todos estos países periféricos tienen un Estado pobre, financiado regresivamente, con escasa sensibilidad social y poco desarrollado (como lo muestra el bajo porcentaje de su población adulta que trabaja en los servicios públicos como sanidad, educación, servicios sociales, escuelas de infancia –mal llamadas guarderías- servicios domiciliarios a las personas con dependencias, y un largo etcétera).

Esta situación empeorará todavía más cuando la propuesta de Pacto Fiscal (que obliga a los Estados a tener un déficit público prácticamente cero) se apruebe por todos los Estados miembros de la Unión Europea, tal como está exigiendo el gobierno Merkel.

El argumento que sustenta la necesidad de este Pacto es que los Estados de la Unión Europea –como ocurre con los Estados de EEUU-, deben tener una disciplina fiscal, que evite la europeización de la deuda de cada Estado (los famosos eurobonos), pues, de no ser así, los países considerados excesivamente laxos en sus políticas presupuestarias –como se asume son los países periféricos citados anteriormente- requerirían subsidios y ayudas constantes que tendrían que ser financiados por los países más disciplinados, como se asume es Alemania. En palabras del Ministro de Finanzas alemán Wolfgang Schäuble, la solidaridad –que él llama “extrema”- es ineficiente para todo el sistema.
A esta argumentación se añade otra que considera que tal austeridad fiscal –que exige el Pacto Fiscal- es necesaria para alcanzar lo que el gobierno Merkel llama la Europa política, es decir, el desarrollo de unas instituciones europeas que gobiernen la Eurozona y la Unión Europea. La unidad política –poco desarrollada en la UE- exige una política fiscal disciplinada que no permita “abusos” de solidaridad interestatal.

Este argumento se presenta en algunos círculos como un debate entre la idea federal, supuestamente (y erróneamente) atribuida al gobierno Merkel y un nacionalismo continuado, todavía existente en la postura francesa. Ello explica la situación paradójica de que algunos socialistas españoles han declarado su apoyo a las posturas del gobierno Merkel, de las que, por cierto, se están derivando políticas públicas que están dañando enormemente a las clases populares españolas.

Todos estos argumentos tienen errores conceptuales graves. En primer lugar, tanto el establishment financiero como el establishment exportador alemanes han sido los poderes fácticos dentro de la Eurozona que más se han beneficiado de la creación del euro y de la existencia de la enorme crisis de los países periféricos, incluyendo de la mal llamada “crisis de la deuda pública”. La gran banca alemana está experimentando enormes beneficios, aprovechándose del flujo de capitales de la periferia al centro. Y los bonos públicos del Estado alemán son hoy los más seguros en el mundo (como lo son los bonos públicos del Estado de EEUU). Por extraño que parezca, hoy los Estados periféricos están subsidiando al Estado alemán, no al revés, como el gobierno Merkel y los medios de comunicación y persuasión alemanes están acentuando. La imagen que tales medios alemanes están promoviendo es la de que el ciudadano alemán está subsidiando al trabajador sobreprotegido y vago griego (o español). Tal imagen no se corresponde con la realidad. El trabajador griego (y español) trabaja más horas que el trabajador alemán, y el sistema de protección social alemán está más desarrollado y mejor financiado que el sistema de protección social griego (y español).

El otro gran error en estos argumentos es ignorar o desconocer la historia de los Estados federales, incluyendo el de EEUU (al cual muchos federalistas europeos hacen referencia). Lo que el gobierno Merkel está proponiendo es semejante al establecimiento de unos EEUU en la UE, comenzando por el tejado en lugar de hacerlo por los cimientos. Exigir a los Estados un déficit cero sin que exista un gobierno federal con un Banco Central que proteja a los Estados frente a la especulación de los mercados financieros y sin un gobierno federal que ayude a los Estados distribuyendo recursos dentro del país, es condenar a los Estados a una situación imposible, como están viviendo ahora. Lo lógico y lo que la historia muestra es que la estructura federal se establece antes (los cimientos), y luego se exige la disciplina fiscal. Exigir lo contrario es imposibilitar que los Estados salgan de su crisis, beneficiando al centro a costa de la periferia, que es lo que está ocurriendo.

El apoyo de partidos socialdemócratas y verdes al Pacto Fiscal
Es sorprendente que los partidos socialdemócratas y los partidos verdes, tanto en Alemania como en otros países de la Eurozona, hayan aprobado el Pacto Fiscal y acepten llevar a cabo las instrucciones del Pacto de Estabilidad en momentos de crisis.

Intentar paliar el impacto devastador del Pacto Fiscal y del Pacto de Estabilidad con un Pacto de Crecimiento es intentar ocultar este enorme daño. El Pacto de Crecimiento (que baraja unas cifras muy insuficientes, el 1% del PIB de la Eurozona) no compensará ni el Pacto Fiscal ni el Pacto de Estabilidad (la cantidad que le correspondería a España es una cantidad claramente insuficiente: 10.000 millones de euros). La reducción de fondos que estos Pactos exigen es muchas veces superior al minúsculo añadido de recursos que se propone en el Pacto de Crecimiento.

Particularmente lamentable es el apoyo de los partidos socialdemócratas y verdes alemanes al Pacto Fiscal, lo cual han hecho con fines electoralistas, consecuencia de la campaña exitosa de los medios alemanes, de presentar un hartazgo del pueblo alemán en su supuesta ayuda a los posibles vagos y excesivamente protegidos de la periferia. Ahora bien, como ha señalado la Izquierda alemana –Die Linke- tal promoción de un nacionalismo alemán chauvinista ignora que la clase trabajadora alemana ha sido una víctima de las políticas de austeridad llevadas a cabo por el gobierno Merkel, e iniciadas por la coalición socialdemócrata-verde que gobernó antes que la Sra. Merkel. Die Linke sostiene, con razón, que un trabajador alemán tiene más en común con el trabajador griego o español que con el establishment bancario y/o exportador de Alemania. Si los salarios alemanes hubieran subido al nivel que les correspondía por su productividad, tal como había propuesto en su día su Ministro de Finanzas, Oskar Lafontaine, la demanda doméstica alemana hubiera crecido estimulando su economía y, con ello, la economía europea. El canciller Schröder, sin embargo, no aceptó esa medida y cuando gobernó Alemania llevó a cabo, en su lugar, sus reformas neoliberales, incluyendo las políticas de austeridad que, continuadas por Merkel, nos están llevando al desastre. (Gerard Schröder es hoy uno de los gestores mejor pagados en Alemania en el sector exportador). De ahí que se requiera una movilización de las bases de aquellos partidos en contra de sus equipos de dirección cómplices de unas políticas públicas que están dañando a sus electorados tradicionales.

Fuente: http://blogs.publico.es/dominiopublico/5517/por-que-la-socialdemocracia-y-los-verdes-en-la-ue-estan-equivocados/

18 julio 2012

ENTREVISTA EN RNE AL PROFESOR NAVARRO (AUDIO)


En días como hoy - El economista y sociólogo Vicenç Navarro hace un llamamiento a la movilización social
El economista, sociólogo y politólogo Vicenç Navarro ha asegurado que "el euro no está tan mal como nos quieren hacer creer y para cada recorte, que se lleva a cabo con la excusa de que lo ordena Bruselas, hay alternativas".

Según Navarro hay que acabar con esta idea y "las clases populares pueden vencer si se movilizan, hay que acabar con el inmovilismo".

Según el autor del libro Lo que España necesita, es "imposible" salir de una depresión a base de recortes de gasto público y España necesita una segunda transición "para pasar a una democracia más completa".


También ha expuesto que lo que está ocurriendo en España no es un problema económico, "es una causa política" y es el estamento político el que nos está llevando a la mala resolución de la crisis "porque están dirigidos por el poder bancario, los partidos políticos están muy endeudados y no se atreven a meterse con la banca", ha asegurado.


En cuanto a la lucha de los mineros, ha afirmado que "no hay que desviar la atención porque el tema no es la calidad del carbón sino que se habían hecho una serie de compromisos que se tenían que respetar y no se está haciendo" y ha reconocido que la población está tan mal que los mineros están canalizando un descontento general (11/07/12).

Pincha este enlace para escuchar los 34 minutos de entrevista:

http://www.rtve.es/alacarta/audios/programa/dias-como-hoy-economista-sociologo-vicenc-navarro-hace-hace-llamamiento-movilizacion-social/1460514/



11 jul 2012

10 julio 2012

GRAN LECCIÓN PARA ENTENDER LA POLÍTICA OFICIAL DE ALEMANIA


jul 05
Artículo publicado por Vicenç Navarro en el diario PÚBLICO, 5 de julio de 2012.
Este artículo critica muchas de las aseveraciones que se están haciendo en los fórums financieros y económicos del país y que se reproducen en la mayoría de medios que señalan que el euro está en crisis como resultado de los comportamientos irresponsables de los países periféricos de la Eurozona. El artículo cuestiona tales supuestos señalando que el euro no está en crisis y que habrá euro para mucho tiempo puesto que su existencia ha beneficiado primordialmente al capital financiero alemán que tiene enorme influencia en el Banco Central Europeo y en la Comisión Europea.

Se está promoviendo en los medios de mayor difusión del país el mensaje que los países de la periferia de la Eurozona, Portugal, Irlanda, Grecia y España, (llamados PIGS, ahora conocidos, al añadirse Italia, como GIPSI) tienen que hacer grandes sacrificios a fin de garantizar la existencia del euro, el cual se presenta como en peligro de desaparecer. Aparecen impactantes titulares en tales medios que señalan la cercana muerte del euro o que la última reunión del Consejo Europeo salvó al euro (implicando que de no tomarse las decisiones que se tomaron, el euro habría desaparecido). Existen variaciones de este mensaje. Una de ellas es la que afirma que, para salvar al euro, Alemania tendrá que presionar para que se expulse a Grecia. O al revés, se afirma que Alemania, cansada de ayudar a los países periféricos, saldrá del euro y recuperará su propia moneda, el marco, matando así al euro.
 
El euro, sin embargo, nunca ha estado en peligro de desaparecer, y continúa con buena salud, sin ningún peligro de fallecer. Veamos los datos. Cuando fue establecido, un euro valía un dólar. Hoy el euro está sobrevalorado, siendo su valor monetario superior al del dólar. El hecho de que haya bajado algo durante estos últimos tres años no quiere decir que esté desapareciendo. En realidad, no les iría mal a los sectores exportadores que hoy están teniendo dificultades, que el euro bajara más. Las exageraciones (parte del lenguaje sensacionalista que caracteriza a la mayoría de los medios) que acentúan que el euro está en peligro de desaparecer no tienen ninguna base real. Miren la evolución del precio del euro en los últimos cuatro años y lo verán. El euro no está en peligro. Ahora bien, les aseguro que este mensaje de que el euro está en peligro continuará promoviéndose, pues tiene como objetivo promover un miedo que haga más fácil aceptar las medidas altamente impopulares que se están imponiendo a la población.

Otra aseveración que carece de credibilidad es que puede llegar un momento en que Alemania presione para que se expulse a Grecia. Lo último que el capital financiero alemán desea, es que este país deje el euro, por la sencilla razón de que el impacto contaminante que tal salida tendría en los países GIPSI sería devastador para el sistema financiero alemán. La banca alemana tiene invertido, por ejemplo, en España, 146.000 millones de euros, y en Italia 134.000 millones. La salida de cualquiera de estos países GIPSI del euro afectaría muy negativamente el pago de tal deuda a Alemania y la banca alemana y su gobierno son plenamente conscientes de ello. En realidad, es sorprendente que los gobiernos de estos países periféricos no hayan utilizado la amenaza de salirse del euro como medida negociadora con el gobierno Merkel. Sea como sea, pueden estar seguros que para bien o para mal (según usted valore los beneficios o perjuicios que el euro haya tenido) ningún país será expulsado del euro.

Alemania es el país de la Eurozona que se ha beneficiado más de la existencia del euro

Pero lo que hace incluso más inverosímil la observación de que Alemania deje el euro es que este país, es el que más se ha beneficiado de la existencia del euro, beneficio que se ha centrado primordialmente en su banca y en su sector exportador. Como reconoció el dirigente socialdemócrata alemán, el Sr. Sigmar Gabriel, en su crítica al comportamiento del gobierno Merkel, Alemania, desde que se estableció el euro, ha ganado la friolera cantidad de 556.000 millones de euros más de lo que se ha gastado en lo que se conoce como “ayuda financiera”. En realidad, Alemania no ha gastado en este último capítulo, “ayuda financiera”, lo que le correspondería por el nivel de riqueza que tiene. Paga incluso menos, proporcionalmente, de lo que paga España. Alemania da un porcentaje a los fondos de rescate financiero MEDE menor que España (un 27% versus un 29.8%).

Esta percepción de Alemania como la gran pagadora de los gastos de ayuda (promoviendo un “victimismo” muy rentable políticamente en su propio país) no se corresponde con la realidad.

Toda la evidencia científica muestra que Alemania es el país más beneficiado por la existencia del euro. Y, siendo el país que tiene mayor capacidad decisoria en la Eurozona (en gran parte debido al dominio del capital financiero alemán en el BCE y en la Comisión Europea), les garantizo que habrá euro para años, y los países periféricos continuarán sufriendo las políticas de austeridad que se les imponen, no para salvar al euro, que tiene buena salud, sino para pagar la deuda a la banca alemana, todo ello presentado con una narrativa de que el sufrimiento de la población les hará mejores y más competitivos, ignorando con ello un hecho evidente: el euro ha sido un enorme obstáculo para que estos países GIPSI puedan competir con los productos alemanes, pues no pueden devaluar su moneda para abaratar sus exportaciones y competir así con Alemania.

Y por si ello no fuera suficiente, la banca alemana, que controla el BCE, utiliza este banco (que como he señalado repetidamente, no es un banco central sino un lobby de la banca alemana) y chantajea a los estados GIPSI condicionando la compra de su deuda pública a que se hagan más competitivos bajando los salarios y reduciendo su Estado del Bienestar, conduciendo a estos países a marchas forzadas hacia la Gran Recesión, camino de la Gran Depresión.

Y todo ello, en teoría, “para salvar el euro”, todo ello dicho y hecho con la gran complicidad de los mayores medios de información y persuasión, influenciados por (o endeudados con) el capital financiero.

Una última observación. Cuando digo Alemania me estoy refiriendo a la estructura de poder de aquel país, es decir, a los establishments financieros, empresariales del sector exportador, mediáticos y políticos del país. Este establishment es responsable, no sólo de la austeridad impuesta (con la complicidad de los mismos establishments de los países GIPSI) a las clases populares de los países periféricos, sino también a la clase trabajadora alemana, cuyo standard de vida, nivel y masa salarial y protección social ha ido descendiendo en los últimos años de gobiernos socialdemócratas-verdes y gobiernos cristianodemócratas-liberales. Fue Oskar Lafontaine, una de las mentes más lúcidas hoy en Europa, quien, siendo Ministro de Finanzas durante el gobierno del canciller Schröder, propuso aumentar los salarios y la protección social como medida de estimular la economía alemana y europea, lo cual no se hizo, escogiéndose, en su lugar, imponer las políticas de austeridad que han beneficiado al sector exportador y a la banca alemana. Si Oskar Lafontaine hubiera ganado aquel pulso, Alemania y Europa estarían hoy en otra situación.

El trabajador alemán tiene mucho en común con el trabajador griego, español, italiano, portugués e irlandés, aunque al establishment alemán le aterra la idea de que esta coincidencia de intereses se traduzca en un movimiento opositor a nivel europeo, trabajando cuarenta y ocho horas al día, a través de los medios, para evitar el desarrollo de esta concienciación de intereses colectivos, utilizando el nacionalismo (refiriéndose a Alemania como “victima”) y el racismo (refiriéndose a los trabajadores griegos como “vagos”) para evitar esta coalición de intereses. Así de claro.



MERKEL: "jajajajaja, tengo más rabo que el diablo, jajaja".