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31 mayo 2019

Algún día se reescribirá toda la historia de la Segunda Guerra Mundial, Adolf Hitler, el papel del sionismo anglosajón y del sionismo soviético, etc, etc, etc. Quizás los malos no fueron tan malos y los buenos no fueron tan buenos. Un espectacular juego de intereses de dominio pero también un juego de energías



Banqueros anglosajones organizaron la Segunda Guerra Mundial

En ocasión del 70º aniversario de la Victoria sobre el nazismo publicamos un estudio de Valentín Katasonov sobre el financiamiento del partido nazi y el rearme del III Reich. El autor se basa en documentos publicados en 2012 que confirman que banqueros estadounidenses y británicos organizaron la Segunda Guerra Mundial, con la complicidad del presidente de Estados Unidos Franklin Roosevelt y del primer ministro británico Neville Chamberlain y con la esperanza de acabar con la Unión Soviética. Este estudio sugiere una serie de interrogantes que serán objeto de un próximo artículo. 
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De izquierda a derecha, Hjalmar Schacht, ministro de Economía de Hitler, con su buen amigo Montagu Norman, gobernador del Banco de Inglaterra de 1920 a 1944. Según los documentos del Banco de Inglaterra revelados en 2012, el oro de Checoslovaquia había sido depositado en Londres en una subcuenta a nombre del Banco de Pagos Internacionales (BPI). Cuando los nazis entraron en Praga, en marzo de 1939, de inmediato enviaron soldados al Banco Nacional. Los administradores recibieron orden, bajo amenaza de muerte, de emitir dos órdenes de transferencia. La primera ordenaba al BPI transferir 23,1 toneladas de oro de su subcuenta checoeslovaca en el Banco de Inglaterra a la subcuenta del Reichsbank, también en el Banco de Inglaterra. La segunda orden encargaba al Banco de Inglaterra transferir unas 27 toneladas de oro del Banco Nacional de Checoeslovaquia a la subcuenta del BPI en el Banco de Inglaterra.
La Segunda Guerra Mundial no fue provocada por un rabioso Fuhrer que se había apoderado de Alemania. La Segunda Guerra Mundial es obra de una oligarquía mundial, o más exactamente de los plutócratas anglo-estadounidenses.

Utilizando instrumentos como la Reserva Federal de Estados Unidos y el Banco de Inglaterra, esos elementos comenzaron a preparar el siguiente conflicto de envergadura planetaria inmediatamente después de la Primera Guerra Mundial. Su blanco era la Unión Soviética.


SIGUE LEYENDO: https://www.voltairenet.org/article187569.html



07 diciembre 2016

Los campos de concentración y el racismo de los aliados no se dejan ver mucho en la versión oficial. Francia en Argelia, Estados Unidos con los negros, Gran Bretaña en la India, Stalin y sus gulags...no todo es Hitler en cuanto a campos y racismo. Habría que ver como queda la Historia si se destapase la verdad y nada más que la verdad

 
HISTORIA

75 años de Pearl Harbor: los campos de concentración de la infamia

Una lancha rescata a los supervivientes del USS Virginia, anclado en la base de Pearl Harbor y bombardeado por los japoneses.
EEUU encerró a 120.000 descendientes de nipones tras el ataque a Pearl Harbor en 1941
La orden "Tora, tora, tora" (Tigre, tigre, tigre) crepitó en la radio de los torpederos japoneses con las primeras luces del 7 de diciembre de 1941. Era la señal para desatar el infierno sobre Pearl Harbor, la base militar estadounidense en las paradisiacas islas Hawai, un golpe por sorpresa, sin declaración de guerra, que pretendía acabar con toda la flota yanqui en un día. Hoy se cumplen 75 años de aquello.
 
Aquella abrupta entrada en la Segunda Guerra Mundial (que Roosevelt, ya muy enfermo, pretendía evitar), dejó infamias como las bombas atómicas sobre Japón en 1945 o las matanzas de prisioneros por parte de las tropas del general Tojo. Pero hay aspectos menos conocidos de aquel enfrentamiento que configuró el mundo de hoy: los campos de concentración que EEUU usó para meter a todos los ciudadanos estadounidenses de ascendencia nipona.
 
Ciudadanos como Bill Shishima, que tenía 11 años cuando el Gobierno decidió sacarle de su Los Ángeles natal para enviarle, junto con su familia, al campo de concentración de Heart Mountain, Wyoming. Sus padres eran japoneses y su único delito (heredado) era el de parecerse al enemigo.
El ataque a Pearl Harbor convenció a Roosevelt para entrar de lleno en la Segunda Guerra Mundial, pero también fue la excusa perfecta para encarcelar a más de 120.000 personas con ascendencia japonesa sin un juicio previo.

La Orden Ejecutiva 9066, firmada por Roosevelt el 19 de febrero de 1942, autorizaba al secretario de Guerra y a los comandantes a delimitar zonas de exclusión y de restricción con el fin de proteger los recursos militares. El decreto no mencionaba a los japoneses-americanos, pero brindó el marco legal necesario al general John L. DeWitt, un segregacionista sureño responsable del Comando de Defensa del Oeste.
 
La movilización, que el Gobierno en todo momento presentó como "voluntaria", sólo lo fue las seis primeras semanas. Después, todo el mundo fue obligado a ir a los campos. "A las familias les llegaba una citación, sólo podían llevar una maleta y les daban un número que debían poner en su equipaje", indica Roy Sakamoto, docente voluntario del Museo Nacional de Japoneses Americanos. Sus padres y hermanos fueron enviados al campo de Tule Lake, California, donde se enviaba a quienes consideraban conflictivos.
 
Para justificar el encarcelamiento masivo de esta parte de la población, DeWitt y su equipo elaboraron un informe en el que presentaban supuestas pruebas de delitos de sabotaje y espionaje en la costa Oeste. "En los años 80, una investigadora descubrió en los Archivos Nacionales un borrador del informe que debía haber sido destruido, en el que había anotaciones en los márgenes en los que se señalaba que tales acusaciones carecían de fundamento, pero aun así lo enviaron porque tenían que justificar lo que iba a pasar", apunta.
 
Lo que pasó, en cifras, es que 120.313 japoneses americanos fueron encarcelados sin juicio previo; cuatro de ellos murieron a manos de soldados del ejército estadounidense; 1.862 murieron en el campo por otras causas; 2.355 abandonaron el campo tras alistarse en el ejército para ir a combatir al Pacífico o a Europa; y 4.724 fueron deportados a Japón.
 
En total, EEUU levantó 10 grandes campos de concentración. Además, ya a finales de los años 30, el FBI había elaborado unas listas en las que tenía fichados a todos los líderes de la comunidad, desde empresarios hasta entrenadores de judo o béisbol. Estos "líderes" fueron retenidos en 40 cárceles y tratados como prisioneros de guerra.
 
"La lógica de los campos, como también pasa con el ataque con bombas nucleares a Hiroshima y Nagasaki, no se entiende sin el trasfondo racista que tenía EEUU", señala John Howard, catedrático de Historia Americana del King's College de Londres y autor del libro Concentration Camps on the Home Front (Campos de concentración para el frente doméstico).
 
Aunque la mayoría de muertes fueron por causa natural, como neumonía, las condiciones en los campos, situados en terrenos por lo general áridos y fríos, no eran las mejores para las personas con problemas respiratorios. "Roosevelt nos llamó enemigos extranjeros, aunque fuéramos americanos", recuerda Shishima, profesor jubilado y también voluntario del museo. Shishima tenía 11 años cuando fue enviado con su familia primero al hipódromo de Santa Anita (California), que sirvió como campo de concentración temporal, y posteriormente a Wyoming. "Vivíamos en las barracas situadas en el parking, pero a mis abuelos les tocó dormir en las cuadras y odiaba ir a visitarlos; no había forma de deshacerse del olor", recuerda, detallando a su vez cómo había focos y armas en el campo. "Decían que querían protegernos, pero apuntaban hacia dentro".
 
Para los adultos, a pesar de las humillaciones, el campo les garantizaba una supervivencia y el mundo exterior, no. "Cuando cerraron los campos, a los adultos les dieron 25 dólares y un billete de autobús para empezar de nuevo en un entorno que sabían que iba a ser hostil", recuerda Sakamoto.
 
 

04 febrero 2016

¿Qué y quiénes son los cosechados dentro de la raza humana? El articulista muestra las semejanzas de alianzas y juego de energías entre la Segunda Guerra Mundial y el actual conflicto en Oriente Medio


EL ESCENARIO UNO 

  






Antes de desarrollar todo el contenido del título que abre el artículo,conviene que les explique el término de COSECHA:

En la dualidad de opuestos  ya  explicada y hablada en  programas anteriores, tratamos de evitar hablar de energías positiva y negativa o bien y mal  pues no son más que  etiquetas fáciles de entender del arquetipo que gusta y que  disgusta al “dios Yhave´”. 

El juego de energías referido  tiene el nombre arquetípico de WOTÁN y BAPHOMET; ambos son sujetos representativos de razas y además, opuestos en una disputa de miles de años que continua por su interés en  nosotros, la especie Ser-Humano. 

Esta disputa por la que ambos sacrificaron su propia evolución, reclama nuestra propiedad y posesión por considerar cada uno,  es  nuestro verdadero  creador y por tanto, nuestro dueño y señor.

Bien, la “cosecha” es parte del juego ejecutada por los poderes ocultos del planeta, en favor de los opuestos y de la que ninguno de nosotros sospechamos su existencia.  

Considérenlo como una partida de ajedrez en la que cada uno de los dos colores del tablero trata de  conseguir la mayor cantidad de “adeptos” (en este caso almas) para uno u otro lado a efectos de que  en su momento, puedan “juntar las fichas y cambiarlas por dinero”.
Bien, las fichas NO somos personas, las fichas son esferas de consciencia, y el dinero, Seres. 

De este modo  la cosecha es doble y solo los llamados “mansos de espíritu”, serán quienes se desmarquen del juego y “heredarán la tierra” porque  en el tiempo de la cosecha, permanecieron  neutros.

Dicho esto, adjunto unas declaraciones recientes y representativas de Varoufakis, exministro de economía de Grecia, tras renunciar a su puesto antes de que su presidente Tsipras, traicionase la voluntad del pueblo heleno a salir del euro:
El exministro griego Varoufakis recalca que en el Eurogrupo existen fuerzas "oscuras". Según él, se trata de "poderes reales que te hablan directamente y ves que son como temías, que la situación es peor de lo que imaginabas".

Varoufakis llama la atención sobre "la completa falta de escrúpulos democráticos por parte de los supuestos defensores de la democracia en Europa", y subraya que "figuras muy poderosas te miran a los ojos y te dicen: 'Tienes razón en lo que dices, pero de todos modos vamos a machacarte”.

Asimismo, en el marco de esta "orquesta" Varoufakis definó el papel de la canciller Angela Merkel de "policía bueno" frente al de Schauble, ya que mientras ella calmaba al primer ministro Alexis Tsipras, su ministro de Finanzas le decía a él: "Esto es un caballo y o te subes o está muerto".

Como ven, nada es que lo parece y todo está oculto detrás de lo aparente.
¿Creen que  políticos, presidentes de gobierno y multinacionales, realeza, jueces, cúpulas militares etc., son personas como usted o como yo preocupados por su bienestar y un mundo mejor? 

¿O piensan que  hacen lo incomprensible, por intereses que escapan a la imaginación y pertenecen a motivos fuera de lo humano? 

Bien, si su sentir está en la línea de esto último, usted empezará a comprender cómo piensan, cómo trabajan y cómo se desenvuelven individuos “cosechados” de la élite mundial que entregaron su alma a los Amos, convirtiéndose en sus sirvientes como verdaderos oscuros.
Usted los verá que trabajan (o eso parece)  y aunque se muestren enfrentados  de cara a la galería, cumplen su papel con  un fin concreto, definido y programado.

 Son quienes  llevan a cabo la continuación de un plan heredado de sus antecesores y ellos lo dejarán hilado para que sus predecesores  lo continúen.

SIGUE LEYENDO:  http://www.mayodel68.com/escenario-uno.html

06 marzo 2015

La historia oficial de la Segunda Guerra Mundial como todas las historias oficiales está impregnada de cabo a rabo de mentiras, falsedades y omisiones. No hay que temer la caída del velo y ver la Verdad de los acontecimientos





ARCHIVO ABC

Los crímenes cometidos por los soldados nazis durante la Segunda Guerra Mundial son conocidos ampliamente por la sociedad. Y es que, en su currículum tienen el infame privilegio de haber realizado desde crueles experimentos científicos en seres humanos, hasta asesinar a una ingente cantidad de personas en los campos de concentración. Sin embargo, lo que no suele aparecer en los libros de historia son los crímenes que los soldados aliados cometieron contra la población civil.
En un intento de luchar contra este olvido, la historiadora alemana Miriam Gebhardt ha publicado un libro (del que se ha hecho eco el «Daily Mail») en el que afirma que los soldados aliados violaron aproximadamente a un millón de mujeres y niñas al final de la contienda. En esta cruel estadística, la experta también incluye a las personas que sufrieron este tipo de abusos sexuales tras la caída de Berlín, lugar en el que el terror sembrado (especialmente) por las tropas del ejército soviético sería imborrable para la sociedad.
«Tras la guerra, por lo menos 860.000 mujeres y niñas fueron violadas por los soldados que ocuparon la región y por sus ayudantes. Sucedió en todas partes», explica en sus primeras líneas el libro de Gebhardt. A su vez, la investigadora afirma que, contrariamente a la idea que estaba extendida hasta hace bien poco, estas tropelías no fueron cometidas únicamente por soldados soviéticos (a quienes Stalin había solicitado hacer el mayor daño posible a Alemania en venganza por la invasión de la U.R.S.S.) sino también por estadounidenses y británicos.
Pero… ¿Por qué razón no han trascendido estos crímenes de guerra? Para responder a esta pregunta, Gebhardt recurre a la misma idea que ya explicó a ABC el escritor e investigador Alberto de Frutos hace unos meses: la vergüenza. Pero no la vergüenza por ser blanco de este perverso acto, sino porque los aliados se esforzaron en extender la idea de que Alemania y sus ciudadanos habían sido los culpables de la Segunda Guerra Mundial. Como tal, convencieron a las mujeres de que cualquier castigo que le fuera impuesto a la población era pequeño comparado con los asesinatos en masa de Adolf Hitler.

Sexo a cambio de una tableta de chocolate

El libro de Gebhardt, que lleva tras de sí un año de investigación, señala a su vez que –además de estas violaciones- las mujeres y niñas alemanas también accedieron a tener relaciones sexuales con los aliados a cambio de cualquier alimento que éstos pudieran ofrecer.
Y es que, en aquel tiempo las hambrunas entre la población alemana eran tan severas que no quedaba otro remedio. «Por entonces se solía decir que tuvieron que pasar seis años para que los estadounidenses vencieran a los soldados alemanes, pero tan solo un día y una tableta de chocolate para que conquistaran a las mujeres alemanas», determina la historiadora.
Finalmente, la investigadora también explica en su obra que, además del trauma de la violación, las mujeres alemanas dieron en los siguientes meses a luz a miles de niños. Todos ellos, frutos de las violaciones de los soldados aliados. «Sus padres eran, en su mayoría, desconocidos, y las mujeres no recibieron ningún tipo de ayuda financiera», añade la experta.