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22 noviembre 2015

Las noticias enigmáticas de Universo, Galaxia y Sistema Solar se suceden a un ritmo creciente

Un objeto con forma extraña 'vuela' cerca del sol y es captado por una foto de la NASA


En unas imágenes publicadas por la NASA se ha detectado un misterioso objeto blanco cuyo origen ya ha causado muchas especulaciones. Según distintas teorías, puede tratarse tanto de un ovni como de píxeles malformados.
Un extraño objeto blanco de forma simétrica ha sido encontrado en unas imágenes tomadas por las cámaras telescópicas de la NASA que monitorean la actividad solar y fueron publicadas este mes. Algunos aseguran que se trata de un ovni, a pesar de que en este caso sería al menos del tamaño de un planeta.
Un usuario de YouTube, que ha creado un video utilizando dichas imágenes, sostiene que la forma del objeto sugiere que puede ser algo más que simplemente píxeles malformados.
Esta versión también ha sido apoyada por el editor del portal UFO Sightings Daily, Scott C. Waring, quien cree que puede tratarse de una nave de origen extraterrestre. "Es un diseño muy simplista y el que uno espera que tenga un ovni", ha expresado Waring a 'Express'. "El cuerpo de la nave parece muy blanco pero es solo porque el calor del sol lo hace muy caliente, por lo cual parece de ese color", ha añadido.
FUENTE: https://actualidad.rt.com/ciencias/192176-objeto-forma-extrana-cerca-sol-nasa

12 agosto 2012

Situación extraordinaria de nuestra estrella

Inquietud mundial por una enorme grieta en el Sol 

10.08.12
Se trata de un fenómeno jamás observado en su superficie. Científicos de todo el mundo analizan el origen.

La aparición de una grieta en el Sol preocupa intensamente a investigadores de todo el mundo que analizan el fenómeno y descubren su origen. La misma se observa cerca de las manchas solares 1535, 1538 y 1540.

Según las versiones que acercaron exeprtos en el tema, se trataría de la acumulación de gas espeso y frío en la superficie de la estrella gracias a su campo magnético.
"La hendidura crece a ritmo acelerado y actualmente trabajadores de la NASA están estudiando su origen" publicó el sitio diariouno.com.ar.

Fuente: http://notio.com.ar/sociedad/inquietud-mundial-por-una-enorme-grieta-en-el-sol-30111

Inquietud mundial por una enorme grieta en el Sol


29 junio 2011

EL SOL SE PONE FLAMENCO

 

Alerta: Tormenta Solar en Noviembre de 2011

Hoy mismo, mientras almorzaba, me dispuse a ver el programa de Cuarto Milenio emitido el pasado 6 de Marzo, y me sorprendió bastante ver el primer tema que tocaron: las tormentas solares. Este fenómeno ya lo conocía desde hace varios años, de hecho recuerdo haber escrito algo sobre ello en algún que otro trabajo en 3º de la ESO (ya ha llovido desde entonces). Durante el reportaje se llegó a una conclusión que me impactó bastante, lo que me llevó a parar de ver el programa y a ponerme a teclear en el ordenador, pues podría ser una afirmación catastrofista sin base científica alguna, pero no me fue muy difícil encontrar artículos que afirmaban exactamente lo mismo. En este Blog, seré yo el que os ponga en situación, e intentaré explicarlo todo sin demasiada palabrería.


Para empezar, una tormenta solar, a pesar de lo que pueda llevar a pensar, es muy común. Nuestro planeta recibe una aproximadamente cada 11-15 años, mientras que varias llamaradas solares tienen la costumbre de visitarnos semanalmente. Éstas no nos abrasan gracias a la magnetosfera, una especie de escudo protector magnético que posee la Tierra, y el único efecto que dejan tras de sí son esas preciosas auroras boreales en los polos, que no son más que un juego de luces que resultan de la acción magnética.

Entonces, si todo es tan normal, ¿para qué crear esta entrada? Bueno, al igual que sucede con los terremotos, que se miden mediante el uso de la escala de Richter, las tormentas y las llamaradas también poseen su propia medida. Si una poderosa tormenta nos impactara de lleno, seguiríamos estando protegidos de la aniquilación gracias a esa barrera natural que posee nuestro planeta azul, pero nuestras redes eléctricas pagarían el pato. Una tormenta o solo una llamarada de grandes dimensiones podría colapsar completamente todos los sistemas que dependen actualmente del uso de energía eléctrica, es decir, prácticamente todo. Y no solo eso, la enorme energía del fenómeno haría peligrar sistemas tan delicados como pueden ser los que podemos encontrar en las centrales nucleares.
Por un fallo de refrigeración, se produjo el accidente nuclear más grave de la historia: el de la central nuclear de Chernóbil. ¿Qué creéis que pasaría si todo el sistema se viera sobrecargado por una enorme cantidad de energía? No hay que ser muy listo.


Y todo esto no son suposiciones ni meras teorías: ya pasó una vez. En 1859 nos encontramos con la tormenta solar más poderosa de la que tenemos noticia, la que se conoce como "Evento Carrington", nombre que hereda del astrónomo que se ocupó de su medida, Richard Carrington. Ya en ese entonces, cuando el mundo no dependía precisamente de la energía eléctrica para sobrevivir, esta tormenta fue responsable de que el sistema de telégrafos se viera colapsado en cuestión de segundos, produciéndose además numerosos incendios debido a que muchos de éstos llegaban a prender o incluso explotar. Si la tormenta pudo ocasionar eso solo con la red de telégrafos, ¿qué no haría hoy?

Y ahora es cuando debemos empezar a preocuparnos. La actividad solar atraviesa ciclos de máximos y mínimos, pero con la particularidad de que siempre sigue un gráfico ascendente, cosa lógica teniendo en cuenta la edad de la estrella. El "Evento Carrington" tuvo lugar en un período de máxima actividad solar, y a partir de ese suceso comenzamos a entrar en el período de actividad mínima. Pero desde hace unos años, el ciclo ha comenzado de nuevo, encontrándonos una vez más en el período de máxima actividad, razón por la cual últimamente se ha estado observando que la superficie del sol se encuentra cada vez más violenta, con un mayor número de llamaradas y de manchas solares.


Esto ya es visible: en el pasado mes de Febrero, concretamente durante la semana de San Valentín, el Sol liberó una "Llamarada X" (entendiéndose "X" como la máxima medida dentro de las escalas de llamaradas), sin embargo no llegó a impactar directamente con nuestro campo magnético debido a una posición fortuita de nuestro planeta, digamos que nos pasó de refilón (y aún así, se observaron auroras boreales de anormal intensidad). De haber acertado con el blanco, todos nuestros sistemas eléctricos podrían haber sucumbido.

La comunidad científica informa de unas enormes manchas solares que pronostican una majestuosa tormenta solar que tendrá lugar aproximadamente durante el mes de Noviembre de este año 2011. Muchos están siendo los que están relacionando esto con esos cambios apocalípticos que se dice tendrán lugar en 2012.
A favor o en contra de esas teorías sobre el fin de nuestra era, este tema ha de considerarse con seriedad, pues es real e inevitable. Una tormenta solar nos va a pasar por encima, queramos o no, lo creamos o no.
Esto no significa el fin del mundo, pues el campo magnético nos protegerá. El problema es que, de no hacerse nada al respecto, para recuperarnos tecnológicamente nos haría falta de 5 a 10 años, lo que en términos económicos se traduce en trillones de dólares, mil veces más de la inversión que supuso el huracán Katrina.


¿Qué se puede hacer? Existe un plan de desarrollo para un sistema de alerta que permitiera apagar todos los sistemas antes de la catástrofe, pero no ha sido llevado a cabo hasta ahora debido al escepticismo, a la mentalidad del "puede que nunca pase". Pero como todo, esto va a acabar pasando, si la predicción falla y no es este año, será el siguiente, o el siguiente, pero es natural que suceda, siempre ha sucedido, forma parte de la vida de nuestra estrella. El problema es que en muy pocos años hemos creado un ambiente apocalíptico ideal, en el que la acción de una tormenta solar tiene dimensiones nunca antes conocidas, sumado al hecho de que éstas son, por su propia naturaleza, cada vez de mayor intensidad.

Las tormentas solares están formadas por varias ondas de choque, como los tsunamis. La primera onda nos llegaría en unos 8 segundos y sería imposible prepararnos, pero las consiguientes, las formadas por extraordinarias cantidades de plasma, no impactan con nuestro campo magnético hasta pasadas unas 3-5 horas, tiempo que podría aprovecharse para el apagón general.


Todo depende de los grandes gobiernos. Hacer algo y salvar nuestras tecnologías, o dar la bienvenida a una nueva Edad de Piedra, algo que daría la vuelta al mundo: los países subdesarrollados emergerían, mientras que los desarrollados se hundirían en la miseria e incluso en la muerte. Y esto último lo digo centrando mi atención en esas centrales nucleares y bases de misiles que dependen de la energía eléctrica para funcionar.


Fuentes:
Oficialmente, la fuente es un informe extraordinario financiado por la NASA y publicado hace menos de un año por la Academia Nacional de Ciencias de los Estados Unidos (NAS).


Podéis ver esos informes en la página oficial de la NASA:
http://www.nasa.gov/home/index.html


Uno de ellos es el siguiente:http://www.nasa.gov/vision/universe/solarsystem/10mar_stormwarning.htmlhtml

10 junio 2011

COMIENZA LA CAMPAÑA MEDIÁTICA SOLAR

Las erupciones del Sol amenazan la Tierra

La ONU pide mejorar los sistemas de vigilancia y alerta de estos fenómenos, que crecerán en los próximos años y pueden ser destructivos. Una de estas oleadas llega hoy

Mientras lee estas líneas, una enorme burbuja de materia solar se acerca al planeta. Proviene de una enorme llamarada que salió del Sol el martes y que, tras viajar 150 millones de kilómetros, "puede llegar hoy" a la Tierra, según Blai Sanahuja, jefe del grupo de tiempo espacial de la Universidad de Barcelona. Este tipo de explosiones libera entre 1.000 y 10.000 millones de toneladas de materia a altas temperaturas. La del martes viaja a unos 1.400 kilómetros por hora, según los cálculos de la NASA, que advirtió de que se trata de una erupción cuyo nivel de radiación es el mínimo, es decir, que no debería causar daños en la Tierra.

Pero el anuncio ha vuelto a poner de relieve lo desnudos que están los terrícolas ante las raras pero posibles tormentas solares. Cuando las llamaradas del Sol, conocidas como fulguraciones, llegan en perfecta alineación con la Tierra, causan drásticos cambios en el escudo magnético que protege al planeta. Esto puede tumbar el sistema eléctrico de regiones enteras, dejar a los aviones comerciales sin radio, incendiar oleoductos e incluso frustrar las transacciones financieras. A pesar de los avances tecnológicos, el hombre apenas tiene capacidad de reacción ante estos eventos.

"Podemos predecir las peores tormentas media hora antes de que lleguen a la Tierra", reconoce Consuelo Cid, una de las responsables del grupo de tiempo espacial de la Universidad de Alcalá de Henares, que, junto al de Sanahuja, es el único que emite alertas ante estos fenómenos.

Tiempo espacial

Aunque la mayoría de los mortales vive ajeno al tiempo espacial, este puede causar pérdidas de más de un billón de euros y causar estragos que tardarían diez años en repararse. Por esto, y porque el Sol está aumentando su actividad hacia un máximo que alcanzará en 2013, la ONU acaba de alzar la voz de alarma para exigir que se habilite un servicio de predicción global ante las tormentas solares. "Ningún país tiene los recursos por sí solo, necesitamos observaciones de todo el globo", dijo la directora del programa de tiempo espacial del brazo meteorológico de la ONU, la Organización Meteorológica Mundial (OMM). Lo hizo recientemente en un congreso en el que 189 países se comprometieron a coordinar un nuevo y mejorado servicio de alertas, informa Reuters.

Cuanto más avanza el ser humano hacia nuevas tecnologías, más expuesto está a estos fenómenos. La mayor tormenta solar de la que se tiene constancia sucedió el 1 de septiembre de 1859. Fue detectada con un telescopio por el astrónomo británico Richard Carrington, que quedó deslumbrado por una potente luz. Antes del amanecer del 2 de septiembre, "los cielos se tiñeron con auroras rojas, verdes y moradas tan brillantes que cualquiera podía leer el periódico como a pleno día", según la NASA.

Aquella aurora la producían las partículas llegadas desde el Sol al chocar con la atmósfera. Su efecto también se sintió en el campo magnético que genera la Tierra a su alrededor y que influye en las corrientes eléctricas. Por ello, aquel 2 de septiembre, los sistemas de telégrafo les dieron calambres a sus operadores, sus rollos de papel se incendiaron y las transmisiones siguieron funcionando aún cuando se apagó el sistema. Si la misma tormenta sucediese hoy, cuando gran parte de las telecomunicaciones se basan en satélites expuestos a la radiación solar y medio mundo está atravesado por tendido eléctrico, las pérdidas serían de entre uno y dos billones de dólares (en torno a 1,5 billones de euros), según un estudio de la Academia de Ciencias Estadounidense citado por Reuters.
Ya ha habido amagos. En 1989, una tormenta solar tumbó la red eléctrica de Quebec (Canadá) en el aún gélido marzo. En 2003, otra tormenta tumbó 15 transformadores en Suráfrica, un país en el que se pensaba que no había riesgo elevado de sufrir daños por este tipo de eventos.

Riesgo para los aviones

"La aviación comercial está particularmente amenazada", explica a este diario Jerome Lafeuille, jefe de Observaciones Espaciales de la OMM. El campo magnético de la Tierra, que funciona como un escudo ante las tormentas solares, es mucho más débil en los polos, por donde puede adentrarse la llamarada. "Cada vez hay más vuelos sobre los polos. El último año hubo 8.000. Aún no sabemos los efectos de la radiación en los tripulantes, pero sí que puede dejar a los aparatos sin radio. El sector necesita un sistema de alerta internacional que distribuya avisos con tiempo suficiente para redistribuir los vuelos", alerta Lafeuille.
Del mismo modo, las tormentas solares pueden desbaratar los satélites del sistema de posicionamiento líder en el mundo, el GPS estadounidense. Este sistema no sólo sirve de orientación a millones de usuarios, sino que también controla transacciones comerciales en las bolsas y los sistemas agrícolas automatizados, según Lafeuille. "Esperamos tener un sistema de alerta más coordinado a principios de 2012", asegura.

Pero el problema no sólo es la coordinación. Los meteorólogos de hoy en día pueden acertar si lloverá a las tres de la tarde en la final de Roland Garros, pero en los años 30 apenas daban una. "Respecto a la predicción del tiempo espacial, aún estamos en los años treinta", reconoce Sanahuja. Por ahora se sabe que las tormentas tardan en llegar a la Tierra "entre uno y cinco días", señala. Cuando el campo magnético del Sol y el de la Tierra se alinean de forma inversa es cuando se producen las peores tormentas, puesto que el planeta actúa como un imán.
Las tormentas solares afectan sobre todo a los países más cerca de los polos, donde el campo magnético es menor. España está muy protegida gracias al eje del campo magnético. Los sistemas de pre-dicción meteorológica se basan en observaciones hechas con una gran red de satélites, pero para el tiempo espacial, los instrumentos de observación apenas llegan a la decena y se están quedando obsoletos, sin que tengan reemplazo en el caso del SOHO y el ACE, los que usan Sanahuja y Cid. Las predicciones se hacen "con probabilidades respecto a sucesos pasados, el problema es que conocemos muy pocos", reconoce Cid. "Hemos avanzado, pero queda un camino muy largo".

Sin radio y sin millones de dólares

1859 La gran tormenta
Hasta algunos habitantes de la Tierra se dieron cuenta el 2 de septiembre de 1859 de que algo anormal ocurría. Según recuerda la NASA en su web, en pocas horas, muchos cables del telégrafo sufrieron cortocircuitos, tanto en EEUU como en Europa, causando numerosos incendios. El Sol había escupido una gigantesca llamarada.
1989 Millones de pérdidas
En marzo de 1989, una modesta tormenta solar afectó a la red de la eléctrica Hydro-Québec, que quedó inutilizada durante nueve horas. La compañía posee decenas de presas hidroeléctricas y abastece la provincia de Quebec. Los daños y pérdidas sumaron cientos de millones de dólares en esas pocas horas, según señala la agencia espacial de EEUU.
1994 Sin televisión
En 1994, una tormenta solar provocó un mal funcionamiento de dos satélites de comunicación y dejó sin televisión y sin radio a algunas regiones de Canadá. 

Exploradores

‘SOHO': 1995
El ‘SOHO' es la más antigua de las sondas espaciales enviadas para investigar el Sol. Es un proyecto conjunto de la ESA y la NASA, de cuyos datos todavía sigue nutriéndose el grupo de alertas de tormentas solares de la Universidad de Barcelona. 
‘ACE': 1997
El satélite ‘ACE' también surge de la colaboración conjunta entre la ESA y la NASA, y en su caso proporciona información al otro grupo español de alertas, el de la Universidad de Alcalá de Henares. Su misión seguirá en marcha hasta 2024. 
‘STEREO': 2006
El nombre del proyecto se debe a que consta de dos satélites idénticos, lanzados al espacio por la NASA hace un lustro. El uso de estas dos sondas permite obtener imágenes tridimensionales del comportamiento del Sol. 
‘SDO': 2010
Lanzada por la NASA el año pasado, la sonda se encuentra en la actualidad en fase orbital. Estudiará los campos magnéticos solares y su influencia sobre la Tierra durante diez años a lo sumo. 
‘Solar Orbiter': 2017
Este proyecto de la ESA centrará su estudio en la cara del Sol que no es visible desde la Tierra y en sus polos. En 2018, la NASA lanzará la ‘Solar Probe Plus', con la que coordinará sus trabajos. 

http://www.publico.es/ciencias/381164/las-erupciones-del-sol-amenazan-la-tierra