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03 julio 2011

NIKOLA TESLA EN "PÚBLICO"

Nikola Tesla, el hombre que diseñó un mundo eléctrico

La tecnología creada por el inventor fue la única capaz de iluminar grandes ciudades. Su autobiografía, publicada por primera vez en castellano, muestra una vida de novela

TEGUAYCO PINTO MADRID 03/07/2011 08:30 Actualizado: 03/07/2011 10:40 

"El presente es de ustedes, pero el futuro, por el que tanto he trabajado, me pertenece". Con estas palabras se resume la vida del que fue uno de los inventores más importantes e influyentes de principios del siglo XX, Nikola Tesla. Megalómano y de personalidad excéntrica, este visionario de origen serbio ha sido castigado por la historia y su vago recuerdo permanece injustamente relegado al rincón de los científicos locos.
Muchas de las importantes contribuciones de este físico al desarrollo de la humanidad han pasado desapercibidas para el gran público. Criticado por algunos de sus contemporáneos por no ofrecer dispositivos de utilidad práctica, sus grandes inventos han acabado imponiéndose con rotundidad.
A finales del siglo XIX desarrolló los principios de la radio, adjudicada al italiano Marconi pero reconocida como creación suya por el Tribunal Supremo de EEUU poco después de su muerte. Considerado el padre de la industria eléctrica, estableció las bases para el uso de la corriente alterna después de luchar contra Edison, firme defensor de la corriente continua, en lo que se conoce como la guerra de las corrientes. También fue uno de los promotores del radiocontrol y muchas de sus ideas, como la transmisión de energía eléctrica sin cables, siguen inspirando proyectos en la actualidad.

El genio olvidado

En un esfuerzo por preservar su memoria y rehabilitar su imagen, la editorial Turner Noema acaba de presentar su autobiografía, publicada por primera vez en castellano. El texto de Tesla ha sido prologado por el periodista Miguel Ángel Delgado, quien se presenta a si mismo como "tesliano". Para el escritor, su importancia queda fuera de toda duda. "Sin él, sin sus inventos, el mundo no sería como lo conocemos", afirma. "Diseñó un mundo basado en la electricidad ¿cómo es posible que haya desaparecido del imaginario colectivo?".
Venció en la guerra de las corrientes que le enfrentó con Thomas Edison
Según José Manuel Sánchez Ron, historiador de la ciencia y miembro de la Real Academia de la Lengua, la diferencia entre el reconocimiento obtenido por Edison y Tesla puede deberse al hecho de que el estadounidense "desarrolló una infraestructura que permitió que su imagen y su legado fueran preservados", mientras que el serbio "ni siquiera dejó discípulos". El historiador reconoce que no ha "sido justo con Tesla", pues nunca le resultó un personaje especialmente relevante. Hace unos años comenzó a "recopilar información y a sospechar que este inventor debía tener un lugar más destacado en la historia". Sin embargo, intentar bucear en su pasado no es sencillo. "Hoy es muy complicado encontrar información sobre este gran tecnólogo", explica.

Mito y realidad

La falta de documentos sobre Tesla, del que sólo se han publicado tres biografías en 60 años, ha servido también para que haya sido mitificado y que su obra y su figura se encuentren entre la realidad y la ficción. Según Delgado "la imagen de Tesla debe ser restaurada, para no dejar que los pocos que lo conocen lo utilicen para justificar sus teorías conspiranoicas".
En 1943 fue reconocido como el auténtico inventor de la radio
Nacido en la actual Croacia en 1856 en el seno de una familia ortodoxa, Tesla destacó por su inventiva y su capacidad matemática. Una de las habilidades más sorprendentes era su capacidad para visualizar mentalmente los diseños sin necesidad de dibujarlos. Según se recoge en su autobiografía, Tesla presumía de ser capaz de ver sus inventos con todo lujo de detalles, hasta el punto de que podía hacerlos funcionar en su mente. "Para mí es absolutamente irrelevante si una turbina está funcionando en mi cabeza o en el taller. Incluso percibo si está desequilibrada".
La inteligencia y la inventiva de Tesla no pasaron desapercibidas y no tardó mucho tiempo en recibir la primera oferta para ir a EEUU. Un antiguo trabajador de Edison escribió una carta de recomendación dirigida al inventor estadounidense en la que se podía leer: "En mi vida he conocido a dos grandes hombres, usted es uno de ellos, el otro es este joven".
Su gran capacidad de sacrificio le permitió trabajar sin descanso durante su primer año en Nueva York, bajo las órdenes de Edison. Tesla sentía tal pasión por la investigación que le dedicaba la mayor parte de su tiempo, lo que le impedía centrar su atención en otros aspectos de la vida, hasta el punto de mantenerse célibe. "Ser inventor exige una naturaleza tan intensa, tan apasionada, que si fuera destinada a una mujer sería para darle todo".
Tesla no quería inventar una bombilla, quería cambiar el mundo
Con el tiempo, la falta de confianza de Tesla en los generadores de corriente continua de Edison y la negativa del estadounidense a pagarle el dinero prometido tras un duro año de trabajo, terminaron con la relación entre ambos, lo que dio comienzo a la guerra de las corrientes. El serbio abandonó la empresa y se centró en el desarrollo de un sistema de corriente alterna opuesto al planteado por Edison. Un año después, el industrial George Westinghouse accedió a financiar los trabajos sobre sistemas polifásicos de Tesla, que permitieron la transmisión de corriente alterna a largas distancias, lo que supuso la victoria definitiva del modelo del serbio sobre el de Edison.
La larga lista de ingenios creados por Tesla, unida a su capacidad para darse publicidad a sí mismo y a sus inventos, le sirvieron para convertirse en un personaje muy conocido en el Nueva York de finales del XIX. Pese a codearse con la alta sociedad neoyorquina, sus patentes no le convirtieron en un hombre rico y todo el dinero que recibía lo volvía a invertir en nuevos proyectos, cada vez más ambiciosos.
El historiador Sánchez Ron describe a Tesla como "alguien con todas las características para no ser un empresario de éxito". Esta falta de olfato mercantil queda patente en su autobiografía, cuando describe la propuesta de un colaborador de Edison para formar una sociedad anónima. "No tenía ni la más mínima noción de qué significaba aquello, excepto que formaba parte del estilo americano de hacer las cosas". Hugo Gernsback, uno de los pioneros de la ciencia ficción de principios del siglo XX, llegó a afirmar de Tesla, a quien conoció, que era "un idealista de primer nivel" y que para hombres así, "el dinero tiene poco significado".
"Sin él y sin sus inventos, el mundo no sería como lo conocemos hoy"
Con el paso del tiempo el carácter excéntrico de Tesla se fue haciendo cada vez más acusado, lo que le llevó a intentar algunos proyectos descabellados. Sin embargo, Delgado afirma que esta deriva pseudocientífica no era algo extraordinario entre los investigadores de la época y asegura que "el propio Edison quiso inventar una máquina para contactar con los muertos".
El punto de inflexión en la carrera del inventor fue la construcción de la Torre Wardenclyffe, incluida en su macroproyecto denominado "Sistema Mundial". Definido como un dispositivo destinado a hacer posible la "transmisión inalámbrica, instantánea de todo tipo de señales a cualquier lugar del mundo", el proyecto se detuvo en 1905, lo que desacreditó a Tesla, cuyas ideas dejaron de ser tomadas en serio. Pese a todo, el serbio continuó creando grandes inventos hasta el momento de su muerte en enero de 1943.

Un gran visionario

Con su fallecimiento no sólo desapareció "un gran tecnólogo, sino sobre todo, un gran visionario", asegura Sánchez Ron. Miguel Delgado destaca su pasión por encima del pragmatismo economicista de Edison y afirma que "lo que hizo grande a Tesla es que no quería inventar una bombilla, quería cambiar el mundo". Su gran ambición por conseguir hitos que hicieran evolucionar al ser humano se desprende de los últimos párrafos de su autobiografía, en los que se puede leer: "El hombre de ciencia no aspira a un resultado inmediato. No espera que sus ideas estén listas para ser asumidas. Su trabajo es como el del sembrador: para el futuro".

29 junio 2011

NO SALGO DE MI ASOMBRO: REPORTAJE DE NICOLA TESLA EN "EL PAÍS"

 

REPORTAJE

El visionario que acertó

La autobiografía de Nikola Tesla retrata a un genio ensombrecido por Edison y erigido en icono de la cultura popular

EL PAÍS - Madrid - 29/06/2011
Pocas veces alguien con un sitio tan claro en las enciclopedias ha sido a la vez tan claramente un personaje de novela. Y de película, cómic y videojuego. Ese alguien es Nikola Tesla, un físico serbio nacido en Croacia en 1856 y emigrado a Estados Unidos que terminó prestando su apellido a la unidad de inducción magnética (el tesla), además de ser reconocido en todo el mundo como el hombre que consiguió domesticar la corriente alterna -a través del motor de inducción polifásico- y en su país de adopción como el inventor de la radio. Este último reconocimiento le llegó cuando el Tribunal Supremo decretó que Marconi se había basado para su trabajo en las patentes desarrolladas por Tesla.
Su leyenda empezó a fraguarse el día que murió en el hotel New Yorker
El hecho de que la justicia dictara su fallo en 1943, cuando el científico serbocroata llevaba meses muerto, es solo un ejemplo de lo que el futuro destinaba a su figura. Pese a que sus inventos permitieron iluminar grandes ciudades, enviar la electricidad a miles de kilómetros por primera vez o construir la primera gran central hidroeléctrica del mundo -en las cataratas del Niágara-, su nombre ha quedado ensombrecido por el de Thomas Alva Edison, con el que Tesla llegó a colaborar. El encuentro y desencuentro entre ambos lo cuenta este último en Mis inventos, el texto autobiográfico que, junto al ensayo El problema de aumentar la energía humana, integra ahora el volumen Yo y la energía, traducido por Cristina Núñez Pereira, publicado por Turner y acompañado por una larga y apasionante introducción del periodista y escritor Miguel Ángel Delgado.
"En este volumen hay dos libros: el de Tesla y el de Miguel Ángel Delgado", dijo ayer en la sede madrileña del Círculo de Lectores José Manuel Sánchez Ron. El físico y miembro de la Real Academia Española abrió el acto enseñando un paquete comprado en unos grandes almacenes. Contenía la versión en muñeco de algunos de los grandes héroes de la ciencia y la técnica modernas. Allí entre, Darwin, Madame Curie o Einstein estaba Tesla. El propio Sánchez Ron reconoció que cuando lo vio en la tienda se preguntó: "¿Qué hace este aquí?". Era su manera de reconocer el lugar fronterizo de "un visionario que acertó", un genio que "lo tenía todo para no prosperar como hombre de empresa". Ese "todo" del que habla Sánchez Ron fueron un cuerpo, una personalidad y una inteligencia extremas: de dos metros de altura y políglota desatado -declaró haber estudiado 12 lenguas y llegó a manejarse en no menos de seis-, conjugaba su afán de notoriedad con una misantropía enfermiza que le llevó a mantenerse célibe durante toda su vida y que por momentos le impedía incluso dar la mano a la gente. Amén de rechazar el ofrecimiento de colaboración como ayudantes sin sueldo de futuro premios Nobel de Física. Eso, no obstante, no evitó que el gran mundo frecuentara su laboratorio neoyorquino: de la actriz Sarah Bernhardt a su gran amigo Mark Twain. Un hombre que ha fascinado a escritores como Paul Auster o Thomas Pynchon, que lo han convertido en personaje de sus novelas, o a cineastas como Jim Jarmusch o Christopher Nolan.
Convertido en icono pop, Tesla se ha asomado en los últimos años en cómics, discos, videojuegos y series de televisión, de House a Los Simpson. Ese es uno de los muchos Tesla. El otro es el de la leyenda que empezó a fraguarse el día que murió en la habitación 3327 del hotel New Yorker. El mito dice que el FBI habría recogido sus papeles, que, por supuesto, permanecen en secreto.
A Miguel Ángel Delgado no le hace gracia la teoría conspiranoica porque podría reducir a caricatura a uno de los grandes genios de la historia de la humanidad. Él prefiere subrayar que fue uno de los primeros en "preocuparse por cosas que preocupan mucho ahora, pero nada en su tiempo": la necesidad de explotar energías limpias e inagotables frente a la dependencia del petróleo, el peligro nuclear o la atención a la ecología. Y, por supuesto, "las posibilidades que ofrece la transmisión inalámbrica de electricidad". El futuro parece suyo; el presente, también. La historia, todavía no.

Fuente: http://www.elpais.com/articulo/cultura/visionario/acerto/elpepicul/20110629elpepicul_2/Tes

Tesla en 1919
Portada de una publicación de 1919 en la que aparece Tesla.-