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24 febrero 2012

EL PROFESOR VICENç NAVARRO

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Artículo publicado por Vicenç Navarro en el diario PÚBLICO, 23 de febrero de 2012
Este artículo muestra los errores y/o las falsedades que se están hoy promoviendo en los mayores medios de información sobre los salarios en España y la supuesta necesidad para incrementar la competitividad de la economía española.

Una postura sostenida por las élites gobernantes de la Unión Europea (UE), tales como el Consejo Europeo liderado por el binomio Merkel-Sarkozy, la Comisión Europea y el Banco Central Europeo, así como por los partidos conservadores que hoy gobiernan la mayoría de países del tal comunidad, es que los estados periféricos de la eurozona deben su estancamiento económico a un excesivo crecimiento de los salarios que ha convertido a sus economías en poco competitivas. Esta postura subraya, pues, que a no ser que estos países reduzcan sus salarios, no podrán salir de la Gran Recesión en la que se encuentran.

Respondiendo a esta postura, el Gobierno Rajoy ha impuesto (utilizo la expresión “impuesto”, pues dichas medidas no estaban en su programa electoral) la reforma laboral más agresiva que haya existido en España en su periodo democrático, que tiene como objetivo reducir los salarios a base de intervenciones que intentan debilitar al mundo del trabajo; como son la facilitación del despido (que inevitablemente aumentará el desempleo), la descentralización y debilitamiento de los convenios colectivos y el debilitamiento muy marcado de la protección social (con reducción muy acentuada de derechos laborales y sociales que la clase trabajadora y otros sectores de las clases populares habían adquirido). Los recortes en gasto público social, con reducción de las transferencias, como las pensiones, así como del gasto en los servicios del Estado del bienestar, tienen también como objetivo debilitar al mundo del trabajo, diluyendo la universalidad de tales servicios, convirtiéndolos en servicios de beneficencia, de tipo asistencial. Hoy, las clases populares en España están sometidas al ataque más frontal que hayan experimentado en el periodo democrático, bajo el pretexto de aumentar la competitividad.

Tal postura ignora deliberadamente la evidencia científica que muestra el error y/o la falsedad de cada uno de sus postulados. Veamos los datos. En primer lugar, no es cierto que los salarios reales (a diferencia de los nominales) hayan crecido más que, por ejemplo, los salarios alemanes. El economista David Lizoain ha señalado en un artículo publicado en Social Europe Journal (The ECB’s Housing Omisión, 16-02-12) que Eurostat, la agencia de datos de la UE, no incluye en su cálculo de la inflación de los países miembros de tal comunidad la evolución del precio de la vivienda (uno de los artículos más importantes de consumo en nuestro país, acentuado todavía más en el periodo de la burbuja inmobiliaria), con lo cual los datos comparativos salariales han subestimado espectacularmente la inflación existente en España. Incluyendo la vivienda (para todos los países de la UE), resultaría que el salario real español (que mide la capacidad adquisitiva del trabajador) ha ido descendiendo en lugar de ir aumentando, como aparece erróneamente en los datos oficiales, incrementándose todavía más la diferencia con el salario real alemán (y el salario promedio de la Eurozona).

Otra falsedad de tal postura es asumir que el precio de los productos que se exportan es la variable determinante del éxito de las exportaciones. En realidad, el caso alemán es el mejor ejemplo de la falsedad de dicho supuesto. La variabilidad de los precios de exportación en Alemania tiene escaso impacto en el éxito de sus exportaciones. Juan Torres, en un artículo publicado en su blog Ganas de escribir titulado “¿Hace falta bajar salarios para que España sea competitiva?”, muestra, en base a un estudio internacional sobre competitividad (de Natixis), que esta no depende primordialmente de los precios ni de los salarios, sino de otros factores relacionados con el tipo de productos exportados. Las exportaciones españolas basadas en tecnología media y media alta, y en otras de tecnología baja (agrícola, pesquero, bebidas, tabaco, textil y calzado), tienen una marca diferencial de calidad que explican su éxito por vías diferentes al precio. Ello explica el mantenimiento –e incluso el aumento– de las exportaciones en los últimos años, desde 1999 a 2011 (para profundizar en este punto, ver mi artículo “¿Necesita España un látigo para salir de la crisis?”).

Es importante señalar que, aunque los precios fueran las variables determinantes del nivel de exportaciones, los salarios no son los únicos determinantes de los precios. Cuando se vende un producto, el dinero que se ingresa va en parte a pagar los salarios, pero por otra parte engrosa los beneficios (un coste de producción que ha ido creciendo de una manera muy marcada). En el argumento que da el Gobierno de Rajoy de que hay que disminuir los salarios para reducir los precios, deliberadamente se ignora que siguiendo el mismo razonamiento debieran reducirse los beneficios, que son también determinantes en la configuración de los precios. Esta alternativa es sistemáticamente excluida, lo cual muestra con mayor claridad la falsedad de su postura: no es aumentar la competitividad, sino aumentar los beneficios empresariales lo que se intenta conseguir con tales reformas, acentuando todavía más lo que ha estado ocurriendo estos años. Las rentas empresariales (los beneficios) han superado este año por primera vez a las rentas salariales en España.

Esto es lo que se llama (aunque nadie lo dice) la brutal lucha de clases unilateral que la banca y la gran patronal, a través de su influencia en el Estado, están imponiendo en España, causando además de un enorme dolor (totalmente innecesario), un desastre económico, pues la reducción de los salarios determinará todavía más un descenso de la demanda, causa de la Gran Recesión, en vías de ser la Gran Depresión. Y si no se lo creen, esperen y lo verán. En realidad, para grandes sectores de la población, la Gran Depresión ya está aquí.


Vicenç Navarro ha sido Catedrático de Economía Aplicada en la Universidad de Barcelona. Actualmente es Catedrático de Ciencias Políticas y Sociales, Universidad Pompeu Fabra (Barcelona, España). Es también profesor de Políticas Públicas en The Johns Hopkins University (Baltimore, EEUU) donde ha impartido docencia durante 35 años. Dirige el Programa en Políticas Públicas y Sociales patrocinado conjuntamente por la Universidad Pompeu Fabra y The Johns Hopkins University. Dirige también el Observatorio Social de España
Tuvo que exiliarse de España por razones políticas. Ha vivido y trabajado en Suecia (Upsala), Gran Bretaña (London School and Economics, Oxford y Edimburgo) y en EEUU (The Johns Hopkins University) donde ha sido Catedrático de Políticas Públicas y Ciencias Políticas. Fue propuesto como Catedrático Extraordinario de Economía Aplicada por la Universidad Complutense de Madrid y se integró a la vida académica catalana como Catedrático de Economía Aplicada de la Universidad de Barcelona y más tarde como Catedrático de Ciencias Políticas de la Universidad Pompeu Fabra donde dirige el programa de Políticas Públicas y Sociales patrocinado junto con The Johns Hopkins University, en el que continúa siendo profesor. Ha asesorado a las Naciones Unidas, a la Organización Mundial de la Salud y a muchos gobiernos incluyendo: el gobierno de Unidad Popular de Chile, el gobierno cubano (en su reforma sanitaria), el gobierno socialdemócrata sueco, el gobierno socialista español, los gobiernos tripartitos y “d’entesa” catalanes, así como al gobierno federal de EEUU, habiendo sido miembro del grupo de trabajo sobre la reforma sanitaria la Casa Blanca dirigida por Hillary Clinton. Sus áreas de investigación son: Economia Política, Estado de Bienestar y Estudios Políticos. Ha publicado extensamente (24 libros traducidos a varios idiomas) siendo los más recientes el Subdesarrollo Social de España: Causas y Consecuencias. Anagrama y Neoliberalism, Globalization and Inequalities. Baywood. En 2002, recibió el premio de ensayo de la Editorial Anagrama por su libro Bienestar Insuficiente, Democracia Incompleta. De lo que no se habla en nuestro país. Según la Agencia de Información Científica Internacional de la Universidad de Pensilvania (Lauder Institute of Management and International Studies), el profesor Navarro es uno de los científicos españoles más citados en la literatura científica internacional en ciencias sociales (que incluye ciencias políticas, economía, sociología, y otras).


22 diciembre 2011

ARTÍCULO QUE RESUME DE MANERA ENTENDIBLE LA SITUACIÓN ECONÓMICA Y SUS ACTORES MÁS PERVERSOS

Nº: 194 Diciembre 2011

La gran regresión

Ignacio Ramonet
País: Global, Unión Europea
Tema: Banca, Economía, Finanzas, Crisis económica, Reformas económicas


Está claro que no existe, en el seno de la Unión Europea (UE), ninguna voluntad política de plantarle cara a los mercados y resolver la crisis. Hasta ahora se había atribuido la lamentable actuación de los dirigentes europeos a su desmesurada incompetencia. Pero esta explicación (justa) no basta, sobre todo después de los recientes “golpes de Estado financieros” que han puesto fin, en Grecia y en Italia, a cierta concepción de la democracia. Es obvio que no se trata sólo de mediocridad y de incompetencia, sino de complicidad activa con los mercados.
¿A qué llamamos “mercados”? A ese conjunto de bancos de inversión, compañías de seguros, fondos de pensión y fondos especulativos (hedge funds) que compran y venden esencialmente cuatro tipos de activos: divisas, acciones, bonos de los Estados y productos derivados.
Para tener una idea de su colosal fuerza basta comparar dos cifras: cada año, la economía real (empresas de bienes y de servicios) crea, en todo el mundo, una riqueza (PIB) estimada en unos 45 billones (1) de euros. Mientras que, en el mismo tiempo, a escala planetaria, en la esfera financiera, los “mercados” mueven capitales por un valor de 3.450 billones de euros. O sea, setenta y cinco veces lo que produce la economía real...
Consecuencia: ninguna economía nacional, por poderosa que sea (Italia es la octava economía mundial), puede resistir los asaltos de los mercados cuando éstos deciden atacarla de forma coordinada, como lo están haciendo desde hace más de un año contra los países europeos despectivamente calificados de PIIGS (cerdos, en inglés): Portugal, Irlanda, Italia, Grecia y España.
Lo peor es que, contrariamente a lo que podría pensarse, esos “mercados” no son únicamente fuerzas exóticas venidas de algún horizonte lejano a agredir nuestras gentiles economías locales. No. En su mayoría, los “atacantes” son nuestros propios bancos europeos (esos mismos que, con nuestro dinero, los Estados de la UE salvaron en 2008). Para decirlo de otra manera, no son sólo fondos estadounidenses, chinos, japoneses o árabes los que están atacando masivamente a algunos países de la zona euro.
Se trata, esencialmente, de una agresión desde dentro, venida del interior. Dirigida por los propios bancos europeos, las compañías europeas de seguros, los fondos especulativos europeos, los fondos europeos de pensiones, los establecimientos financieros europeos que administran los ahorros de los europeos. Ellos son quienes poseen la parte principal de la deuda soberana europea (2). Y quienes, para defender –en teoría– los intereses de sus clientes, especulan y hacen aumentar los tipos de interés que pagan los Estados por endeudarse, hasta llevar a varios de éstos (Irlanda, Portugal, Grecia) al borde de la quiebra. Con el consiguiente castigo para los ciudadanos que deben soportar las medidas de austeridad y los brutales ajustes decididos por los gobiernos europeos para calmar a los “mercados” buitres, o sea a sus propios bancos...
Estos establecimientos, por lo demás, consiguen fácilmente dinero del Banco Central Europeo al 1,25% de interés, y se lo prestan a países como, por ejemplo, España o Italia, al 6,5%... De ahí la importancia desmesurada y escandalosa de las tres grandes agencias de calificación (Fitch Ratings, Moody’s y Standard & Poor’s) pues de la nota de confianza que atribuyen a un país (3) depende el tipo de interés que pagará éste por obtener un crédito de los mercados. Cuanto más baja la nota, más alto el tipo de interés.
Estas agencias no sólo suelen equivocarse, en particular en su opinión sobre las subprimes que dieron origen a la crisis actual, sino que, en un contexto como el de hoy, representan un papel execrable y perverso. Como es obvio que todo plan de austeridad, de recortes y ajustes en el seno de la zona euro se traducirá en una caída del índice de crecimiento, las agencias de calificación se basan en ello para degradar la nota del país. Consecuencia: éste deberá dedicar más dinero al pago de su deuda. Dinero que tendrá que obtener recortando aún más sus presupuestos. Con lo cual la actividad económica se reducirá inevitablemente así como las perspectivas de crecimiento. Y entonces, de nuevo, las agencias degradarán su nota...
Este infernal ciclo de “economía de guerra” explica por qué la situación de Grecia se ha ido degradando tan drásticamente a medida que su gobierno multiplicaba los recortes e imponía una férrea austeridad. De nada ha servido el sacrificio de los ciudadanos. La deuda de Grecia ha bajado al nivel de los bonos basura.
De ese modo los mercados han obtenido lo que querían: que sus propios representantes accedan directamente al poder sin tener que someterse a elecciones. Tanto Lucas Papademos, primer ministro de Grecia, como Mario Monti, Presidente del Consejo de Italia, son banqueros. Los dos, de una manera u otra, han trabajado para el banco estadounidense Goldman Sachs, especializado en colocar hombres suyos en los puestos de poder (4). Ambos son asimismo miembros de la Comisión Trilateral.
Estos tecnócratas deberán imponer, cueste lo que cueste socialmente, en el marco de una “democracia limitada”, las medidas (más privatizaciones, más recortes, más sacrificios) que los mercados exigen. Y que algunos dirigentes políticos no se han atrevido a tomar por temor a la impopularidad que ello supone.
La Unión Europea es el último territorio en el mundo en el que la brutalidad del capitalismo es ponderada por políticas de protección social. Eso que llamamos Estado de bienestar. Los mercados ya no lo toleran y lo quieren demoler. Esa es la misión estratégica de los tecnócratas que acceden a las riendas del gobierno merced a una nueva forma de toma de poder: el golpe de Estado financiero. Presentado además como compatible con la democracia...
Es poco probable que los tecnócratas de esta “era post-política” consigan resolver la crisis (si su solución fuese técnica, ya se habría resuelto). ¿Qué pasará cuando los ciudadanos europeos constaten que sus sacrificios son vanos y que la recesión se prolonga? ¿Qué niveles de violencia alcanzará la protesta? ¿Cómo se mantendrá el orden en la economía, en las mentes y en las calles? ¿Se establecerá una triple alianza entre el poder económico, el poder mediático y el poder militar? ¿Se convertirán las democracias europeas en “democracias autoritarias”?
(1) Un billón = un millón de millones.
(2) En España, por ejemplo, el 45% de la deuda soberana lo poseen los propios bancos españoles, y los dos tercios del 55% restante, los detentan establecimientos financieros del resto de la Unión Europea. Lo cual significa que el 77% de la deuda española ha sido adquirida por europeos, y que sólo el 23% restante se halla en manos de establecimientos extranjeros a la UE.
(3) La nota más elevada es AAA, que, a finales de noviembre pasado, sólo poseían en el mundo algunos países: Alemania, Australia, Austria, Canadá, Dinamarca, Francia, Finlandia, Países Bajos, Reino Unido, Suecia y Suiza. La nota de Estados Unidos ha sido degradada, en agosto pasado, a AA+. La de España es actualmente AA-, idéntica a la de Japón y China.
(4) En Estados Unidos, Goldman Sachs ya consiguió colocar, por ejemplo, a Robert Rubin como Secretario del Tesoro del Presidente Clinton, y a Henry Paulson en esa misma función en el gabinete de George W. Bush. El nuevo presidente del Banco Central Europeo, Mario Draghi, fue también vicepresidente de Goldman Sachs para Europa de 2002 a 2005.



27 septiembre 2011

Un broker inglés dice que la gente se prepare porque miles de cuentas van a desaparecer

Esto sí que habría que traducirlo. Este broker habla tan claro que deja a la locutora de la BBC, helada.
Atención a su predicción a 12 meses y a su afirmación de que es Goldman Sachs quien dirige el Planeta y no los Gobiernos.
También dice que los mercados se mueven a través del miedo, que no se creen el rescate de los bancos, que el mercado de valores ha muerto, y el euro también.
“Llevo soñando con esto desde hace tres años. Me voy a la cama cada día pensando en que va a llegar la recesión. La gente no recuerda que en la recesión de los años 30 se hizo mucho dinero. Y yo estoy preparado para eso”.
“Esta crisis es como un cáncer, que se va a extender y extender”.
PD:
Lo saca hasta El Mundo.


Fuente: http://www.rafapal.com/

03 agosto 2011

INFORMACIÓN CLARIFICADORA ACERCA DE LA CRISIS

jul 29
Artículo publicado por Vicenç Navarro en la revista digital SISTEMA, 29 de julio de 2011

Este artículo analiza el porqué los países de la periferia de la eurozona tienen problemas en la financiación de su deuda pública y en su crecimiento económico. Aunque se centra en España, el artículo también compara la situación de España con Grecia, Portugal e Irlanda. El artículo concluye en la necesidad de realizar una reforma fiscal profunda, aumentando la progresividad de los impuestos y el aumento de los ingresos al Estado con los cuales estimular la economía y crear empleo.

Para entender la situación de crisis de los países periféricos de la eurozona (España, Grecia, Portugal e Irlanda) hay que analizar los diferentes elementos que estos países tienen en común, incluyendo el contexto político que fue determinante en la aparición de la crisis actual. Todos estos países han estado gobernados por dictaduras fascistas o fascistoides (como el caso de España, Portugal y Grecia) o gobiernos conservadores autoritarios (como es el caso de Irlanda) en la mayoría de años que van desde la II Guerra Mundial hasta a principios de los años 80. Esto explica que estos países tengan Estados represivos, poco redistributivos, y escasamente sociales. Un indicador entre muchos de ello es que estos países tienen el número de policías por 10.000 habitantes mayor de la Unión Europea de los 15 (UE-15) y el menor porcentaje de la población adulta trabajando en su Estado del Bienestar. Todos ellos tienen, además, las mayores desigualdades de la UE-15.
LA POBREZA DE SUS ESTADOS

Como resultado de esta historia, y a pesar de los progresos que han tenido en su época democrática, estos Estados tienen unos ingresos muy bajos. Así, mientras que el promedio de los ingresos al Estado en el promedio de la UE-15 era en el año 2009 equivalente al 44% de su PIB, en España era solo el 34%, el mismo que Irlanda, mientras que Grecia era el 37% y Portugal el 39%. En comparación, en Suecia, donde las izquierdas han gobernado por la mayoría del periodo citado anteriormente, era el 54%. Estos bajos ingresos al Estado se deben a la enorme regresividad fiscal, que significa que las rentas superiores y las rentas del capital no contribuyen al Estado en la medida que lo hacen sus homólogos en la UE-15. Ahí está la raíz del problema.
Como consecuencia, todos ellos tienen un gasto social como porcentaje del PIB muy bajo. Así, mientras que el promedio de la UE-15 representa el 27% de su PIB, en España es solo un 22.7%, en Irlanda un 22.1%, en Portugal un 24.3%, y en Grecia un 25,9%. De nuevo, comparándolo con Suecia, el porcentaje es mucho mayor, el 29,3%.
Otro indicador del subdesarrollo social de estos países es el bajo porcentaje de su población adulta que trabaja en los servicios públicos de su Estado del Bienestar (tales como sanidad, educación, servicios domiciliarios para personas con dependencia, escuelas de infancia, servicios sociales, entre otros). Mientras que el promedio de la UE-15 es el 15% de la población adulta, en España es solo el 9%, en Portugal un 7% e Irlanda 12%, y Grecia un 11%. Como contraste, Suecia es el 25%.
Otra característica de estos países es que la participación de las rentas del trabajo sobre la renta nacional es menor que en el promedio de la UE-15. Esto se debe en parte a que el porcentaje de la población adulta que trabaja es menor que en otros países pero también se debe a que los salarios son muy bajos, mucho más bajos que el promedio de la UE-15 (ver Salarios y beneficios empresariales en España, V.Navarro y M.Tur, Le Monde Diplomatique, junio de 2011).
Esta situación se ha empeorado todavía más desde su incorporación a la eurozona, periodo en el cual, a pesar del aumento de la población que trabaja ha visto un descenso muy marcado de las rentas del trabajo a costa de un aumento muy notable de las rentas del capital. Así en España tal porcentaje pasó de casi el 70% en el año 1992 (cuando se iniciaron las medidas para incorporar a España a la Eurozona) a menos del 62% en 2007, inicio de la crisis.

LAS POLÍTICAS FISCALES HAN SIDO MUY REGRESIVAS

Estos países son Estados con grandes desigualdades sociales. En realidad, España es uno de los países con mayores desigualdades en la UE-15. Y ello se debe en parte al muy limitado efecto redistributivo de las políticas fiscales y sociales. Un indicador de ello es que el porcentaje de la población en situación de pobreza, en España, por ejemplo, se reduce solo 4 puntos mediante la intervención del Estado y sus transferencias sociales (el porcentaje de la población pobre en España pasa de 24% antes de las transferencias sociales al 20%). En la UE-15 pasa de 25% al 16% (9 puntos de reducción) mientras que Suecia pasa de 27% a 13% (14 puntos). Puesto que la población en situación de pobreza incluye las personas que tienen una renta que representa el 60% de la mediana, estas cifras dan también muestra del escaso impacto redistributivo del Estado del Bienestar en España. Un tanto semejante ocurre en los otros países citados anteriormente. Como consecuencia vemos que España es uno de los países de la UE-15 que tiene un coeficiente de Gini, que mide las desigualdades en un país más elevado, 31, mientras que el promedio de la UE-15 es 29. En España hay una enorme concentración de las rentas y de la propiedad que apenas quedan afectadas por las intervenciones del Estado.
LA SITUACIÓN DURANTE LA CRISIS

Lo que ha estado ocurriendo en España y en estos países ha sido una bajada de impuestos que han creado un déficit estructural del Estado que ha quedado ocultado por la expansión de los ingresos, como consecuencia del crecimiento económico basado en la burbuja inmobiliaria en el caso español. Durante esa época el gasto público social aumentó, debido al crecimiento económico. Ahora bien, cuando la burbuja inmobiliaria explotó apareció con toda crudeza el déficit estructural causado por la bajada de impuestos.
Así, el déficit del Estado lo ha creado la reducción de impuestos, no el excesivo gasto público, incluyendo el social. De ahí que las políticas públicas que se están aplicando son profundamente erróneas porque están basadas en supuestos equivocados. Esto es de una enorme importancia ya que la causa estructural de la crisis económica actual es la disminución de la demanda de bienes y servicios como consecuencia de la disminución de las rentas del trabajo, y ello como resultado de la aplicación de políticas neoliberales realizadas todos estos años. Ello ha creado un endeudamiento privado que ha alcanzado unas enormes dimensiones y que era posible porque el precio de la vivienda (que suele ser el aval para conseguir un crédito) iba aumentando, pero cuando el precio de la vivienda se colapsó, el crédito se colapsó y creó el enorme problema de escasez de la demanda.
Por otra parte, el endeudamiento fue la causa del enorme crecimiento del sistema financiero. Las bancas se beneficiaron enormemente de este crecimiento del endeudamiento. La mayoría de dinero que se prestaba, sin embargo, procedía de las bancas extranjeras y muy en especial, alemanas, francesas y británicas, que fueron las que facilitaron el enorme endeudamiento y el mayor problema que tiene España que es la deuda privada.
Por otra parte, este endeudamiento dio pie al complejo banca-sector inmobiliario-sector de la construcción que era altamente especulativo con elevada rentabilidad. De ahí que atrajera a los inversores, empobreciendo en términos relativos la economía productiva que resultado de la escasa demanda tenía una rentabilidad baja.

LA DEUDA PÚBLICA

Resultado de todo lo dicho, hemos visto una alianza de clase entre un grupo económico-social de gran poder político y mediático (constituido por la burguesía financiera, gran patronal, y las rentas superiores que pagan muy pocos impuestos), con la banca, en donde aquel grupo deposita sus ingresos, resultado en parte de la reducción de impuestos que se han ido implementado estos últimos años y que ha causado el endeudamiento de los Estados. Así hemos visto que España pasó de tener un superávit en el año 2005 de un 1% del PIB a un déficit del 11,1%. Este enorme crecimiento del déficit en tan escaso tiempo se debe a que los ingresos al Estado dependen primordialmente de las rentas del trabajo y del consumo. Un tanto igual pasó en Irlanda que pasó de un superávit de un 1,6% a un déficit del 14,4% del PIB. Y en Grecia pasó de un déficit del 5,2% a uno del 15,4% del PIB.
LA REFORMA FISCALDe ahí que un punto clave es la reforma fiscal. Si España tuviera la política fiscal de Suecia el Estado ingresaría 200.000 millones de euros más y con ello se podría crear cerca de 5 millones de puestos de trabajo más, haciendo que en lugar de un empleado de los servicios del Estado del Bienestar por cada 10 adultos (como ocurre ahora) fueran 4 de cada 10 como en Suecia. Además, con ello se eliminaría el paro. En lugar de ello se están haciendo recortes que podrían prevenirse mediante medidas impositivas que afectarían sobre todo a aquellos grupos que se han beneficiado de los recortes fiscales en los últimos quince años. Se podrían lograr más de 16.000 millones aplicando las siguientes medidas: 1) 6.900 millones a través de un impuesto especial en sanidad, tal como ha hecho la provincia de Ontario en Canadá. 2) 2.948 millones gravando una tasa de actividades financieras, aumentando los impuestos de los superbeneficios de los banqueros y de la banca, tal como aconsejó en su día el Gabinete de estudios del Fondo Monetario Internacional. 3) 2.552 millones manteniendo el impuesto de sucesiones. 4) 1.841 millones aplicando el impuesto de solidaridad existente, por ejemplo, en Francia. 5) 862 millones modificando el importe de las multas dependiendo de los ingresos del sancionado, tal como ha hecho Finlandia. 6) 985 millones aplicando una ecotasa de 5 euros por cada pasajero. 7) 643 millones creando nuevos tramos de IRPF para las rentas superiores que se han beneficiado de la reducción de impuestos en los últimos quince años.
Además de ello, deberían ingresarse los 88.000 millones que no se recogen por el Estado como consecuencia de su laxitud en corregir el fraude fiscal en España.
No es, pues, creíble, el argumento de que España no puede corregir el déficit público a no ser que se recorte el gasto público social. Que ello se haga no responde a criterios económicos o fiscales, sino única y exclusivamente políticos. Así de claro.