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23 abril 2015
16 abril 2015
23 noviembre 2014
El TTIP es un gran ataque contra el pueblo europeo. Un nuevo informe del profesor Navarro lo analiza para saber qué se está negociando en secreto entre Estados Unidos y la Unión Europea
¿Es libre el Tratado del “Libre Comercio” entre EEUU y la UE?
Este artículo analiza críticamente las propuestas del llamado Tratado de Libre Comercio entre EEUU y la Unión Europea.
Una de las áreas de macroeconomía donde el lenguaje contradice más las realidades que intenta definir es la que se conoce como libre comercio (dentro de la cual se incluye el propuesto Tratado de Libre Comercio entre EEUU y la Unión Europea). Como en todos los tratados de libre comercio, este tratado es promocionado, por sus promotores, como un tratado que intenta liberalizar el comercio, eliminando barreras que obstaculicen el intercambio comercial. Los principales promotores de estos acuerdos son las grandes empresas transnacionales, definidas erróneamente como multinacionales.
Lo primero que debe aclararse es que de libre comercio estos tratados tienen muy poco. La situación actual a los dos lados del Atlántico Norte ya permite la libre circulación del comercio, habiendo prácticamente desaparecido los impuestos y aranceles que solían dificultar el libre movimiento de productos y servicios. En realidad, tales tratados tienen muy poco que ver con facilitar el libre comercio. Lo que en realidad está detrás de estos tratados es proteger los intereses de dichas empresas frente a las regulaciones de los Estados que intentan proteger a la ciudadanía frente a sus prácticas desleales y dañinas para la población, que afectan a la salud y el bienestar de los ciudadanos, bien como trabajadores, consumidores o como personas que pueden estar sujetas a ofensas ambientales. De ahí que un elemento clave de estos tratados haya sido disminuir estas intervenciones públicas que existen en defensa de los ciudadanos de los países, y establecer tribunales de justicia que tengan mayor potestad y responsabilidad jurídica que los tribunales de cada Estado. Su objetivo es, pues, desarrollar sistemas jurídicos paralelos y con más poder que los tribunales nacionales. De ahí que cuando el gobierno de un Estado firma el tratado cede soberanía a una instancia superior. Las decisiones de sus Tribunales de Justicia pasan a ser secundarias a un Tribunal superior, el Tribunal que establece tal Tratado, siempre bien conocido por sus simpatías hacia tales transnacionales.
Es interesante notar que, por regla general, los partidos que más favorecen estos tratados son partidos conservadores y liberales (las derechas) que siempre se autodefinen como las fuerzas más “patrióticas”, siendo las que casi siempre ceden más la soberanía de sus Estados a favor de las empresas transnacionales. El caso español (incluyendo el catalán) es un claro ejemplo de ello.
SIGUE LEYENDO: http://www.vnavarro.org/?p=11523
03 noviembre 2014
27 octubre 2014
El peligroso tratado de libre comercio (TTIP) que EEUU y UE negocian en secreto. Los eurodiputados que lo solicitan no tiene acceso libre a los documentos de las negociaciones
7 preguntas sobre el TTIP cuya respuesta deberías conocer
Guía práctica para entender el origen, las negociaciones y las
consecuencias del Tratado Transatlántico entre los Estados Unidos y la
Unión Europea
1. ¿Qué es el Tratado Transatlántico?
El Acuerdo Transatlántico para el Comercio y la Inversión (conocido por
el acrónimo en inglés TTIP), es un tratado que se está negociando en la
actualidad entre los Estados Unidos y la Unión Europea para “aumentar
el comercio y la inversión entre la UE y los EE.UU. haciendo realidad
el potencial sin explotar de un auténtico mercado transatlántico que
genere nuevas oportunidades económicas de creación de empleo y
crecimiento mediante un mejor acceso al mercado y una mayor
compatibilidad reglamentaria y marcando una pauta en materia de normas
mundiales”
Para lograr este objetivo, “el Acuerdo
estará formado por tres componentes clave: a) acceso al mercado, b)
cuestiones reglamentarias y barreras no arancelarias (BNA) y c) normas.
Estos tres componentes se negociarán de forma paralela y formarán
parte de un acto único que garantice un resultado equilibrado entre la
eliminación de derechos, la eliminación de obstáculos reglamentarios
al comercio innecesarios y la mejora de las normas que den lugar a
resultados importantes en cada uno de estos componentes y una apertura
efectiva y recíproca de los respectivos mercados”, tal como señala el
mandato negociador que recibió la Comisión Europea.
2. ¿Cuál es su origen?
Su origen remoto se encuentra en la Declaración Transatlántica, firmada
en noviembre de 1990 por el presidente George Bush, por un lado, y el
primer ministro italiano, Giulio Andreotti, que encabezaba ese semestre
el Consejo Europeo, y el presidente de la Comisión Europea, Jacques
Delors. El siguiente hito relevante se encuentra en la Declaración común
de la Unión Europea y EEUU (1998) sobre el acuerdo económico
transatlántico.En 2007 Barroso y Merkel -por el lado europeo- y Bush por
el estadounidense crean el Consejo Económico Transatlántico para la
armonización legislativa. En 2011 se crea un Grupo de Trabajo de Alto
Nivel encargado de estudiar la reducción de los obstáculos para el
comercio entre ambas partes. El 13 de febrero de 2013, los Presidentes
de los EEUU, el Consejo europeo y la Comisión europea, Obama, van Rompuy
y Barroso anuncian que se inician las negociaciones para alcanzar el
acuerdo.
3. ¿Cómo, quién está negociando y cómo se aprobará el TTIP?
La negociación se produce con bastante opacidad entre la Unión Europea
-a a través de la Comisión europea- y los EE.UU. La Comisión europea
tiene un mandato negociador que contiene información reservada que pese a
estar hoy publicado no deja de plantear dudas y problemas.
Los trámites para su entrada en vigor serían los siguientes: Una vez
concluidas las negociaciones por las delegaciones de ambas partes; en el
ámbito europeo la Comisión europea lo presentará al Consejo de la
Unión, que deberá aprobarlo por mayoría cualificada (55% de los Estados
que representen el 65% de la población). Tras este visto bueno, se
someterá a aprobación en el Parlamento europeo y, posteriormente se
ratificará por los Parlamentos nacionales. Hemos de tener presente que
las votaciones son sobre la totalidad del proyecto, y que, por tanto, no
cabrían enmiendas de los Estados.
Pese a su
importancia, que puede suponer de facto una mutación constitucional
desde un punto de vista de la “Constitución económica”, no hay
previsiones de que se someta a referéndum ciudadano ni en España ni en
la Unión Europea.
4. ¿Perdería el Estado otros aspectos de su poder público?
Para el Estado hay dos riesgos esenciales: por un lado el de la
difuminación absoluta en el marco del TTIP y la eventual imposibilidad
de aplicar políticas distintas a los enunciados neoliberales que laten
en el TTIP. Las características de un tratado como éste, dependiente
además de la Unión Europea, harían materialmente imposible su
modificación en el caso de que nuevas mayorías pidieran su modificación.
En segundo lugar, la privatización de la justicia, al someter todas las
discrepancias sobre las inversiones exteriores a procedimientos
arbitrales privados. Conviene recordar aquí la demanda que presentó
Veolia contra Egipto ante el CIADI, organismo dependiente del Banco
Mundial, por la elevación de 31€ el salario mínimo, lo que afecta al
equilibrio económico del contrato de basuras de Alejandría.
5. ¿Qué riesgos plantea para la ciudadanía europea?
Los cinco riesgos mayores para la ciudadanía europea serían los
siguientes: 1. Pérdida de derechos laborales, ya que EEUU sólo ha
suscrito 2 de los 8 Convenios fundamentales de la OIT. 2. Limitación de
los derechos de representación colectiva de los trabajadores. 3. Olvido
del principio de precaución en materia de estándares técnicos y de
normalización industrial. 4. Privatización de servicios públicos, por el
establecimiento de una lista reducida de aquellos que no se pueden
privatizar. 5. Riesgo de rebaja salarial, teniendo en cuenta el efecto
que pudiera tener el NAFTA -y los sueldos más bajos de México- y el
eventual acuerdo transasiático.
6. ¿Qué riesgos supone para la ciudadanía estadounidense?
Las cinco amenazas mayores serían las siguientes: 1. Mayor dependencia
del petróleo si se consuma la restricción a la utilización de los
carburantes menos contaminantes. 2. No etiquetaje de productos
modificados transgénicamente. 3. Eliminación de reglas sobre los
mercados financieros, más estrictas en la actualidad en EE.UU. 4.
Eliminación de las evaluaciones independientes de los medicamentos no
producidos en los EEUU. 5. Eliminación de las reglas de preferencia
nacional en los contratos públicos.
7. ¿Se está negociando algún otro tratado parecido que pudiera ampliar sus efectos?
Sí, existen otros dos tratados que se están negociando en paralelo. Por
un lado el Acuerdo para la liberalización de servicios en el marco de
la Organización Mundial de Comercio, cuyos aspectos están siendo aún más
opacos que los del TTIP. Con ello, se extenderán todos los problemas
que se están planteando con la Directiva Bolkestein que tanto rechazo
tuvo en la Unión Europea antes de su aprobación en 2006. El segundo
sería un tratado equivalente a éste que está negociando EE.UU. con sus
socios asiáticos.
FUENTE: http://www.eldiario.es/agendapublica/proyecto-europeo/preguntas-Tratado-Transatlantico-TTiP-respuesta_0_315669128.html
04 junio 2014
Nos encontramos a las puertas del gran ataque de los oscuros contra la ciudadanía estadounidense y europea. Salvaje recorte en derechos de todo tipo y carta blanca para el Nuevo Orden Mundial
Organizaciones sociales expresan su rechazo a las negociaciones del Tratado Transatlántico de Comercio e Inversiones (TTIP)
Hoy, 26 de marzo, organizaciones sociales y sindicales han entregado una carta
en las sedes de la Comisión Europea en Madrid y Barcelona destinada a
Francisco Fonseca Morillo, Director de la Representación Permanente. Con
ello se han sumado a la campaña internacional en oposición a las
negociaciones comerciales que tienen lugar de forma antidemocrática y a
espaldas de la sociedad, según las organizaciones firmantes.
El
Tratado Transatlántico de Comercio e Inversiones entre la Unión Europea
y los Estados Unidos (TTIP) suscita una creciente oposición a ambos
lados del Atlántico. Grupos de la sociedad civil de la Unión Europea y
de EEUU han expresado su preocupación por una posible eliminación de
salvaguardas y la degradación de normas y regulaciones en materia
social, laboral, alimentaria, medioambiental, sanitaria y energética. Se
vislumbra un recorte generalizado de los derechos fundamentales de la
población y un poder de influencia sin precedentes para las grandes
corporaciones.
El TTIP permitiría a los inversores reclamar
indemnizaciones como resultado de regulaciones, leyes, normativas u
otras decisiones gubernamentales que tengan el efecto de reducir sus
oportunidades de lucro. Debido a que casi todas las medidas de la
administración pueden ajustarse a esa definición, las políticas públicas
han sido objeto de demandas inversor-Estado en todo el mundo.
Según
las filtraciones de documentos «secretos», varias regulaciones
previstas por el TTIP serían contrarias al Pacto Internacional de los
Derechos Económicos, Sociales y Culturales (PIDESC). Además, los
posibles impactos del Tratado sobre las reglas de seguridad alimentaria
afectarían directamente a las y los consumidores causando problemas de
salud.
En el ámbito de la salud y de la educación pública, el
Tratado reforzaría la liberalización de los mercados de servicios, es
decir, una mayor privatización de los servicios públicos, a pesar de que
una amplia mayoría de la población se opone rotundamente a ello.
Finalmente,
en un contexto de economía de casino financiero y responsable de la
actual crisis, que impacta gravemente en los derechos básicos de la
población mediante los recortes actuales, preocupa el objetivo del TTIP
de liberalizar aun más los servicios financieros que podría impedir a la
administración regular el sector financiero, restringir fusiones y
adquisiciones, establecer impuestos y tasas a bancos y transacciones
financieras, así como establecer un control de los capitales.
Ante esta situación, las organizaciones del Estado
español demandan la paralización inmediata de las negociaciones del
TTIP. Asimismo han emprendido una amplia campaña de denuncia y
movilización a nivel europeo y transatlántico, con el objetivo de evitar
que la firma del Tratado tenga lugar. En la misma línea, han
reivindicando la urgente necesidad de un Mandato de Comercio Alternativo
y una revisión del actual régimen comercial que desemboque en
alternativas basadas en la democracia, cooperación, participación real,
derechos humanos, justicia social, igualdad de género y sostenibilidad.
NdP
FUENTE: http://www.attac.es/2014/03/27/organizaciones-sociales-expresan-su-rechazo-a-las-negociaciones-del-tratado-transatlantico-de-comercio-e-inversiones-ttip/
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