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24 mayo 2016

La aberrante versión oficial del 11-M y la nunca desvelada autoría del mismo por parte de servicios de inteligencia de potencias extranjeras. Fernando Múgica tuvo la sagacidad y el valor de desmenuzar las mentiras nunca contadas a la sociedad española

 
La enorme patraña del 11-M

La muerte de Fernando Múgica truncó su proyecto de escribir un libro basado en sus investigaciones sobre el 11-M. Este texto, en el que sostiene que las Fuerzas de Seguridad taparon con pruebas falsas el papel de "potencias extranjeras", iba a servirle de prólogo. EL ESPAÑOL lo reproduce como homenaje a su tesón en la búsqueda de la verdad.

Uno de los vagones del tren de cercanías afectado por los atentados del 11-M.
 
Uno de los vagones del tren de cercanías afectado por los atentados del 11-M.                

Una de las personas más importantes del Gobierno de Aznar me hizo varias confidencias junto al mar. Fueron muchas horas de conversación durante dos días de verano. Hubo solo un mensaje que repitió en tres ocasiones. 
"A mí lo que siempre me ha fascinado" -me insistió- "es por qué no has tenido problemas físicos. Sigues empeñado" -se refería claro está a la investigación sobre el 11-M- "en pasar de la cascarilla. Lo que me asombra es que a tu edad sigas con esa fantasía de que vas a poder llegar más allá de la espuma de lo que pasó. Estás loco. Tú eres perfectamente consciente de que en el momento en que traspases la espuma de la realidad duras exactamente 24h".
 
Y tenía razón. El conjunto de datos de la investigación policial que dio lugar al sumario y, más tarde, a la sentencia del 11-M constituyen una simple y gigantesca cascarilla. La razón de Estado, apoyada con el doble estímulo del terror y las prebendas, se impuso entre las fuerzas del orden para fabricar esa espuma envolvente que tanto nos ha distraído.
 
Los más escépticos entre los periodistas, los políticos y los agentes de la ley, fuimos laminados. A otros se les estimuló con reconocimientos, ascensos o traslados a diferentes embajadas. Se colocó en puestos clave de control a tres policías incondicionales del nuevo Gobierno, aunque para ello tuvieran que sacrificar durante una temporada a la maquinaria engrasada y eficaz de la Unidad Central de Inteligencia. Se controlaron llamadas y ordenadores. Se cambiaron cerraduras y protocolos.
 
Al final, unos antes y otros después, todos los cuerpos de seguridad terminaron apoyando una versión en la que cada cual trató de introducir a sus culpables. Fue una batalla sin cuartel, y contra reloj, de fabricación de pruebas, camuflaje de listados de teléfonos y tarjetas y terminales que llegaron a detenciones anticipadas y arbitrarias.
 
Fernando Múgica en la redacción de este diario en 2015. / Eduardo Suárez
Fernando Múgica en la redacción de este diario en 2015. / Eduardo Suárez
 
 

12 marzo 2015

Las claves del 11-M. Ni ETA ni Al Qaeda. Operación de inteligencia militar (occidental) pura y dura

 
11-M: Claves de una conspiración
por BRUNO CARDEÑOSA

Estimados amigos: Os informo que en estos mismos días se está distribuyendo en las librerías de toda España mi nuevo libro: 11-M: Claves de una conspiración, editado por Espejo de Tinta. En esta nueva obra, que será muy polémica, desvelo y expongo algunos de los muchos puntos oscuros respecto a los terribles atentados ocurridos en Madrid el pasado 11 de marzo. Del mismo modo que hice con mi anterior trabajo -11-S: Historia de una infamia (Corona Borealis, 6» edición)- la versión oficial de los hechos queda al descubierto tras la investigación que he efectuado. 11-M Claves de una conspiración analiza además de los atentados las oscuras razones que llevaron a España a apoyar a George Bush y denuncia las irregularidades cometidas en las investigaciones efectuadas respecto al Al Qaeda en España. En suma, en mi nuevo trabajo vuelvo a mostrar cómo las autoridades utilizan en su propio beneficio las consecuencias del terrorismo hasta el punto de poder estar detrás de algunas tramas ocultas a este respecto.

Entre otras muchas informaciones, 11-M: Claves de una conspiración ofrece las siguientes revelaciones:

• Las autoridades tenían conocimiento de que se podía producir un atentado en España.

• Estados Unidos ocultó a España referencias exactas sobre quienes iban a provocar la matanza.

• En los días previos al 11-M se produjeron extraños movimientos en la Bolsa española que indicaban que en las altas esferas del poder financiero existía información previa sobre los atentados que iban a cometerse.

• En los meses previos a los atentados, satélites norteamericano fotografiaron a fruición la estación de Atocha, ¿por qué?

• Tras los atentados de Madrid se escondían intereses petrolíferos.

• Una 'mano negra' guió a la policía para dar con los presuntos culpables de la matanza.

• Las pruebas utilizadas por la policía para detener a los culpables fueron colocalas a modo de 'señuelos'. Alguien delató intencionadamente a los activistas.

• ¿Fue dinamita el explosivo utilizado en la masacre? Aún existen dudas al respecto...

• Informes de expertos presentados en el libro demuestran que la reivindicación que hizo Al Qaeda de los atentados fue una falsificación.

• Las cámaras de seguridad de las estaciones de tren utilizadas por los terroristas no captaron a ninguno de los sospechosos.

• Tras el 11-M, Estados Unidos y Marruecos llegaron a varios acuerdos que beneficiaban a ambos países.

• Los atentados fueron orquestados a modo de operación de inteligencia militar.

• La realidad es que no existen pruebas de peso para acusar a los detenidos por el 11-M. A este respecto, en el seno de la Audiencia Nacional se ha desatado una crisis.

• Apenas 20 minutos después de los atentados, el gobierno español sabía que ETA no estaba detrás de los hechos. Sin embargo, durante un tiempo previo a los hechos se preparó a la población para la explicación que se iba a dar.

• Varios de los acusados eran confidentes de la policía y muchos de ellos estaban vigilados desde hacía años, pero en los días previos a los hechos se les dejó trabajar en su siniestro plan.

• Las explosiones de los trenes fueron controladas a distancia y, posiblemente, disponiendo de una visión en conjunto de la ubicación de los trenes.

• Los cuatro trenes que estallaron viajaban con retraso aquella mañana, ¿por qué? El nivel de puntualidad de esta línea es diariamente del 100 %. Pero ese día, algo extraño estaba ocurriendo.

• La biografía del terrorista que dio la orden del atentado, Al Zarqawi, es en realidad una figura casi mitológica fabricada por Estados Unidos.

• El líder religioso de los supuestos miembros de Al Qaeda en España, Abu Qatada, había llegado a un acuerdo con los servicios secretos británicos para informar sobre sus conexiones con islamistas residentes en España.

• En realidad, Al Qaeda, tal cual nos dicen que es, no existe. En este libro se muestran las pruebas.

• España tuvo una participación decisiva en los preparativos del 11-S en Nueva York y Washington. Sin embargo, se ha demostrado que servicios secretos de Pakistán y Estados Unidos financieron los viajes de Mohamed Atta a España para preparar los atentados.

• El instructor que enseñó a pilotar a Mohamed Atta asegura que el terrorista no estaba preparado para pilotar aviones.

• En las detenciones de supuestos miembros de Al Qaeda en España se han producido muchas irregularidades. En la mayor parte de los casos, no hay pruebas de ningún tipo contra los acusados. Sin embargo, la Justicia española ha seguido en este caso todas las indicaciones de potencias extranjeras.

• Empresas españolas tienen importantes intereses en la reconstrucción de Irak.

• Los terroristas que supuestamente participaron en la matanza no eran suicidas. Sin embargo, días después de los hechos se inmolaron en una vivienda de Leganés (Madrid). Sin embargo, este libro demuestra que aquella explosión pudo haber sido controlada y que, por tanto, no respondería al intento de suicidio colectivo.

FUENTE: http://www.11-s.net/11-M-claves.php

 

11 noviembre 2013

Un excelente trabajo sobre el 11-M de Bruno Cardeñosa que desapareció de la noche a la mañana. Interesante posición del autor de este libro

 

¿QUÉ PASÓ CON MI LIBRO DEL 11-M?
Se cumplen nueve años del mayor atentado que ha sufrido España en su historia. Murieron 192 personas, las personas que se debe homenajear en una fecha como hoy.  
 

 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
Me hacen esta pregunta muchas veces. El libro no se puede conseguir. Y no se podrá. Hay quienes piensan que hubo una suerte de censura que se lo “cargó”. Voy a explicar rápidamente  qué ocurrió. El libro 11-M Claves de una conspiración vio la luz apenas dos meses después del atentado. Fue uno de los primeros en llegar a las librerías. Eso tiene premio. Fue la primera y última vez en mi vida que vi cómo la obra alcanzaba el puesto número 4 en ventas de obras de no ficción. También hay mucha leyenda sobre este asunto. La edición fue de 8.000 ejemplares, que es una barbaridad. Muy pocas veces las editoriales se atreven a tanto. Un par de meses después de publicarse estaban casi vendidos, que es algo como decir que tres cuartas partes de los ejemplares ya tenían comprador. La editorial me anunció una segunda edición… pero nunca llegó. Los libros se agotaron y –yo incluido- nadie pudo conseguir uno nuevo. Se extinguió.
 
                Cuando sucedió aquella tragedia terrible, estaba trabajando en una obra sobre Al Qaeda en España. Tenía mucha información y documentación que hacía fuerza para salir, especialmente porque desde la Casa Blanca habían decidido usar el nombre de nuestro país –se lo prestaron, para eso y para más, como para decir sí a todo, por ejemplo sí a la guerra de Irak- y señalar a España como lugar importante en la preparación de los atentados sobre el 11-S, suceso respecto al cual había publicado en septiembre de 2003 un libro titulado 11-S: historia de una infamia (Ed. Corona Borealis). Consideré que podía ser el momento de dar a conocer todos aquellos datos. Fueron dos meses de trabajo arduo. Descubrí cosas muy interesantes e importantes, pero con el paso de los meses, y en parte por culpa del título del libro, quienes veían la portada de mi libro y la temática de inmediato asociaron el trabajo a la llamada “teoría de la conspiración”, que a través de determinados medios estaba haciéndose hueco. Pero cuando escribí el libro, y cuando se publicó, aún no había aparecido ningún estudio digno sobre el tema, a excepción de los artículos en el diario El mundo de Fernando Múgica, pero los trabajos de Múgica no incidían especialmente en la llamada “teoría de la conspiración”.
 
Simplemente, había descubierto una serie de datos sospechosos, a tener en cuenta, documentados e inquietantes. Fueron otros los que a partir de sus datos, y a partir de mi libro, quisieron vestir esos acontecimientos dentro de esa teoría que no era sino lanzar sospechas sobre el nuevo gobierno salido de las urnas tras el 11-M. No se decía claramente, pero más o menos venía a decirse que el atentado benefició a la oposición, que utilizaron la información, que gracias a todo ello pudo movilizar a la sociedad española, y que incluso, personajes cercanos al nuevo gobierno podrían estar implicados en aquellos sucesos…
 
La “teoría de la conspiración” tuvo aceptación por parte de un sector de público y encontró su caja de resonancia perfecta. Esa teoría tuvo tanta fuerza –tanta que incluso hasta hoy la siguen creyendo muchas personas- que invalidó cualquier estudio e investigación al respecto. De inmediato estabas en un lado o en otro. O admitías la versión oficial –era Al Qaeda-, o admitías la versión conspirativa –era ETA o incluso alguien que llegó a utilizar a los terroristas de ETA para ejecutar un acto que cambiara las intenciones de voto-. Mi libro no estaba en sintonía con ninguno de los dos extremos, pero mucho menos del segundo. Defendía que era Al Qaeda, pero al igual que en mi libro del 11-S señalaba y documentaba una serie de incógnitas sobre Al Qaeda, sobre el pasado del grupo, sobre su propia naturaleza, sobre Bin Laden y sobre los atentados que se le atribuían. Era todo más complejo, más siniestro, era un terrible juego de intereses, de casus belli que llevaban a determinados órganos de poder a actuar según unos planteamientos geoestratégicos previos. Y esas mismas fuerzas e incógnitas estaban presentes en el 11-M. “Necesitamos un suceso catalizador, una suerte de nuevo Pearl Harbor que sirva para efectuar una serie de maniobras”, decía un informe que fue elaborado en el año 2000 por algunos personajes que después alcanzaron el poder en Estados Unidos. Es más: incluso documentaba en el libro cómo el atentado del 11-M no había decidido tanto el voto como se creía, que eran otros factores los que influyeron.
 
La cuestión es que, pese al título, el libro del 11-M no defendía la teoría de la conspiración (lo que no quiere decir que abrazara la versión oficial de forma ciega). Y sin embargo, el libro desapareció. Es más sencillo. La editorial, como empresa, estaba creciendo, en parte, gracias a la publicación de algunos libros de autores vinculados al nuevo gobierno. Pero nadie dijo nada ni sugirió nada, ni hubo censura ni nada por el estilo. Simplemente, dejarlo pasar fue, más bien, una decisión, no diré si acertada o no, de la empresa. Pero la cuestión es que, hoy por hoy, digas lo que digas, opines lo que opines, da igual: hablar parece que exige situarse en A o B. No puedes decir que no has concluido ni A ni B. O te sitúas a una u otra vera, o simplemente, no existes y te condenan ambos. Eso es lo que pasó con el libro. Se extinguió por no entrar en A o B. E incluso, yo mismo, casi prefiero que sea así y que el libro siga desaparecido.