La Cumbre del grupo BRICS, en Kazán, marca el fin de la dominación del G7 sobre el mundo. Las reglas anglosajonas que “organizaban” las relaciones internacionales serán reemplazadas progresivamente por los compromisos que cada Estado ha contraído y que tendrán que ser respetados. Esta revolución recuerda los esfuerzos de Rusia y Francia por fundar un derecho internacional, en 1899, esfuerzos torpedeados por la Conferencia del Atlántico y por el duopolio conformado por Estados Unidos y Reino Unido.
Los 9 jefes de Estado y/o de gobierno de los Estados miembros del BRICS+.
La 16ª Cumbre del grupo BRICS acaba de realizarse en Kazán (Rusia) del 22 al 24 de octubre [1]. Además de los 9 jefes de Estado y/o de gobierno de los países miembros de ese grupo, también estuvieron presentes los de otros 11 países y una veintena de Estados presentaron sus solicitudes de adhesión.
Este importante evento es resultado de la estrategia iniciada en 2009 por el presidente de Brasil, Luiz Inacio Lula da Silva; el entonces presidente del gobierno de la Federación Rusa, Vladimir Putin; el primer ministro de la India, Manmohan Singh; y el presidente de la República Popular China, Hu Jintao. Esos 4 dirigentes imaginaron un sistema de relaciones internacionales, basadas en la Carta de las Naciones Unidas, que debe permitir el desarrollo de todos los países. El objetivo de aquellos 4 dirigentes no era levantarse contra el imperialismo occidental del G8 –es importante recordar que en aquel momento Rusia incluso era miembro del G8– sino explorar una nueva vía, sin los anglosajones.
Vladimir Putin desempeñó un papel central en la creación del nuevo órgano de cooperación –también tuvo un papel fundamental el zar Nicolás II en la creación del derecho internacional, en 1899 [2]. Fue Vladimir Putin quien organizó la primera Cumbre de los BRICS, en Ekaterimburgo, aunque fue el entonces presidente Dimitri Medvedev quien representó a Rusia.
Al ser entrevistado en ocasión de la Cumbre de Kazán, Vladimir Putin reafirmó, citando las palabras del primer ministro de la India, Narendra Modi, que «los BRICS no son una organización antioccidental sino no occidental».
En la declaración final de la Cumbre, los jefes de Estado y/o de gobierno de los BRICS abordan por separado 4 temas [3]: El multilateralismo; la cooperación para la estabilidad y la seguridad; la cooperación económica y financiera; los intercambios entre los pueblos.
El multilateralismo
Después de observar que, independientemente de los centros de poder occidentales, van surgiendo nuevos centros de poder, los países del grupo BRICS reafirman su apego a la Carta de las Naciones Unidas, recordando que todos los miembros del BRICS –con excepción de Emiratos Árabes Unidos, que todavía no era independiente– participaron en la redacción de la Carta. Los BRICS se pronuncian seguidamente por una reforma de la ONU y de sus agencias, para que estas se adapten al mundo actual e integren los nuevos poderes. Si bien no proponen fechas para que se concreten reformas del Consejo de Seguridad de la ONU y del Fondo Monetario Internacional (FMI), sí fijan el año 2025 para que se reformen la Organización Mundial del Comercio (OMC) y el consejo de administración del Banco Internacional de Reconstrucción y Desarrollo (BIRD).
Los BRICS consideran ilegales las medidas coercitivas unilaterales, o sea las “sanciones”, tanto políticas como económicas, que ciertos países y grupos de países imponen a otros sin contar con el Consejo de Seguridad de la ONU.
En lo tocante al medioambiente, los BRICS respaldan los trabajos del Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (GIEC), pero no se pronuncian sobre las conclusiones que las potencias occidentales sacan de esos trabajos. Los BRICS expresan además su profunda preocupación ante los intentos de vincular la seguridad al programa de medidas sobre el cambio climático. En otra parte de la Declaración de Kazán (§ 83), los BRICS condenan que el clima sea utilizado como pretexto para imponer medidas proteccionistas unilaterales, punitivas y discriminatorias. En cambio, apoyan la cooperación en la lucha contra los gases de efecto invernadero, de conformidad con el artículo 6 de los acuerdos de París (§ 85). No está de más recordar que la Academia de Ciencias de Rusia cuestiona la hipótesis que todos remachan en Occidente, según la cual el cambio climático es supuestamente consecuencia de la actividad humana.
En la Declaración de Kazán, los BRICS se comprometen a promover y proteger los derechos humanos, incluyendo el derecho al desarrollo y las libertades fundamentales en el marco de los principios de igualdad y de respeto mutuo. Idénticamente se comprometen a intensificar la lucha contra el racismo, contra la discriminación racial, la xenofobia y la intolerancia asociadas a los anteriores, así como la discriminación basada en la religión, en la fe o la convicción y contra todas sus formas contemporáneas en todo el mundo, incluyendo las tendencias alarmantes a los discursos de odio.
La cooperación por la estabilidad y la seguridad
Los países miembros del grupo BRICS adoptan una posición común ante los conflictos actuales, haciendo previamente referencia a la resolución 2686 (de 2023) del Consejo de Seguridad de la ONU –que denuncia los discursos de intolerancia y de odio– y a la resolución 46/182 (de 1991) de la Asamblea General de las Naciones Unidas –sobre la ayuda humanitaria urgente. Los BRICS recuerdan igualmente la necesidad de respetar las preocupaciones legítimas y razonables de todos los países en materia de seguridad.
La Declaración de Kazán incluye seguidamente una larga lista de posiciones de los BRICS.
• Gaza (§ 30) Los BRICS subrayan que es urgente instaurar un alto fuego inmediato, global y permanente en la franja de Gaza; liberar inmediatamente y sin condiciones a todos los rehenes y detenidos de ambos bandos que estén detenidos ilegalmente en cautiverio así como proporcionar ayuda humanitaria de forma duradera y a gran escala y poner fin a todos los actos de agresión. Sin embargo, apoyan la solución de los 2 Estados (el plan colonial inicial del británico Lord William Peel), que les parece la única solución pacífica posible.
• Líbano (§ 31-32) Condenan «el acto terrorista premeditado» que consistió en hacer estallar bípers o buscapersonas y walkie-talkies, el 17 de septiembre de 2024. Condenan idénticamente los ataques contra el personal de la ONU, las amenazas a la seguridad de ese personal y exigen al Estado hebreo el cese inmediato de tales acciones en Líbano. Se pronuncian por un estricto respeto de la resolución 1701 (de 2006), partiendo del principio que esa resolución también se aplica a Israel y que la parte israelí tiene por consiguiente que retirarse tras la “Línea Azul” (la línea de demarcación provisional internacionalmente reconocida entre Líbano e Israel).
• Yemen (§ 33) Los BRICS se pronuncian por la libertad de navegación, pero en vez de condenar al movimiento yemenita Ansar Allah –como lo hacen las potencias occidentales– optan por la eliminación de las causas del conflicto y respaldan el diálogo y el proceso de paz bajo los auspicios de la ONU.
• Siria (§ 34) Los BRICS insisten en la necesidad de respetar estrictamente la soberanía y la integridad territorial de la República Árabe Siria y condenan la presencia militar extranjera ilegal en suelo sirio, la cual incrementa los riesgos de conflicto a gran escala en la región. Los BRICS subrayan que las «sanciones unilaterales» ilegales acentúan gravemente los sufrimientos del pueblo sirio. Asimismo, se pronuncian contra la ocupación israelí del Golán sirio (§ 43).
• Irán (§ 35 y 37) Los BRICS condenan el bombardeo contra la embajada de la República Islámica de Irán en la capital de la República Árabe Siria. Por otro lado, recuerdan que el JCPoA (el acuerdo sobre la investigación nuclear iraní) contó con el aval del Consejo de Seguridad de la ONU y que Estados Unidos no puede simplemente retirarse de ese acuerdo como lo hizo.
• Ucrania (§ 36) El grupo BRICS subraya que todos los Estados deben actuar de manera coherente con los objetivos y principios de la Carta de las Naciones Unidas (la cual muestra la justeza de la interpretación rusa del conflicto) y ven con satisfacción las propuestas pertinentes de mediación y de buenos oficios (presentadas por China, Sudáfrica y la India), tendientes a lograr un arreglo pacífico del conflicto mediante el diálogo y la diplomacia.
• Sudán (§ 40) Los BRICS condenan el ataque, por parte de las tropas del presidente Abdel Fattah al-Burhan, contra la residencia del jefe de misión de la embajada de Emiratos Árabes Unidos, ataque registrado el 29 de septiembre de 2024 y comparable al ataque perpetrado por Israel contra la embajada de Irán en Siria. Asimismo, llaman a la proclamación de un alto al fuego inmediato, permanente e incondicional entre los dos bandos enfrascados en la pugna por el poder en Sudán.
• Afganistán (§ 42) Los Estados miembros del grupo BRICS defienden el principio de un Estado independiente, unido y pacífico, exento de terrorismo, de guerra y de droga. Subrayan que es necesario suministrar al pueblo afgano ayuda humanitaria urgente e ininterrumpida y proteger los derechos fundamentales de todos los afganos, incluyendo a las mujeres, las niñas y los diferentes grupos étnicos, lo cual implica la abrogación de todas las prohibiciones efectivas en relación con los estudios en los niveles secundario y superior de la enseñanza.
• Desarme (§ 43-46) Los BRICS se pronuncian, de conformidad con la proposición de Irán, por acelerar la aplicación de las resoluciones sobre la creación de una zona libre de armas nucleares y de otras armas de destrucción masiva en el Medio Oriente (lo cual implica la desnuclearización de Israel). También se pronuncian, a pesar de la oposición de Estados Unidos. por la prevención de una carrera armamentista en el espacio.
• Terrorismo (§ 47-49) Los BRICS rechazan todo intento tendiente a politizar cuestiones vinculadas a la lucha contra el terrorismo y el uso de grupos terroristas para alcanzar fines políticos. Subrayan que el grupo BRICS es la única organización que ha demostrado su eficacia en la lucha contra el terrorismo (alusión directa a las operaciones secretas de Estados Unidos y Reino Unido). Asimismo, los BRICS se pronuncian por la rápida adopción de la Convención General sobre el Terrorismo Internacional en el marco de las Naciones Unidas.
• Criminalidad transnacional (§ 50-53) Impulsados por Rusia, los BRICS abordan las cuestiones de la droga, de la criminalidad internacional y de la corrupción fortaleciendo una respuesta represiva coordinada contra tales actividades.
Cooperación económica y financiera
Los BRICS estudian, en primer lugar, la necesidad de disponer de un órgano de compensación para el intercambio de sumas de dinero entre sus miembros (sin tener que recurrir al sistema SWIFT, creado por las redes stay-behind de la OTAN) y de un sistema de seguros capaz de ofrecer garantías al transporte de mercancías (sin tener que recurrir a las aseguradoras anglosajonas ni a firmas bajo control indirecto de las compañías anglosajonas).
En la Declaración de Kazán, los BRICS no abordan el comercio desde el ángulo del libre intercambio ni de los derechos de aduana, sino en función de la seguridad, de la resiliencia, la estabilidad y la eficacia de las cadenas de suministro. Desde hace un año, los BRICS han emprendido la aplicación de un programa (PartNIR) tendiente a armonizar y coordinar el uso de la informática en la economía y en el comercio de los miembros del grupo.
En el ámbito de la lucha contra las enfermedades, los BRICS, aunque reconocen el trabajo de la Organización Mundial de la Salud (OMS), están desarrollando su propio sistema de alerta y de ayuda entre los miembros del grupo y sus socios.
En el sector de la propiedad intelectual, conscientes de que los derechos de autor y las patentes son actualmente la principal fuente de ingresos de las potencias anglosajonas (en lugar de su producción real o financiera), los BRICS tienen intenciones de restaurar los equilibrios de ese sistema, pero no valorizando los ingresos sino mediante la lucha contra las falsificaciones. También se plantean multiplicar la cooperación en los programas de investigación, de desarrollo y de innovación en sectores como la biomedicina, las energías renovables, las ciencias espaciales y astronómicas, así como en las ciencias oceánicas y polares.
Los intercambios entre los pueblos
Los BRICS se plantean principalmente luchar contra la ideología anglosajona de la “guerra de civilizaciones” a través de dos programas de la ONU: el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF) y la Alianza de Civilizaciones. Los miembros del grupo BRICS quieren incrementar los intercambios entre sus pueblos a través de los medios de difusión, de la cultura, de la educación, el deporte, las artes, las relaciones entre los jóvenes de sus países, entre los miembros de la sociedad civil de cada uno de ellos, mediante la diplomacia pública y los intercambios universitarios.
Los BRICS se oponen así a un significativo retroceso. El concepto de “guerra de civilizaciones”, elemento fundamental del discurso del presidente estadounidense George Bush hijo, parecía haber caído en el olvido. Pero ha vuelto a ponerse de moda con la candidatura presidencial de la vicepresidente Kamala Harris, que cuenta con el respaldo de los neoconservadores. En realidad se trata de una variante falsamente ilustrada del viejo discurso violento de los años 1930-1945, que plantea que en aras de sobrevivir los occidentales no tienen otra opción que eliminar a los demás.
Esta es la foto de los jefes de Estado y/o de gobierno que participaron en la Cumbre de Kazán, acompañados de los representantes de las naciones invitadas al encuentro. Esta imagen habla por sí misma del “aislamiento” de Rusia, desde que es objeto de las “sanciones” del G7.
Observaciones sobre esta Cumbre de los BRICS
Esta Cumbre de los BRICS tuvo lugar mientras el mundo es testigo, en vivo y en directo, de 2 operaciones israelíes de limpieza étnica: una en la franja de Gaza y otra en el sur de Líbano. Simultáneamente, la Operación Militar Especial rusa para poner en aplicación en Ucrania la resolución 2202 del Consejo de Seguridad de la ONU (los Acuerdos de Minsk) se desarrolla de manera favorable a Rusia. El ejército ucraniano no sobrevivirá al invierno y todas las medidas coercitivas unilaterales, o sea las llamadas “sanciones” occidentales, han fracasado. Desde el punto de vista de la “guerra de civilizaciones”, los árabes de Gaza y los rusos de Ucrania “amenazan” a Occidente y deben ser eliminados.
Participar en el grupo BRICS se ve, por consiguiente, como una forma de rebelión contra el “orden mundial” anglosajón. Precisamente por eso, resulta decepcionante el retroceso del presidente de Brasil, Luiz Inacio Lula da Silva, quien no se atrevió a viajar a Kazán y se hizo representar en la Cumbre por su ministro de Exteriores, Mauro Vieira, a pesar de que Brasil es miembro fundador del BRICS. También es cierto que Brasil ya está profundamente implicado en el grupo ya que la ex presidente de Brasil Dilma Roussef, derrocada durante una operación orquestada en su país por Estados Unidos e Israel, preside actualmente el Nuevo Banco de Desarrollo creado por los BRICS.
También es decepcionante la actitud del príncipe Mohamed Ben Salman, heredero del trono de Arabia Saudita, quien optó en el último momento por evitar tomar partido por uno de los dos bandos y no viajó a Kazán, olvidando que su gran aliado, Emiratos Árabes Unidos, es ahora miembro del grupo BRICS y que su presidente, el jeque Mohamed ben Zayed Al-Nahyan, sí estaba presente en la Cumbre de Kazán.
Rusia escogió Kazán, la capital de Tartaristán, como sede de la Cumbre porque esta dinámica ciudad es un ejemplo elocuente tanto de la integración de los musulmanes a la Federación Rusa como de la capacidad del gobierno central de Rusia para delegar sus poderes.
En el plano económico, la Cumbre de Kazán avanzó en la desdolarización del comercio internacional. Los BRICS se dirigen hacia un patrón monetario numérico. En Kazán se habló de los caminos posibles hacia el establecimiento de una autoridad fiscal común, entre los caminos mencionados estuvieron la creación de un tribunal para el arbitraje de eventuales litigios económicos entre los países miembros del BRICS y la idea de abrir una bolsa cerealera. También se habló de establecer una infraestructura independiente de pago y de depósitos internacionales (BRICS Clear). Último punto, los BRICS avanzan en la creación de un sistema de tarjeta de pago denominado BRICS Pay, que incluso fue presentado en la Cumbre de Kazán. El funcionamiento de BRICS Pay parece relativamente clásico, la tarjeta BRICS Pay debería permitir la realización de pagos en moneda local mediante el uso de un código QR que retiraría el pago de una cartera electrónica alimentada a través de la aplicación BRICS Pay, a la que el usuario puede asociar una tarjeta electrónica Visa, MasterCard o Mir. El desafío consiste en que los países miembros sean capaces de participar en la creación de una moneda colectiva logrando a la vez que cada uno de ellos conserve intacta su soberanía.
La Cumbre de Kazán mostró, sobre todo, en el plano político, que los BRICS rechazan las cambiantes “reglas” occidentales, reglas que el G7 fija en dependencia de a quién se aplican. Los BRICS prefieren el respeto de los compromisos contraídos, o sea el Derecho Internacional.
Los países del «Sur global» –expresión utilizada en oposición al llamado «Occidente colectivo»– están totalmente conscientes de que las potencias occidentales no tienen el menor reparo en violar descaradamente los compromisos y tratados que algún día firmaron. Los occidentales consideran que, en nombre de la democracia, un jefe de Estado o de gobierno electo puede simplemente denunciar un tratado firmado por su predecesor mientras que los demás Estados, que ellos consideran “regímenes dictatoriales”, siguen estando obligados a cumplirlo. Por ejemplo, durante su mandato presidencial, Donald Trump, sacó a Estados Unidos del JCPoA (el acuerdo sobre el programa nuclear de Irán), un acuerdo que su predecesor, Barack Obama, había negociado por mucho tiempo. Exactamente de la misma manera, el actual presidente de Estados Unidos, Joe Biden, tampoco se consideró obligado a respetar 2 documentos firmados por su amigo Barack Obama, el de Estambul (firmado en 1999 [4]) y la resolución 2202 (de 2015) sobre los Acuerdos de Minsk. Así que Biden afirma que Rusia invadió Ucrania «injustificadamente» y en violación de la Carta de las Naciones Unidas, cuando en realidad existen numerosos textos anteriores que demuestran que Rusia es la única potencia garante de los Acuerdos de Minsk que ha seguido al pie de la letra el contenido de los acuerdos que firmó [Alemania y Francia también habían firmado los Acuerdos de Minsk como potencias garantes. Nota de la Redacción].
En el plano económico, el Fondo Monetario Internacional (FMI) acaba de proceder a una revisión de sus sistemas de cálculo y ahora pone el PIB ruso en cuarta posición, detrás de China, de Estados Unidos y de la India. Eso significa que el PIB de la Federación Rusa se ha incrementado bruscamente en un 23%, abandonando el 48º lugar mundial.
Sin embargo, más allá de las realidades económicas –los BRICS representan un 37% del PIB mundial y casi la mitad de la población del planeta (un 45%), mientras que el G7 sólo representa hoy un 29% del PIB mundial y un 10% de la población mundial.
La Cumbre de Kazán ha abierto los ojos a muchos miopes. El mundo ha cambiado y ya no está a las órdenes de Washington y Londres.
¿Te has parado a pensar desde dónde tomas las decisiones en tu vida?, incluso, ¿te has preguntado si eres tú quien decide? No somos conscientes del origen o impulso que nos hace tomar una decisión u otra en diferentes momentos de nuestra existencia. Si pensamos en decisiones pasadas y analizamos el contexto quizás podamos entenderlo y eso nos ayude a comprender nuestra situación actual. Del mismo modo, esto nos podrá ayudar a tomar nuevas decisiones desde otro lugar.
Muchas veces decimos que sí porque es «lo que toca», ni siquiera nos lo cuestionamos, es lo que demanda la sociedad en la que vivimos, por ejemplo, es el momento de casarme, o de tener hijos, o de aceptar este trabajo… Otras veces nos influyen las personas que tenemos alrededor, como nuestros padres, hermanos, pareja, amigos… En realidad, no estamos escuchando a nuestra alma, estamos en «modo mente» pensando que será lo mejor o más cómodo para todos.
Si nos surgen dudas podemos pensar: «si decido no hacer esto no les gustará, les haré daño, les defraudaré, se enfadarán conmigo» o «no seré bien vista por los demás»… así que lo más cómodo es seguir en la rueda y no plantearse nada, seguir haciendo lo que se entiende que es lo que debemos, porque así pensamos que nos querrán más.
Pero al cuestionárnoslo ya hay algo que nos dice que hay que parar y escuchar tu verdadero sentir… y la mayoría de las veces no nos atrevemos…. ¿por qué?, fundamentalmente por miedo.
El miedo y la ira suelen estar detrás de muchas de las decisiones que tomamos, por ejemplo:
Estoy muy enfada por mi situación familiar y tomo decisiones desde la ira como irme a otra ciudad, aceptar un trabajo que no me conviene, comenzar una relación sentimental para alejarme de mi familia, romper con mi pareja por motivos familiares…. pero si nos damos cuenta todo se reduce al miedo de no enfrentarnos a nosotros mismos, conocernos y hacerles ver a los demás quienes somos realmente. Sabemos que eso no va a gustar a muchos y no queremos «problemas», aunque sepamos que con ello renunciamos a nuestra fidelidad y amor a nosotros mismos.
Al final es el miedo el que está detrás de todo: Miedo a defraudar a alguien, miedo a no encajar, miedo a que no me quieran, miedo a perder una amistad, miedo a perder un trabajo… y es el GRAN MIEDO a escucharnos lo que nos hace no parar y pensar en lo que realmente somos, queremos y anhelamos.
Tenemos miedo a mostrarnos tal y como somos, porque no nos gustamos o no nos conocemos realmente… y esto nos hace crearnos un personaje perfecto que guste a todos…. nos esclavizamos.
¿Qué piensas sobre este tema? Crees que puedes estar en «modo personaje»? O eres tú realmente, ¿dónde está tu esencia? ¿te sientes libre?
DESDE BIENESTAR INTERIOR TE AYUDAMOS A VERTE, A SACAR LO MEJOR DE TI, A AMARTE Y, POR ENDE, A SER LIBRE DE ESCOGER TU CAMINO DE MANERA SANA, SIN CARGAS NI CULPAS.
Marruecos tiene una posición dominante sobre España desde hace décadas. Con la marcha Verde de 1975 tomaron la iniciativa y no la han perdido. La posición de España como administradora en la descolonización del Sáhara, un escollo permanente. Recibir en secreto con documentación falsa del Gobierno de España al jefe del Polisario, Gali, un error que debería costar el cargo a la ministra de Exteriores. Aunque Argelia lo pida y nos venda gas, había que gestionar su atención en otro país, nunca en España. La respuesta son varios miles de ciudadanos marroquíes invadiendo Ceuta “pacíficamente”. Lo de pacíficamente no impide el miedo y la angustia de la ciudadanía española en dicha ciudad.
Si el rey de Marruecos pide a su ciudadanía hambrienta que se plante en forma de Marcha Verde ante Ceuta y Melilla allí tendremos a un millón de personas, voluntarias o no. España no puede permitir que se creen las condiciones que lleven a eso porque entonces ya habrá perdido esa batalla. Hay que hacerse respetar en el contexto internacional y España desde hace años no pinta nada. La clase política marroquí es muy superior a la española. Conciencia de nación, defienden con uñas y dientes su integridad territorial y están en proceso de expansión. La española en proceso de descomposición con este Estado plurinacional que quieren imponer. Marruecos se adjudica mar español en Canarias como aguas territoriales y no hay respuesta.
Marruecos tiene uno de los mejores servicios de inteligencia del mundo. Sus aliados son la DGSE francesa, la CIA y el Mossad. Cada marroquí, en cualquier lugar del mundo, puede ser interrogado cuando va de vacaciones a Marruecos o reciben “consejos” de otros “inmigrantes” para que traslade información necesaria para Marruecos. Tiene aliados como Estados Unidos, Francia, Israel, Rusia y Reino Unido. España, a la UE más formalmente que otra cosa. El CNI tiene datos de políticos, empresarios, jueces, fiscales, policías… que veranean en Marruecos, otros que tienen posesiones y otros que acuden invitados a distintos actos. Marruecos tiene infiltrados (espías, “antenas”) en todos los países del mundo con sus inmigrantes y en todas las profesiones. En España, también. No tenemos servicio de contra espionaje para traductores, policías, soldados…la mayoría leales funcionarios y entre ellos, alguno trabajando para Marruecos. Familias de policías españoles residentes en Marruecos reciben visitas. Un soldado de origen marroquí, musulmán, ciudadano español fue detenido por espiar para Marruecos. Estas cosas no se cuentan.
Marruecos no dejó a los policías españoles interrogar a los detenidos por colaborar con el 11M. Jamal Ahmidan, “El Chino” uno de los terroristas del 11M, marroquí, fue devuelto a Marruecos desde el CIE de Aluche más de un año antes de los atentados. Marruecos dijo que no era ciudadano marroquí contra todas las evidencias documentales. Hace dos días ha suspendido la colaboración policial y antiterrorista con España. Hay que saber que la información que llega de la policía marroquí es la que les interesa. Ha sido noticia la detención del responsable de la Comisión Islámica en España tras 30 años en su tarea acusado de financiar el yihadismo. Si la información procede de Marruecos hay que ponerla en cuarentena. Posiblemente el detenido se haya occidentalizado y quieren cambiarlo para colocar a otro más afín. Marruecos lleva años queriendo controlar todas las mezquitas en España.
Marruecos gana. Todavía hoy su Ejército sería derrotado en una guerra convencional por el nuestro porque antes ocupamos su capital que ellos entran en Ceuta y Melilla, pero denle tiempo, sigan así y ya no habrá solución. La última derrota de España en África puede estar fraguándose hoy.
El crimen contra la paz cometido por Angela Merkel y Francois Hollande
por Thierry Meyssan
Mis análisis sobre la responsabilidad personal de la ex canciller alemana Angela Merkel y del ex presidente francés Francois Hollande en la guerra de Ucrania han suscitado una polémica. Ciertos colegas afirman que yo he inventado ese asunto, que esos ex dirigentes occidentales son inocentes y que yo me hago eco de la “desinformación rusa”. Esta controversia está lejos de ser casual o trivial. Quienes se empeñan en contradecirme, ignorando para ello la evidencia, tratan de ocultar la culpabilidad de nuestros dirigentes. Al hacerlo, se ponen al servicio de la narrativa occidental sobre la guerra en Ucrania y justifican ese conflicto. Veamos los hechos en los que se basa mi razonamiento y ustedes mismos podrán formarse su propia opinión.
RED VOLTAIRE | PARÍS (FRANCIA) |16 DE ABRIL DE 2024
Angela Merkel y François Hollande cuando le mentían a Vladimir Putin.
Algunos colegas que trabajan para grandes medios de prensa han iniciado una polémica sobre una parte de una conferencia que impartí el mes pasado en Colmar [ciudad del este de Francia] [1]. Esos colegas me cuestionan porque yo hablé en esa conferencia sobre la responsabilidad personal de la ex canciller de Alemania, Angela Merkel, y del ex presidente de Francia, Francois Hollande, en la guerra que está teniendo lugar en Ucrania.
Seguidamente expongo, en detalle, los hechos que mencioné en aquella conferencia y que esos colegas niegan.
CRÍMENES CONTRA LA PAZ
El 28 de diciembre de 2022, el ex presidente francés Francois Hollande dio en París una entrevista a Théo Prouvost del sitio web ucraniano The Kyiv Independent, [2], entrevista que los colegas que me contradicen confunden con la llamada telefónica al propio Hollande que los humoristas rusos Vovan y Lexus realizaron después, inspirándose en las declaraciones anteriores de la ex canciller alemana Angela Merkel [3].
El hecho es que Francois Hollande confirmó claramente lo que la ex canciller alemana Angela Merkel ya había dicho, días antes, al semanario alemán Die Zeit [4]. Merkel había declarado a Die Zeit que ella misma y Hollande no habían firmado los acuerdos de Minsk para proteger a los pobladores del Donbass y poner fin a la guerra de Kiev contra ellos sino para que el régimen ucraniano tuviera tiempo de armarse contra Rusia. Francois Hollande declaró: «Sí, Angela Merkel tiene razón sobre ese punto. Los acuerdos de Minsk detuvieron la ofensiva rusa por un tiempo. Lo que era muy importante era saber cómo utilizaría Occidente ese respiro para impedir toda nueva tentativa rusa.»
La «tentativa rusa» que menciona Hollande no era un envío de tropas rusas ordenado por Moscú sino la iniciativa privada del multimillonario ruso Konstantin Malofeyev, quien envió cosacos para apoyar a los pobladores del Donbass, algo que Malofeyev ya había hecho antes, para ayudar a los serbios en Bosnia.
Las palabras de Angela Merkel y de Francois Hollande fueron confirmadas por el secretario general del Consejo de Defensa y de Seguridad Nacional de Ucrania, Oleksiy Danilov, personaje que “dimitió” hace sólo 3 semanas, después de haber insultado al enviado especial chino [5].
Los acuerdos de Minsk se negociaron en dos fases: El primer protocolo fue firmado, el 15 de septiembre de 2014, por Ucrania, Rusia y la Organización para la Seguridad y la Cooperación en Europa (OSCE). También pusieron sus firmas al pie de ese texto los gobernadores de los oblast de Donetsk y de Lugansk, que ya se habían proclamado “Repúblicas”, como las antiguas regiones soviéticas, pero que no aspiraban entonces a la independencia. Aquel primer protocolo instituye un alto al fuego, una liberación de rehenes y la retirada de las fuerzas de ambas partes –incluyendo a los cosacos reclutados por Konstantin Malofeyev. También prevé una descentralización de los poderes, la realización de elecciones locales y la apertura de un diálogo nacional. Pero no sucedió gran cosa, sólo se concretó la retirada de los cosacos porque el presidente ruso Vladimir Putin obligó Malofeyev a retirarlos –a Putin no le gustaba que un multimillonario se comportara como un gran duque de la época zarista. El segundo protocolo fue firmado 6 meses después, el 11 de febrero de 2015. Las negociaciones se desarrollaron bajo la responsabilidad de la OSCE, nuevamente entre el régimen de Kiev y las “Repúblicas” proclamadas de Donetsk y Lugansk. Fue entonces cuando Alemania, Francia y Rusia asumieron la responsabilidad de garantizar la aplicación de los acuerdos de Minsk –en el marco del llamado «formato Normandía». Ese segundo protocolo instituye más o menos las mismas disposiciones que el primero, pero precisando los detalles. Lo más importante es que indica que la descentralización de los poderes, que nunca llegó a aplicarse a pesar de lo acordado, tendría que instaurarse mediante una reforma constitucional.
Rusia temía que aquel segundo protocolo corriera la misma suerte que el primero –o sea, que Kiev no lo aplicara. Eso fue lo que explicó después Vladislav Surkov, quien estaba a cargo de aquel asunto en el Kremlin –aunque el diario francés Le Figaro interpretó al revés las palabras de Surkov y afirmó lo contrario, que Rusia no quería que los acuerdos de Minsk se aplicaran [6]. Esa interpretación es falsa, lo cual queda demostrado por el hecho que no fueron Alemania ni Francia quienes presentaron aquel protocolo al Consejo de Seguridad de la ONU. Quien sometió el segundo protocolo de los acuerdos de Minsk a ese órgano de las Naciones Unidas para su aprobación fue la Federación Rusa [7].
Viatcheslav Volodin, presidente de la Duma Estatal rusa.
HACIA UN NUEVO PROCESO DE NUREMBERG
Luego de las declaraciones de la ex canciller alemana Angela Merkel y del presidente francés Francois Hollande, Viacheslav Volodin, el presidente de la Duma Estatal –la cámara baja de la Federación Rusa–, intervino inmediatamente para expresar su indignación ante aquellas confesiones. Posteriormente, después de las fiestas de navidad, Volodin publicó sus comentarios en su cuenta de Telegram [8]. Los comentarios indignados de Volodin dieron lugar a dos despachos, uno de la agencia TASS [9] y otro de Ria-Novosti [10], despachos que mis colegas también han preferido ignorar.
Como presidente de la Duma Estatal, Viacheslav Volodin cita primeramente al presidente ruso Vladimir Putin: «Si la pelea es inevitable, debes golpear primero». Y luego resalta: «Las confesiones de un representante del régimen de Kiev y de ex dirigentes de Alemania y de Francia deberían ser utilizadas como pruebas ante un tribunal militar internacional. Esos dirigentes conspiraban para desatar una guerra mundial de consecuencias imprevisibles. Merecerían ser castigados por sus crímenes.»
Al calificar las declaraciones de Angela Merkel, de Francois Hollande y de Oleksiy Danilov como pruebas de «crímenes», Viacheslav Volodin se refería a los «crímenes contra la paz» enunciados por el Tribunal militar internacional de Nuremberg, luego de la Segunda Guerra Mundial. Según ese Tribunal, cuya autoridad es reconocida por todos los Estados miembros de la ONU, los «crímenes contra la paz» son los más graves, mucho más graves incluso que los «crímenes contra la Humanidad». Y, de la misma manera, son crímenes que no prescriben.
Sin embargo, nadie ha emitido órdenes de arresto contra Angela Merkel, Francois Hollande ni Oleksiy Danilov. Tampoco existe, al menos por ahora, una jurisdicción capaz de juzgar los crímenes de esos personajes. Es por eso que Viacheslav Volodin hablaba de un «tribunal militar internacional» –equivalente al célebre tribunal de Nuremberg–, que podría constituirse cuando termine la guerra en Ucrania.
Y no hay dudas de que llegado ese momento –el fin de la guerra en Ucrania–, Angela Merkel, Francois Hollande y Oleksiy Danilov tendrían que responder por «crímenes contra la paz». Claro, en los casos de Merkel y de Hollande eso dependería de la aprobación de Alemania y de Francia.
Sólo me queda entonces deplorar que los colegas que me contradicen no hayan encontrado los documentos que acabo de citar aquí. Por supuesto, es normal que no los encuentren si leen únicamente los despachos de las agencias de prensa anglosajonas y europeas, que simplemente se niegan a tomar en consideración el punto de vista ruso. Esos colegas se limitan a repetir la narrativa oficial y no hacen su trabajo de verificación.
¿POR QUÉ NUNCA LLEGARON A APLICARSE LOS ACUERDOS DE MINSK?
El 17 de febrero de 2015, como ya señalé antes, Rusia presentó el segundo protocolo de los acuerdos de Minsk al Consejo de Seguridad de la ONU y ese documento fue objeto de la resolución 2202 de ese órgano de las Naciones Unidas. Como anexo, Moscú obtuvo la adopción del texto del protocolo y de la declaración emitida por los cuatro jefes de Estado y de gobierno implicados: el presidente de la Federación Rusa, Vladimir Putin; el presidente de Ucrania, Petro Porochenko; el presidente de Francia, Francois Hollande; y la canciller de Alemania, Angela Merkel. Durante los debates en el Consejo de Seguridad, el representante permanente de Ucrania incluso expresó su satisfacción ante el apoyo decidido de las Naciones Unidas.
Dicho sea de paso, es interesante observar que, ya en aquel momento, el representante permanente de China expresaba la posición que el gigante asiático sigue manteniendo hoy en día: la paz sólo puede ser duradera si responde a las preocupaciones de todas las partes.
El 31 de agosto de 2015, los nacionalistas integristas de Svoboda matan policías durante la votación en el parlamento ucraniano. La reforma constitucional prevista en los acuerdos de Minsk nunca será adoptada.
Pero el segundo acuerdo de Minsk, aprobado en el Consejo de Seguridad de la ONU, nunca será aplicado. En el Donbass seguían los enfrentamientos esporádicos y cada una de las partes atribuía la responsabilidad a la otra. Kiev quería que la amnistía prevista se proclamara sólo después de las elecciones, mientras que los dirigentes de los oblast del Donbass exigían que se proclamara antes, para poder participar en las elecciones, que seguramente habrían ganado.
El 31 de agosto de 2015, las enmiendas constitucionales fueron presentadas al parlamento ucraniano… en presencia de la enviada especial de Estados Unidos, Victoria Nuland, quien había organizado el golpe de Estado que derrocó al presidente constitucionalmente electo de Ucrania en 2014, el llamado «EuroMaidan» o «revolución de la dignidad». Los diputados del partido nacionalista integrista Svoboda tratan entonces de impedir la votación e invaden la tribuna gritando «¡Vergüenza!» y «¡Traición!» [11]. Simultáneamente, fuera de la sede del parlamento, estallan enfrentamientos entre la policía y elementos paramilitares de los nacionalistas integristas, con saldo de 4 muertos y 122 heridos. En el hemiciclo no se alcanza la mayoría calificada. La reforma constitucional no será adoptada.
Los motines del 31 de agosto de 2015 fueron los más importantes desde el derrocamiento del presidente electo, Viktor Yanukovich, por los nacionalistas integristas de Sbovoda… respaldados por la subsecretaria de Estado estadounidense Victoria Nuland. El entonces presidente Petro Porochenko condenó aquellos motines… pero captó el mensaje: si trataba nuevamente de aplicar los acuerdos de Minsk, él también sería derrocado.
Así que el presidente Porochenko denunció súbitamente el segundo protocolo de Minsk. Afirmó que la firma que el ex presidente Leonid Kuchma había estampado en nombre de Ucrania al pie de aquel documento carecía de valor legal porque Kuchma no había sido acreditado por el parlamento. Eso es cierto… pero el propio Porochenko había estado presente en las negociaciones, en su calidad de presidente en ejercicio, y no había puesto reparos en el momento de la firma, ni tampoco cuando los acuerdos fueron ratificados por el Consejo de Seguridad de la ONU, el propio Porochenko incluso había firmado una declaración común comprometiéndose a aplicar los acuerdos de Minsk. ¿Qué conclusión se desprende de su actitud? Que Porochenko actuaba con la misma mala fe que el presidente francés Francois Hollande y que la canciller alemana Angela Merkel.
Inmediatamente después de haber denunciado los acuerdos de Minsk, el presidente ucraniano Porochenko encargó a los paramilitares de Svoboda la misión de “hacer presión” sobre las poblaciones del Donbass. Esa fue la tarea de la siniestra División Azov de Andriy Biletsky, quien se hace llamar el «Fuhrer Blanco». Durante 7 años, 80 000 combatientes lucharán entre sí. Los nacionalistas integristas de Kiev matan en el Donbass entre 17 000 y 21 000 de sus compatriotas, ucranianos rusoparlantes. Porochenko instaura un apartheid, una ciudadanía desigual en la que las poblaciones rusoparlantes del Donbass ya no tienen derecho a ningún servicio social, no tienen derecho a la jubilación ni a tener escuelas donde sus hijos aprendan la lengua de sus padres: el idioma ruso.
El Consejo de Seguridad de la ONU no interviene. Cuando más se limita, el 6 de junio de 2018, a emitir una declaración de su presidente [12]. Cuando logra llegar al poder, el hoy presidente Volodimir Zelenski trata de “atar cabos” convocando una reunión del formato Normandía, sin obtener resultados.
El presidente Petro Porochenko anuncia que no hará absolutamente nada por los ucranianos rusoparlantes del Donbass.
LA RESPONSABILIDAD DE PROTEGER A LA POBLACIÓN DEL DONBASS
El 2 de noviembre de 2021, el presidente Volodimir Zelenski nombra a Dimitro Yarosh, principal figura de los nacionalistas integristas y desde hace mucho tiempo agente de la CIA [13], como consejero del jefe de las fuerzas armadas ucranianas, el general Valeri Zaluzhni. Yarosh elabora rápidamente un plan de ataque contra las poblaciones del Donbass [14], plan que debía ponerse en aplicación el 9 de marzo de 2022.
Pero, el 21 de febrero, en una ceremonia improvisada en el Kremlin, la Federación Rusa reconoce sorpresivamente como Estados independientes las Repúblicas Populares proclamadas en Donestk y Lugansk. Al día siguiente, Rusia inicia una «operación militar especial» en Ucrania. Desde Rusia y Bielorrusia, fuerzas rusas cruzan simultáneamente la frontera ucraniana para evitar que las tropas de Kiev se concentren en el Donbass. El ejército ruso destruye el aeropuerto militar de Kiev pero sin tratar de tomar la capital ucraniana. En pocas semanas, Rusia libera la mayor parte del Donbass.
Moscú evita durante meses pronunciar la palabra “guerra”. El gobierno ruso explica que interviene en Ucrania únicamente para poner fin a los sanguinarios ataques de Kiev contra los civiles del Donbass.
Occidente acusa a Rusia de haber «invadido» Ucrania en plan de conquista. Pero Rusia no ha hecho otra cosa que aplicar la resolución 2202 del Consejo de Seguridad de la ONU y la declaración de los jefes de Estado que habían negociado los acuerdos de Minsk. Fue precisamente para reservarse la posibilidad de emprender esa acción que Rusia había tenido la precaución de incluirla como anexo en la resolución del Consejo de Seguridad. Afirmar que Rusia invade Ucrania equivaldría a decir que Francia invadió Ruanda cuando intervino para poner fin al genocidio contra la etnia tutsi, en 1994… cosa que nadie dice.
Inicialmente Rusia no recurre al argumento de la «responsabilidad de proteger», el llamado «R2P» que las potencias occidentales tanto han utilizado en otras latitudes, pero al que Rusia se opone desde que comenzó a mencionarse en la ONU, sólo en 2005. No será hasta febrero de 2024 que Moscú utilizará ese concepto en una reunión del Consejo de Seguridad. En esa reunión, convocada por su misión en la ONU, Rusia expondrá nuevamente la posición que ha defendido desde el principio, pero no usará el mismo lenguaje diplomático que sus interlocutores.
LA PROPAGANDA DE GUERRA
Vuelvo ahora a mencionar los escritos de mis colegas. Según ellos, yo he “inventado” la responsabilidad de Francois Hollande y de Angela Merkel en el actual conflicto y si sostengo que Rusia no ha “invadido” Ucrania es porque repito la famosa “desinformación rusa”. Es probable que esos colegas hayan redactado sus artículos con la intención de vulnerar mi credibilidad. Quizás no son capaces de ver que cuando escriben esas idioteces en los grandes medios, lo que hacen es sobre todo orientar la opinión pública erróneamente y, en definitiva, hacerse eco de la propaganda de los partidarios de la guerra.