16 enero 2024

Reveladoras informaciones y certero análisis de Thierry Meyssan en cuanto a la guerra de Gaza. Nada es lo que parece

 

Thierry Meyssan analiza los acontecimientos alrededor de los hechos en Gaza

Libre de distingos sectarios hacia quienes le solicitan una entrevista, Thierry Meyssan analiza lo que está sucediendo alrededor de los hechos de Gaza.


Monika Berchvok: Usted piensa que la versión del “ataque por sorpresa” del 7 de octubre es difícil de creer. ¿Cuáles son las incoherencias que le hacen pensar en un escenario similar al del 11 de septiembre?

Thierry Meyssan: El gobierno de coalición de Benyamin Netanyahu había sido alertado un año antes por un informe de los servicios de inteligencia militar, como se publicó en el New York Times. Pero no hizo nada. Este verano [de 2023], cuando su ministro de Defensa le llamó la atención sobre el asunto en pleno consejo de ministros, [Netanyahu] lo revocó [al ministro], como reveló Haaretz. Aunque lo reintegró al cargo poco después, debido a la presión de su partido.

Después de eso, diferentes informes siguieron llegando a la oficina [de Netanyahu]. Entre esos informes había uno de la inteligencia, y ese informe, que [Netanyahu] devolvió a su autor como “poco creíble”, le fue reenviado dos veces con introducciones de otros oficiales.

También hubo 2 informes de la CIA y además un aviso de uno de sus amigos personales, el director del MEMRI [1]. Y, como si todo eso fuese poco, también hubo una llamada telefónica del jefe de la inteligencia egipcia [2].

Netanyahu no sólo no hizo nada sino que además actuó para facilitar el ataque: decidió desmovilizar a los guardafronteras, de manera que nadie pudo intervenir a tiempo cuando comenzó el ataque.

Fíjese que el papa Francisco hace la misma lectura que yo de los acontecimientos. En su mensaje de Navidad, el Santo Padre calificó, dos veces, la guerra en Gaza de «locura inexcusable». Pero poco después mencionó «el odioso ataque del 7 de octubre», lo cual significa que no pensaba que la guerra israelí fuese una respuesta a ese ataque. El Papa pidió entonces un cese de los combates y la solución de la cuestión palestina.

MB: ¿Habría entonces una fractura tan importante en el seno del poder israelí? ¿Qué objetivo tendría entonces el clan Netanyahu con esta operación?

TM: Durante los meses anteriores al ataque de la resistencia palestina, Israel vivió un golpe de Estado. Israel no tiene Constitución sino una serie de Leyes Fundamentales que rigen un equilibrio otorgando a la justicia la capacidad de neutralizar las rivalidades entre el gobierno y el parlamento.

Bajo la influencia del Law and Liberty Forum, financiado por el straussiano estadounidense Elliott Abrams, la comisión de leyes del parlamento de Israel, presidida por Simtcha Rothman –quien es también presidente del Law and Liberty Forum–, desorganizó las instituciones israelíes. Durante el verano [de 2023], fueron en aumento las manifestaciones multitudinarias. Sin tenerlas en cuenta, el equipo de Netanyahu modificó las reglas sobre la adopción de leyes, eliminó la clausula de «razonabilidad» de las decisiones, reforzó el poder de nominación del primer ministro y debilitó el papel de los consejeros jurídicos de los ministerios. En definitiva, la Ley Fundamental sobre la Dignidad Humana y la Libertad se convirtió en un simple reglamento. El racismo se convirtió en una opinión como cualquier otra y los ultraortodoxos obtuvieron enormes subvenciones y diferentes privilegios.

Israel ya no es el mismo país que hace 6 meses.

MB: La sociedad civil israelí está dividida y parece exhausta. ¿Piensa usted que el modelo sionista ha muerto?

TM: El sionismo es una ideología de otro siglo. Es un nacionalismo judío al servicio del Imperio británico. Los judíos se opusieron al sionismo durante siglos, antes de que Theodor Hertzl lo convirtiera en el ideal de una minoría.

MB: La situación en Gaza se ha convertido en una depuración étnica. ¿Es el ejército de Israel capaz de tomar totalmente el control de ese territorio y de expulsar de allí a la población?

TM: La idea de una depuración étnica no es nueva. Tiene sus raíces en las posiciones del ucraniano Vladimir [Zeev] Jabotinsky, quien tiene como seguidores, en Israel, a Menahem Begin, Yitzhak Shamir y a la familia Netanyahu, y en Estados Unidos, a Leo Strauss y Elliott Abrams. Ese grupo de supremacistas judíos afirma que Palestina es «una tierra sin pueblo para un pueblo sin tierra». Según ese principio, los palestinos autóctonos ni siquiera existen. Tienen que irse o ser masacrados.

Ese grupo es, que yo sepa, el único en el mundo que preconiza el genocidio públicamente.

MB: Del lado de los palestinos, el Hamas también parece dividido entre dos tendencias antagonistas.

TM: El Hamas es la rama palestina de la Hermandad Musulmana. Su nombre es el acrónimo de «Movimiento de la Resistencia Islámica», que corresponde a la palabra árabe que significa “celo”. Su ideología no tiene nada que ver con la liberación de Palestina sino con el establecimiento de un califato. Su divisa es: «Dios es su objetivo, el Profeta es su modelo y el Corán su constitución. La Yihad es su camino y la muerte por el amor de Dios es el más elevado de sus deseos.» Desde su creación tuvo toda la ayuda de la familia Netanyahu, que lo veía como una alternativa frente al movimiento laico al-Fatah de Yaser Arafat. El príncipe de Gales y actual rey Carlos III fue uno de los protectores de la Hermandad Musulmana. Barack Obama metió un agente de la Hermandad Musulmana en el Consejo de Seguridad Nacional de Estados Unidos. Un dirigente de esa cofradía fue incluso recibido en la Casa Blanca en junio de 2013.

Pero, ante el fracaso de la Hermandad Musulmana durante la llamada «primavera árabe», una facción del Hamas se distanció de la cofradía. O sea, ya no hay un solo Hamas sino dos. El Hamas histórico recibe órdenes de Mahmud Al-Zahar, el Guía de la Hermandad Musulmana en Gaza. Bajo sus órdenes están el millonario Khaled Mechaal, en Qatar, y Yahya Sinwar, en Gaza. La rama del Hamas que se ha unido a la resistencia palestina está encabezada por Khalil Hayya.

Los medios occidentales no hablan de esa división del Hamas, sólo la mencionan algunos medios árabes. En octubre de 2022, el presidente [sirio] Bachar al-Assad se reconcilió con Khalil Hayya, pero se negó a recibir a Khaled Mechaal. [Assad] considera, y yo también, que el primer ministro de Gaza, Ismail Haniyyeh, organizó el ataque contra la ciudad de refugiados palestinos en Siria, Yarmuk, en 2012. En aquel momento, hombres del Hamas y de al-Qaeda entraron en Yarmuk para eliminar a los «enemigos de Dios», actuando bajo las órdenes de oficiales del Mosad israelí, penetraron en casas de los cuadros del FPLP [Frente Popular de Liberación de Palestina] y los asesinaron. Un amigo mío fue asesinado. El presidente Bachar al-Assad acaba de pronunciar hace unos días un discurso en contra del Hamas histórico y a favor del que se ha unido a la resistencia palestina.

MB: ¿Qué representa para usted la auténtica resistencia palestina?

TM: La resistencia palestina no tiene nada que ver con el oscurantismo de la Hermandad Musulmana, ni con el oportunismo de los millonarios del Hamas. Es un movimiento de liberación nacional frente al colonialismo de los supremacistas judíos.

MB: ¿Puede usted hablarnos de la historia de la Hermandad Musulmana? ¿Esa sociedad secreta está tratando de volver a la palestra después de sus derrotas en Siria y en Egipto?

TM: La Hermandad Musulmana fue fundada, en 1928, por Hassan el-Banna, en Egipto. Una parte de mi último libro está dedicada a su historia internacional pero no he podido aclarar los apoyos que tuvo en sus inicios.

En todo caso, después de la Segunda Guerra Mundial [la Hermandad Musulmana] se convirtió en un instrumento del MI6 británico y posteriormente de la CIA estadounidense. Se dotó de un «Aparato Secreto» que se especializó en los asesinatos políticos en Egipto. Un francmasón egipcio, Sayyed Qutob, se convirtió en su teórico de la yihad. La organización de la Hermandad Musulmana fue copiada de la Gran Logia Unida de Inglaterra. La cofradía se extendió a Pakistán con el yerno de Al-Banna, Said Ramadán –el padre de Tariq Ramadan– y con el filósofo Sayyid Abul Ala Maududi.

Posteriormente, [Said] Ramadan se fue a trabajar para la CIA en Múnich, en Radio Free Europe, junto con el ucraniano Stepan Bandera, organizador de grandes masacres de judíos.

La Hermandad Musulmana inició su acción militar en los años 1960, durante la guerra de Yemen del Norte, contra los nacionalistas árabes de Gamal Abdel Nasser. Pero fue con Zbigniew Brzezinski [3] que la Hermandad Musulmana se convirtió en un actor indispensable de la estrategia de Estados Unidos en Afganistán. [Estados Unidos] puso en el poder en Pakistán la dictadura del general Zia-ul-Haq [miembro de la Hermandad Musulmana] y en Afganistán lanzó contra los soviéticos a los combatientes del millonario saudita Osama ben-Laden [otro miembro de la Hermandad Musulmana].

En aquella época, Arabia Saudita utilizaba la Liga Islámica Mundial para armar a la Hermandad Musulmana dedicándole un presupuesto superior al que asignaba al propio ejército saudita.

La Hermandad Musulmana trató, sin éxito, de tomar el poder en varios países, como en Siria durante la operación de Hama. Está implicada en la guerra de Bosnia Herzegovina, donde creó la Legión Árabe. Osama ben-Laden se convirtió en consejero militar del presidente [bosnio] Alija Izetbegovic, quien tenía como consejero diplomático al straussiano estadounidense Richard Perle y al francés Bernard-Henri Levy, como consejero en comunicación.

Pero la “gran obra” de la Hermandad Musulmana llegó con al-Qaeda y Daesh [4]. Esas organizaciones yihadistas, en todo comparables con el Hamas histórico, fueron utilizadas por la CIA y el Pentágono, principalmente en Argelia, en Irak, en Libia, en Siria, en Egipto y en Túnez, para destruir las capacidades de resistencia de los países árabes.

Francia, que había dado asilo a los dirigentes de la Hermandad Musulmana durante la guerra fría, los combatió después con la alianza entre Francois Mitterrand [5] y Charles Pasqua [6] [porque] se dio cuenta de que el Grupo Islámico Armado (GIA) [7] era una maniobra británica para sacarla del Magreb.

Pero hoy nadie entiende que la Hermandad Musulmana es sólo un instrumento para manipular a las masas. Nuestros dirigentes –desde [el presidente] Emmanuel Macron hasta [el opositor] Jean-Luc Melenchon– se dejan embaucar por su discurso, lo toman al pie de la letra y la tratan como una organización religiosa, lo que no es.

MB: El papel de Qatar es más que turbio. ¿Qué lugar ocupa en esta conspiración?

TM: Al principio, Qatar se posicionó como una potencia neutral, aportando sus buenos oficios. Pero muchos se inquietaron porque alberga la rama política del Hamas, porque algunos [dirigentes del Hamas que viven en Qatar] son amigos personales del emir y porque [Qatar] paga los funcionarios del Hamas en Gaza.

Qatar ha respondido que todo eso lo hace a pedido de Estados Unidos, como lo hizo antes con los talibanes.

En realidad, después de haber derrocado la dictadura de Mohamed Morsi [otro miembro de la Hermandad Musulmana], a pedido del pueblo egipcio –40 millones de egipcios salieron a las calles [pidiendo al ejército que derrocara a Morsi]–, Abdel Fattah al-Sissi [actual presidente de Egipto] informó a Arabia Saudita que la Hermandad Musulmana estaba preparando un golpe de Estado contra el rey Salman. Bruscamente, la cofradía, que tantas atenciones había recibido durante años, se convirtió en enemiga del reino [saudita]. Qatar asumió entonces públicamente su papel de padrino del islamismo mientras que el príncipe heredero [saudita] MBS trata de abrir su país.

Cuando Donald Trump pronunció en Riad su discurso contra el terrorismo, en 2017, Arabia Saudita exigió a Qatar que pusiera fin inmediatamente a sus relaciones con la Hermandad Musulmana y con las milicias de esa cofradía, al-Qaeda y Daesh. Esa fue la razón de la crisis del Golfo.

Las cosas se hicieron más claras hace poco. El emir [de Qatar] Al-Thani envió una de sus ministros, Lolwah Al-Khater, a Tel Aviv. La ministro qatarí se reunió con el gabinete de guerra israelí para allanar dificultades sobre el acuerdo para la liberación de los rehenes. Pero no entendió que en el gabinete de guerra había políticos contrarios a la dictadura de Benyamin Netanyahu –como el general Benny Gantz– y se mostró como lo que realmente es: no como una negociadora neutral sino como una autoridad capaz de tomar decisiones en nombre del Hamas. Es por eso que Joshua Zarka, el vicedirector general de Asuntos Estratégicos del ministerio de Exteriores [de Israel], declaró después de la reunión que Israel «ajustará cuentas con Qatar» cuando ese país haya terminado su papel como mediador.

En el gabinete de guerra, los adversarios de Netanyahu han comenzado a preguntarse si todo esto, el golpe de Estado del verano y el ataque del 7 de octubre, ha sido orquestado por la administración Biden.

MB: Entonces, Estados Unidos estaría detrás de todo. ¿Cuál sería la estrategia de Biden en la región?

TM: Joe Biden no tiene pleno uso de sus facultades. En Estados Unidos hay incluso un programa de televisión semanal dedicado a sus problemas de salud y sus “ausencias” intelectuales. A la sombra de Biden, un pequeño grupo ha retomado la estrategia de George W. Bush y de Barack Obama: destruir las estructuras políticas del «Medio Oriente ampliado», exceptuando las de Israel.

Eso es lo que está sucediendo en Libia, en Sudán, en Gaza y lo que todavía sucede en Yemen.

La administración Biden dice querer el cese de la masacre en Gaza, pero mantiene el suministro de obuses y de bombas que permite continuar la masacre. Dice querer mantener la libre navegación en el Mar Rojo, pero forma una coalición internacional contra Ansar Allah, movimiento al que califica engañosamente de antisemita. Washington acaba de forzar la suspensión de la firma del tratado de paz para Yemen, que iba a firmarse bajo los auspicios de la ONU. De hecho, Washington reactiva una guerra que ya había terminado.

MB: Ante todo este caos, ¿cuál sería el balance de Trump en la geopolítica del Medio Oriente? ¿Podría su regreso aportar otra vía para salir del conflicto?

TM: Donald Trump es un ovni político. Se inspira en el ejemplo del ex presidente [estadounidense] Andrew Jackson (1829-1837) y no tiene ninguna relación con las ideologías de los partidos republicano y demócrata. Su primera decisión, cuando llegó a la Casa Blanca, fue sacar al director de la CIA del Consejo de Seguridad Nacional. Eso provocó sus primeros problemas y fue causa de la renuncia forzosa del general Mike Flynn.

Donald Trump quería resolver los problemas internacionales no por las armas sino mediante el comercio. Eso puede considerarse una ilusión pero [Trump] es el único presidente estadounidense que nunca inició una guerra. Interrumpió bruscamente el uso de intermediarios terroristas por parte de Washington, principalmente de al-Qaeda y Daesh. Cuestionó el papel de la OTAN, una alianza militar, que según palabras de su primer secretario general tiene como objetivo «Mantener a los estadounidenses dentro, a los rusos afuera y a los alemanes bajo tutela».

Si estuviese en el poder, [Trump] ayudaría la mayoría de los ciudadanos israelíes a deshacerse de los sionistas revisionistas, o sea del grupo de Benyamin Netanyahu. [Trump] continuaría la aplicación de los Acuerdos de Abraham y pondría fin al apoyo occidental a la Hermandad Musulmana; ayudaría la mayoría de los ucranianos a deshacerse de Volodimir Zelenski y haría la paz con Rusia, etc.

Pero Donald Trump no ha sido electo aún y el equipo en el poder trata actualmente de obligarlo a renunciar a su programa para poder llegar a la Casa Blanca.

MB: Al final, ¿el Occidente representado por el eje americano-sionista está condenado a morir?

TM: Usted califica de «americano-sionista» el grupo que dirige actualmente el Occidente político. Es una manera de ver las cosas. Yo pienso, sin embargo, que ese grupo no está vinculado a un Estado. Esa gente está en el poder en Estados Unidos y en Israel, pero podrían estar en otra parte. Dicen defender el nacionalismo judío, pero no son nacionalistas. Son supremacistas, rechazan la igualdad entre las personas y consideran insignificante el hecho de masacrar humanos masivamente. Para ellos, «para hacer la tortilla hay que romper los huevos».

Esa es la manera de pensar que llevó a la Segunda Guerra Mundial, con sus gigantescas masacres de civiles.

Hoy numerosos dirigentes del mundo se dan cuenta de que esa gente no es diferente de los nazis y que están trayendo los mismos horrores. El Tercer Mundo tiene ahora educación y es miembro de la ONU. Y ya no puede seguir soportando el poder de esa gente. Rusia aspira a restablecer el Derecho Internacional que el zar Nicolás II había creado junto con el francés premio Nobel de la Paz Leon Bourgeois en la conferencia de La Haya, en 1899. China aspira a la Justicia y ya no tolerará «tratados desiguales».

Me parece que esa forma de “gobernanza” ya está muerta. En las Naciones Unidas, la resolución anual que exige el fin del bloqueo contra Cuba se adoptó con los votos favorables de 197 Estados contra 2 (Estados Unidos e Israel). La resolución exigiendo un alto al fuego inmediato y duradero en Gaza fue aprobada por 153 Estados –un poco menos pero lo que está en juego es mucho más grande. En todo caso, podemos ver que existe una mayoría contraria a la política de esa gente. Cuando ceda la barrera, y estamos cerca de ese momento, el Occidente político se derrumbará. Tenemos que desprendernos de esa balsa antes de que se hunda.

31 diciembre 2023

Escuela del Ser 6 con Sergio Villoldo. Partes 1 y 2

 





Otro triunfo del colonialismo estadounidense sobre Europa

 

Acto de guerra de la Unión Europea contra Rusia


El Consejo de jefes de Estado y de gobierno de la Unión Europea decidió, el 14 de diciembre de 2023, iniciar negociaciones de adhesión con Ucrania y con Moldavia.

• Ucrania es un país en guerra. La operación militar especial rusa se inició en aplicación de la resolución 2202 del Consejo de Seguridad de la ONU [1], en aras de concretar los Acuerdos de Minsk –avalados por la citada resolución del Consejo de Seguridad de la ONU– y la declaración de los presidentes Petro Porochenko (Ucrania), Francois Hollande (Francia) y Vladimir Putin (Rusia), así como de la canciller Angela Merkel (Alemania), como garantes de los Acuerdos. Pese a ello, la Unión Europea interpreta la operación militar especial rusa como una «agresión» violatoria de la Carta de la ONU.

En 2021, el Tribunal de Cuentas Europeo entregó un informe especial sobre la corrupción en Ucrania [2]. Aquel informe señalaba:
«La “captación del Estado” por grupos de poderosas élites políticas y económicas es considerada como una de las características específicas de la corrupción en Ucrania.»
El Tribunal de Cuentas Europeo formulaba entonces 7 recomendaciones, evidentemente imposibles de aplicar en condiciones de guerra, sobre todo en los casos de la recomendación 2 (apoyo a la sociedad civil y al periodismo de investigación) y de la recomendación 3 (supresión de los obstáculos a la competencia libre y honesta).
Lejos de haber mejorado, la corrupción en Ucrania ha empeorado. La Comisión Europea había llegado, en 2021, a la conclusión de que la apertura del proceso de adhesión de Ucrania a la Unión Europea era imposible.
Ahora, pese al grave empeoramiento de la corrupción en Ucrania –demostrado, por ejemplo, por el hecho que el Hamas palestino logró adquirir armas occidentales enviadas a Ucrania–, la Comisión Europea acepta la apertura de un proceso de adhesión que hace meses consideraba imposible.

• Moldavia no está en guerra. Pero desde el 2 de septiembre de 1990, o sea, 11 meses antes de la independencia de Moldavia, la región autónoma de Transnistria proclamó su propia independencia. En la pequeña región Transnistria, la desaparecida URSS había creado varios institutos secretos de investigaciones militares. Por consiguiente, la población de Transnistria es rusa, posee un altísimo nivel de formación científica, no tiene nada que ver con la población de Moldavia y ni siquiera habla la lengua de ese país.

En 1992, la OTAN utilizó a Rumania para tratar de derrocar el gobierno de Transnistria y apoderarse de los institutos de investigaciones creados allí durante la era soviética. A pesar del inicio de una operación militar de envergadura, la OTAN no logró apoderarse de Transnistria [3].

Durante los últimos 23 años, la población de Transnistria ha desarrollado un modelo único de gobierno, inspirado en los logros sociales del comunismo y velando escrupulosamente por la preservación de las libertades individuales y públicas.

En dos informes presentados a la Cámara de Representantes del Congreso de Estados Unidos, el 5 de septiembre de 2019, la RAND Corporation presentaba un plan para debilitar a Rusia obligándola a proyectar cada vez más fuerzas militares fuera de sus fronteras [4].

Ese es el plan estadounidense que entró en aplicación con la violación de los Acuerdos de Minsk, para llevar a Rusia a entrar en guerra en Ucrania [5]. En ese plan se señala que Estados Unidos puede empujar la OTAN y la Unión Europea a aceptar las adhesiones de Ucrania y Moldavia y empujar después Moldavia a romper el alto al fuego pactado en Transnistria el 21 de julio de 1990 [6] y abrir así un nuevo frente contra Rusia.

El anuncio de la apertura de negociaciones de adhesión con Moldavia no menciona la cuestión de Transnistria (oficialmente, República Moldava del Dniéster), que la Unión Europea considera como un territorio perteneciente a Moldavia, a pesar de que nunca dependió de la administración moldava.

Es indudable que la apertura simultánea de negociaciones para la adhesión de Ucrania y de Moldavia a la UE constituye un acto de guerra de la Unión Europea contra Rusia.


[1] «Résolution 2202 du Conseil de sécurité», 17 de febrero de 2015.

[2] Réduction de la grande corruption en Ukraine, Tribunal de Cuentas Europeo, 2021.

[3] «En 1992, Estados Unidos trató de aplastar militarmente la Transnistria», por Thierry Meyssan, Red Voltaire, 17 de julio de 2007.

[4] Overextending and Unbalancing Russia, James Dobbins, Raphael S. Cohen, Nathan Chandler, Bryan Frederick, Edward Geist, Paul DeLuca, Forrest E. Morgan, Howard J. Shatz y Brent Williams, RAND Corporation, abril de 2019. Ver también los detalles del plan contra Rusia en Extending Russia: Competing from Advantageous Ground. Ambos informes fueron presentandos a la Cámara de Representantes estadounidense el 5 de septiembre de 2019.

[5] «Ucrania: todo estaba escrito en el plan de la ‎RAND Corporation», por Manlio Dinucci, Red Voltaire, 10 de marzo de 2022.

13 octubre 2023

Análisis del conflicto en Oriente Medio

 

Cambio de paradigma en Palestina

El sangriento conflicto iniciado en la Palestina geográfica se produce luego de 75 años de injusticias igualmente sangrientas. A la luz del Derecho Internacional, los palestinos tienen derecho –tanto como el deber– de oponer resistencia a la ocupación israelí. Los israelíes, por su parte, tienen igualmente derecho a responder a la agresión. Al mismo tiempo, nosotros tenemos, todos, la responsabilidad de ayudar a resolver las injusticias que sufren las dos partes, lo cual no quiere decir que apoyemos las crueldades y venganzas que cometen algunos individuos de ambos bandos.
Por otro lado, el apoyo que merecen los pueblos palestino e israelí, no debe conducir a la impunidad de sus dirigentes respectivos por los crímenes que hayan cometido, como tampoco debe traducirse en impunidad para las potencias que los manipulan.
El primer ministro de Israel, Benyamin Netanyahu, anuncia que Israel “está en guerra”. Por primera vez en su historia, el Estado hebreo se ve atacado dentro de su territorio. Primeramente, tratará de eliminar los elementos que lograron penetrar en Israel para emprender después una guerra de contrainsurgencia en la Franja de Gaza, según el sangriento modelo de lo que conocimos en el pasado como la “Batalla de Argel” y la “Operación Fénix” en Vietnam. Será una guerra muy sucia, mortífera e ilimitada. Israel podrá quizás restaurar su “orden”… pero no vencerá nunca.

El Medio Oriente es un universo inestable donde numerosos grupos se enfrentan entre sí para tratar de sobrevivir. De manera muy simplista, en Occidente se cree que la población de esa región se compone de judíos, cristianos y musulmanes. Como siempre, la realidad es mucho más compleja.

Cada una de las religiones que existen en el Medio Oriente se compone a su vez de una multitud de denominaciones muy diversas. Por ejemplo, los occidentales están conscientes de que en Europa y en el Magreb los cristianos pueden ser católicos, ortodoxos o protestantes. Pero, en el Medio Oriente, hay decenas y decenas de iglesias diferentes y lo mismo sucede entre los judíos y los musulmanes.

Cada vez que una de esas piezas modifica su “posición”, todos los demás grupos se ven obligados a reposicionarse. Es por eso que quienes en algún momento fueron aliados quizás podrían convertirse en los enemigos de mañana, mientras que los enemigos de hoy quizás fueron ayer aliados. A lo largo de los siglos, cada una de esas partes ha sido alguna vez tanto víctima como verdugo. Los extranjeros que viajan al Medio Oriente se reconocen a priori en las personas que tienen más o menos la misma cultura que ellas o que pertenecen a su misma confesión, pero ignoran la historia de esos grupos poblacionales y no están preparadas para asumirla.

Si realmente queremos promover la paz, no debemos escuchar únicamente a aquellos de quienes nos sentimos más cercanos. Tenemos que admitir que la paz exige que se solucionen no sólo las injusticias que causan sufrimiento a nuestros amigos. También hay que hacer desaparecer las injusticias que hacen sufrir a nuestros enemigos.

Pero no es eso lo que hacemos espontáneamente. Por ejemplo, en Francia, hace meses que oímos única y exclusivamente el punto de vista de ciertos ucranianos en contra de los rusos, el punto de vista de algunos armenios sobre los azerbaiyanos y en este momento sólo oímos el punto de vista de ciertos israelíes frente a los palestinos.

Tampoco debemos olvidar que, entre las múltiples fuentes de información que utilizamos como referencia, tenemos que distinguir las que defienden sus intereses materiales inmediatos, las que defienden su patria y las que defienden principios. Y no es fácil percibir esas diferencias cuando se complican las cosas con referencias a grupos que en realidad no son religiosos sino teocráticos. Los teócratas no defienden ningún principio superior, lo que hacen es utilizar una jerga religiosa para vencer.

Después de dejar sentados esos principios básicos, pasemos ahora a los hechos.

El Hamas palestino atacó Israel, el 7 de octubre de 2023, a las 6 de la mañana, o sea en ocasión del 50º aniversario de la “Guerra de octubre de 1973”, conocida en Occidente bajo la denominación israelí de “Guerra del Yom Kippur”. En 1973, Egipto y Siria iniciaron un ataque sorpresivo contra Israel para ayudar a los palestinos. Pero el gobierno de Israel, puesto sobre aviso por la monarquía jordana y respaldado por Washington, logró derrotar los ejércitos árabes. El entonces presidente egipcio, Annuar el-Sadat, traicionó a los árabes y Siria perdió el Golán.

La operación actual de los palestinos simultaneó un diluvio de cohetes, destinado a saturar el sistema israelí de defensa Cúpula de Hierro, y 22 ataques terrestres en territorio israelí. Por primera vez en Palestina, los lanzamientos de cohetes apuntaron a centros de mando israelíes para favorecer las acciones de los comandos terrestres. Y esas acciones terrestres tuvieron como objetivo la captura de rehenes para obtener a cambio la liberación de los 1 256 prisiones palestinos que se hallan en cárceles israelíes de alta seguridad. Las infiltraciones palestinas se realizaron por todas las vías, terrestre, marítima e incluso aérea –con el uso de parapentes motorizados en este último caso.

La preparación de toda la operación palestina, o sea la obtención de datos de inteligencia, la formación de al menos un millar de comandos y el traslado del armamento y de los medios necesarios, tienen que haber requerido meses o quizás años de trabajo. Sin embargo, cegados por un sentimiento de superioridad –evidentemente excesivo e injustificado–, los mandos israelíes y sus aliados occidentales no vieron venir lo que acaba de suceder, a pesar de que toda la operación fue planificada por Mohammad Daif, el jefe de operaciones del Hamas, quien, desaparecido desde hace 2 años, reapareció ahora junto al vocero del Hamas, «Abou Obaida».

Habiendo logrado detectar los cohetes, pero incapaz de destruirlos todos, Israel recibió los impactos de al menos 3 000 de los 7 000 proyectiles lanzados. Las redes sociales y los canales de televisión árabes mostraron que el Hamas se apoderó de varios blindados y al menos del paso fronterizo del oeste de la franja de Gaza. Miembros del Hamas atacaron también una rave-party en Kibbutz Re’im, donde al menos 280 participantes fueron violados y masacrados. En todas partes, el Hamas secuestró gran cantidad de personas, incluso generales, y sus hombres penetraron en varias localidades israelíes disparando contra los habitantes. Se cuentan al menos 700 muertos y 2 200 heridos graves del lado israelí y el doble entre los palestinos.

Esta es la acción palestina más importante de los últimos 50 años.

Lo que hoy sucede es el resultado de 75 años de opresión y de violación del Derecho Internacional. Durante todo ese tiempo, Israel ha violado decenas de resoluciones del Consejo de Seguridad de la ONU, sin que se adoptaran sanciones contra ese país. Israel es un Estado que se ha situado fuera del derecho, que no ha vacilado en sobornar o asesinar a casi todos los dirigentes políticos palestinos. Israel ha impedido deliberadamente el desarrollo económico de los territorios palestinos, favoreciendo al mismo tiempo la creación de un Estado palestino separado al que controla parcialmente.

La frustración y los sufrimientos acumulados durante 75 años se traducen en los comportamientos violentos y crueles de algunos palestinos, conscientes de que la “comunidad internacional” los ha abandonado desde hace mucho.

Pero los tiempos cambian. La mayoría de los países miembros de la ONU, que han podido comprobar en Siria y en Ucrania la victoria de Rusia y el fracaso militar de las potencias occidentales, ya no bajan la cabeza ante Estados Unidos. En ocasión del aniversario de la autoproclamación de la independencia de Israel y de la masacre y la expulsión de los palestinos (la Nakba), la Asamblea General de la ONU reafirmó que el Derecho Internacional no está del lado de los israelíes sino del lado de los palestinos. Lo cual no impide reconocer que el Hamas comete crímenes de guerra.

Ambos bandos se ven hoy en una situación sin salida. Al cabo 3 cuartos de siglo de crímenes, Israel ya no puede reclamar gran cosa. La población israelí está dividida. Durante los últimos meses, los sionistas negacionistas –o sea, los discípulos del ucraniano Zeev Jabotinsky, nacido en Odesa, en octubre de 1880, y fallecido en Nueva York, en agosto de 1940–, partidarios del supremacismo judío, lograron tomar el poder en Tel Aviv, a pesar de la oposición de una corta mayoría de la población israelí y de gigantescas manifestaciones. La juventud de Israel aspira a vivir en paz, se niega a portar las armas con el ejército de Israel para abusar de los árabes… pero las toman para defender sus familias y un país en el que ya no creen.

A la luz del derecho, los palestinos han conformado un Estado, que ahora tiene estatus de observador en Naciones Unidas. Al morir su líder histórico, Yaser Arafat, Mahmud Abbas fue electo presidente de ese Estado. Después de la victoria del Hamas en las elecciones legislativas de 2007, y ante la imposibilidad de lograr que Occidente aceptara un gobierno del Hamas, los palestinos lucharon entre sí en una guerra civil. Como resultado de aquel conflicto fratricida, Cisjordania vive bajo el gobierno de Al-Fatah, el partido laico creado por Yaser Arafat, pero Mahmud Abbas y sus más cercanos colaboradores reciben financiamiento de Estados Unidos, de la Unión Europea y de… Israel, mientras que la franja de Gaza es gobernada por el Hamas, la rama palestina de la Hermandad Musulmana. Los gobernantes de Gaza son individuos que no ven en el islam una forma de espiritualidad sino un arma de conquista, son asalariados, principalmente, del Reino Unido, de Qatar, de Israel, de Turquía, Irán y la Unión Europea. Estos dos bandos palestinos han bloqueado la realización de nuevas elecciones durante los 16 últimos años. Sus dirigentes viven en un lujo que contrasta con las condiciones de miseria que caracterizan la situación de su pueblo.

En el momento de su creación, el Hamas estaba financiado por el Reino Unido y tuvo el apoyo de los servicios secretos de Israel, deseoso de utilizarlo para debilitar el movimiento creado por Yaser Arafat. Israel asesinó después al líder religioso del Hamas, el jeque Yasin, y más tarde utilizó de nuevo al Hamas para eliminar a los dirigentes de la resistencia palestina marxista. En Siria, hombres del Hamas, guiados por agentes del Mosad israelí y por yihadistas de al-Qaeda atacaron en 2012 el campamento palestino de Yarmuk, al principio de la guerra contra la República Árabe Siria [1]. Ahora, en 2023, el Hamas lucha nuevamente contra Israel, su aliado de ayer.

Mohammad Daif se dio a conocer como fundador de las brigadas Izz al-Din al-Qassam. Como todos los miembros de la Hermandad Musulmana, este personaje es un supremacista islámico. Las brigadas que creó Daif llevan el nombre de Izz al-Din al-Qassam (1882-1935), quien se opuso al mandato francés en Líbano y al mandato británico en Palestina. A pesar de su antisemitismo, no está relacionado con el antiguo muftí de Jerusalén, Amin al-Husseini, quien fue aliado de los nazis. En 2010, Mohammad Daif escribía: «Las Brigada Izz ad-Din al-Qassam (…) están mejor preparadas para continuar en nuestra vía exclusiva, donde no hay alternativa, y [esa vía] es el camino de la yihad y la lucha contra los enemigos de la nación y de la humanidad musulmana (…) Decimos a nuestros enemigos, ustedes marchan por el camino de la extinción [zawal] y Palestina seguirá siendo nuestra, incluyendo Al Qods [Jerusalén], Al-Aqsa [la mezquita], sus ciudades y pueblos del mar [el Mediterráneo], el río [Jordán] del norte al sur. Ustedes no tienen derecho ni a una sola pulgada de esto.» Mohammad Daif no es un militar sino un especialista en tomas de rehenes. El objetivo de su operación no es liberar Palestina sino capturar rehenes.

Mientras la salud del presidente Mahmud Abbas se debilita, Al-Fatah está dividido en 3 facciones militares:
 la facción de Fathi Abou al-Ardat, el jefe de la seguridad nacional;
 la de Mohammad Abdel Hamid Issa (alias «Lino»), jefe del grupo Kifah al-Mussallah (La Lucha Armada), que es parte de la corriente de Mohamed Dallan, el ex jefe de la inteligencia palestina que asesinó a Yaser Arafat, y que hoy cuenta con el apoyo de Emiratos Árabes Unidos;
 la facción de Mounir Maqdah, quien se ha acercado al Hamas, a Qatar, a Turquía y a Irán, después de haber sido el jefe militar de Al-Fatah,

El mes pasado esas 3 facciones se enfrentaron juntas a las de los islamistas del Hamas, de Jund el-Cham y de al-Chabab al-Moslem –estos últimos son dos grupos yihadistas que lucharon contra la República Árabe Siria, del lado de la OTAN y de Israel. Los enfrentamientos tomaron la forma de encarnizados combates en el campamento de Ain el-Heloué (sur del Líbano). Al principio interpretamos aquellos combates como similares a los que se desarrollaron, en 2007, en Nahr el-Bared (norte del Líbano) [2], antes de darnos cuenta de que en realidad están vinculados con la agonía de Mahmud Abbas [3].

Hace 75 años que los sucesivos gobiernos de Israel vienen haciendo todo lo posible contra el reconocimiento de la igualdad entre judíos y árabes. Desde el Llamado de Ginebra, Israel promueve «la solución de los dos Estados», o sea el plan colonial de último minuto de Lord William Peel, plan que los británicos nunca lograron imponer en el terreno –en 1937– ni en las Naciones Unidas –en 1948. Sólo los marxistas del Frente Popular de Liberación de Palestina (FPLP) siguen predicando en el desierto, proponiendo la creación de un Estado único en cuyo seno cada persona dispondría de un voto, en condiciones de igualdad [4].

Ante lo que él ve como una “invasión” palestina, aunque desde el punto de vista de los palestinos se trata en realidad de un “regreso a casa”, el primer ministro israelí Benyamin Netanyahu promete la victoria.

Pero, ¿en qué consistiría esa “victoria”? Matar a todos los combatientes del Hamas no resolverá 75 años de injusticia. Los hijos de los muertos de hoy retomarán la antorcha, como ellos recogieron antes la que habían llevado sus padres.

Para concretar su objetivo, Netanyahu tendría que reunificar primero a los israelíes que él mismo dividió. Como hizo Golda Meir durante la Guerra de los Seis Días, en junio de 1967, Netanyahu tendría que lograr que la oposición se uniese a su gobierno. Por ahora, ya se reunió con Yair Lapid y con el general Benny Gantz. Pero Lapid planteó como condición que los supremacistas judíos Bezalel Smotrich e Itamar Ben-Gvir, salgan del gobierno, o sea que el primer ministro Netanyahu abandone su proyecto y que se separe de sus padrinos [5], los strausianos de la administración Biden [6]

Los dirigentes del Hamas han exhortado todos los refugiados palestinos que se hallan en el extranjero, a todos los árabes y todos los musulmanes a unirse a su lucha. Cuando se habla de los refugiados palestinos, eso quiere decir, en primer lugar, la mayoría de la población de Jordania y gran parte de la población libanesa. Cuando se habla de los árabes, eso quiere decir el Hezbollah libanés y Siria, dos fuerzas que han restablecido vínculos con el Hamas durante los últimos meses. Los musulmanes, eso quiere decir Irán y Turquía.

Por el momento, sólo han respondido a ese llamado la organización Yihad Islámica, o sea Irán, y los diferentes grupos de la resistencia en Cisjordania.

Saliendo súbitamente de la sombra, el presidente turco, Recep Tayyip Erdogan, llamó el 8 de octubre a poner en aplicación las resoluciones del Consejo de Seguridad sobre Palestina.

El Wall Street Journal afirma que Irán está dirigiendo el Hamas. Pero no es así. Esa afirmación del diario estadounidense pasa por alto el hecho que el fundador de la Hermandad Musulmana, Hassan El-Banna, y el fallecido fundador de la República Islámica de Irán, el ayatola Khomeini, llegaron en su momento a un acuerdo histórico en el que establecían sus propias zonas de influencia en el mundo musulmán y se comprometieron a no intervenir significativamente en la esfera de influencia de su contraparte. Teherán reafirma constantemente su apoyo a los palestinos pero la Yihad Islámica es su única forma de acción concreta en Palestina.

Los dirigentes políticos del Hamas viven actualmente en Turquía, bajo la protección de los servicios secretos turcos. Es Ankara quien pilotea el Hamas y la operación “Diluvio de Al-Aqsa”. El 8 de octubre, al inaugurar una iglesia ortodoxa siriaca, el presidente turco, Recep Tayyip Erdogan, declaró en tono meloso: «El establecimiento de la tranquilidad, de una paz duradera y de la estabilidad en la región mediante la solución de la cuestión palestina de manera conforme con el derecho internacional es la prioridad absoluta en la que nos concentramos en las entrevistas con nuestros homólogos (…) Desgraciadamente, los palestinos y los israelíes, así como todo el conjunto de la región, están pagando el precio del retraso en hacer justicia (…) Agregar leña al fuego no será provechoso para nadie, incluyendo a los civiles de ambas bandos. Turquía está dispuesta a hacer su parte, con lo mejor de sus capacidades, para poner fin a los combates lo más rápidamente posible y atenuar la creciente tensión provocada por los recientes incidentes.»

Ankara ha optado por desatar esta nueva guerra justo después del fin de la República de Artsaj, en Azerbaiyán, y mientras envía material militar a Rusia, burlando las medidas coercitivas unilaterales de Estados Unidos. Eso hace pensar que los diplomáticos turcos ya no temen a Washington, a pesar de que Estados Unidos trató de asesinar al presidente Erdogan, en 2016. En cuanto termine esta operación, Turquía iniciará otra, contra los kurdos, en Siria y en Irak.

Si el Hezbollah entra en escena, Israel no podrá rechazar el ataque por sí solo y únicamente podría sobrevivir con el apoyo militar de Estados Unidos. Pero la opinión pública estadounidense ya no apoya a Israel… y el Pentágono carece ahora de los medios que necesitaría para defenderlo, lo cual es una de las tantas consecuencias de la guerra en Ucrania. Estados Unidos ya no logra fabricar suficientes municiones para sus aliados ucranianos –incluso ha tenido que recurrir a las reservas almacenadas en Israel. Ya vació sus arsenales.

Durante las primeras horas del conflicto, el Hezbollah lanzó algunos cohetes hacia las Granjas de Shebaa, el territorio libanés en disputa entre Líbano e Israel, mostrando así su apoyo a la resistencia palestina, según la retórica de la llamada «unidad de los frentes». Pero el Hezbollah no entró en guerra porque desconfía del Hamas, al que tuvo combatir en Siria y cuya ideología no comparte.

Todos los dirigentes occidentales han asegurado que condenan los actos terroristas del Hamas y que apoyan a Israel. Esos dirigentes occidentales nada hicieron en el pasado por resolver las injusticias en Palestina y las “posiciones de principio” que hoy pregonan a voz en cuello demuestran que tampoco lo harán esta vez.

Por su parte, Rusia y China, negándose a tomar partido por los palestinos o por los israelíes, no han llamado a mantener las reglas occidentales sino a que se respete el Derecho Internacional.

El mundo se encuentra frente a una situación en la que todos los actores han saboteado deliberadamente, y por adelantado, cada posible solución, lo cual hace que hoy sea casi imposible evitar que todo termine en un baño de sangre.


[2] «Enfrentamientos entre palestinos en Líbano» Voltaire, Actualidad Internacional, Nº 52, 15 de septiembre de 2023.

[3] «En busca de un sucesor para Mahmud Abbas», Voltaire, Actualidad Internacional, Nº 54, 29 de septiembre de 2023.

[4] «Georges Habache et la Résistance palestinienne», por Thierry Meyssan, Réseau Voltaire, 27 de enero de 2008.

[5] «El golpe de Estado de los straussianos en Israel», por Thierry Meyssan, Red Voltaire, 7 de marzo de 2023.

[6] Leo Strauss era a un fascista judío alemán y sionista revisionista y logró reunirse en Nueva York con su ídolo, Zeev Jabotinsky, en presencia de Benzion Netanyahu, el padre del actual primer ministro de Israel. NdlR.


FUENTE: https://www.voltairenet.org/article219790.html